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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

29/07/2022

Carlos Garmendia, abogado del caso Marita Verón

“La lucha de Susana Trimarco es la responsable de la política pública contra la trata”

El 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata. Uno de los protagonistas de la causa por la desaparición de Marita Verón, actual Delegado de la Secretaría de Derechos Humanos en Tucumán, repasa el caso a 20 años del secuestro de la joven y reflexiona sobre el impacto que tuvo la lucha de la mamá de Marita para las políticas anti trata en nuestro país.

¿Cómo está la situación de la causa de Marita Verón al día de hoy?
Marita desapareció el 3 de abril de 2002, las primeras búsquedas estaban muy desarticuladas, sin tener la menor idea de qué es lo que le podía haber pasado. En determinado momento, no tan lejano en el tiempo, aparecen las primeras pistas de que pudo haber tenido que ver con prostitución, “trata de blancas” se decía en ese momento y empieza a investigarse por ese lado. Ya a fines de 2002 se llega a La Rioja y se va destapando esa trama de lo que hoy sabemos que es trata de personas. En diciembre de 2004 se da por terminada la investigación, en ese momento había 25 acusados y empieza toda una discusión procesal que dura desde diciembre de 2004 hasta 2010, para que finalmente de esos 25, 12 vayan a juicio. La pata de la familia Ale está en el juicio inicial con María Jesús Rivero, pero nunca estuvieron acusados ni “el Mono” ni “la Chancha”, los hermanos Ale. El juicio de Marita empezó en febrero de 2012 y la sentencia fue en diciembre de ese mismo año, se extendió durante casi un año. El Tribunal dictó una sentencia de absolución para todos, que generó un gran escándalo y nosotros logramos, por apelación, que la Corte revierta esa absolución y condene a todos excepto a María Jesús Rivero -que fue pareja y tiene un hijo con la “Chancha”- y su hermano Víctor Rivero, que permanecen absueltos.

¿Tiene alguna hipótesis de por qué?
La Corte dice que no hubo pruebas suficientes. Nosotros lo consentimos porque entendimos que atacar esa decisión de la Corte iba a debilitar el resto de la sentencia que era muy buena, porque fue una sentencia que al menos para Tucumán marcó cuál es el rol del Estado y del Poder Judicial frente a situaciones de trata de personas, cómo debe atenderse y escucharse el testimonio de una víctima, fue una sentencia que trascendió el caso en lo jurídico. Susana (Trimarco, mamá de Marita Verón), siguiendo nuestro consejo, tomó la decisión de no apelar. Nosotros ya habíamos disparado la investigación por lavado de activos contra el grupo de los Ale; es la historia de Al Capone, que termina cayendo por la plata y no por el crimen. En la condena se describen los delitos precedentes: narcotráfico, trata, usura. Las condenas están firmes, están todos cumpliendo condena, ya pasaron 10 años, están empezando a salir los que recibieron penas más bajas, con salidas transitorias y hay una única pista, que nunca terminó de cerrarse, y que nos puede conducir a Marita con vida que es la pista de España.

¿Qué se sabe de eso hoy?
Durante los años de la investigación aparece el dato, sobre todo por testimonios de La Rioja, que dicen que a las chicas las venden a España, que la habrían vendido a Marita. Hacia el final de la investigación Jorge Tobar, que era el único policía que trabajó honestamente en la investigación, encuentra en un allanamiento una agenda con un dato de una tucumana vinculada a los riojanos que evidenciaba que mandaban chicas a España. Inicia ahí la búsqueda, se hacen unos allanamientos en España, la meten presa a esta mujer, Ramona Alcaraz, rescatan argentinas y latinoamericanas en España y, en ese momento, se cierra la investigación de Marita y cuando los jueces españoles preguntan qué hacer, desde acá le dicen que ya no les interesa y queda abierta la cuestión. Años después siguen apareciendo relatos de que a Marita la habrían vendido a España, de hecho Susana ha viajado dos o tres veces. Acá, lo que hay sobre esa pista, lo tiene Marcelo Colombo de la Unidad Fiscal sobre Trata. Pero no hay mucho más de lo que ya teníamos, ya pasaron muchos años y además la legislación española no es igual que acá, no existe el delito de trata, los prostíbulos son lugares muy abiertos. De hecho yo tuve que tener algunas conversaciones con policías españoles porque no entendían cómo era que dentro de esos lugares podía haber chicas obligadas. 

Susana Trimarco y Marita Verón. Fuente: https://latinta.com.ar

¿Cómo se puede explicar desde la realidad de la provincia de Tucumán el poder del clan Ale? ¿Qué consecuencias tuvo el caso Marita para el clan Ale?
Tuvo consecuencias y es todo responsabilidad de la porfiada de Susana. Los Ale todavía tienen poder económico pero en esa época tenían pleno poder económico y político. Hay una historia, que se puede profundizar en el libro de Sibila Camps “El Sheriff”, sobre el Malevo Ferreyra. Yo comparto la mirada de Sibila acerca de que a la cola de la dictadura, cuando comenzaba la democracia, había un grupito de delincuentes que se llamaban Los Gardelitos. Y “el Mono” y “la Chancha” Ale tenían poder en la zona del Abasto, eran gente de muy bajo nivel cultural y económico; matones. Los empieza a usar como fuerza de choque el radicalismo: Rubén Chebaia, intendente de Tucumán entre 1983 y 1987. Pero el “crecimiento” del clan Ale también tiene que ver con una degradación importante que tuvo lugar en Tucumán, con la policía tucumana que siempre fue corrupta, desde la dictadura y con muchas debilidades del poder judicial y una debilidad absoluta del poder político tucumano. Los milicos fueron muy inteligentes en eso: eliminaron a una generación de los más lúcidos que tuvimos en la política tucumana. Y después vino el menemismo, donde esto ha explotado. Pareciera ser que “el Mono” y “la Chancha”, esto es una hipótesis mía, se dividieron las actividades ilícitas. Compartían territorio y si bien los dos prestaban, “la Chancha” se dedicó a la prostitución y “el Mono” a la droga. Entre fines del gobierno de [Raúl] Alfonsín y principios del de [Carlos] Menem, que la situación económica era tan espantosa, a “la Chancha” se le ocurre usar los taxis. En un momento, cualquier persona que tenía un auto le ponía una cintita a la antena del coche y lo usaba de remis o taxi, porque todo el mundo se cagaba de hambre en Tucumán. A la Chancha se le ocurrió empezar a dar protección y después tener su remisería y poner el logo de “5 estrellas”. Eran intocables. Tanto poder económico y tanta vinculación con la clase política tucumana que era muy corrupta en su momento, hace que logren tener una flota gigante. Y en un momento logran un acuerdo para tener la frecuencia de radio de la policía, esa ha sido la etapa de esplendor. Hicieron un convenio con la Secretaría de Seguridad que como ellos tenían más móviles que la policía, iban cuando había delitos. En paralelo, y eso también lo aborda Sibilia en su libro, explota en La Rioja el delito de la prostitución. Yo lo vi con mis ojos: en la ruta principal vos tenías un prostíbulo al lado del otro, y los relatos de todo el mundo coincidían. ¿Por qué los Ale llegan a eso? Para mí tiene que ver con la degradación política, económica y cultural del menemismo, de la que para mí criterio aún Tucumán no se ha recuperado. Y el juicio sí los golpeó, primero el de Marita, aunque ni “el Mono” ni “la Chancha” estaban sentados en el banquillo, estaba Rivero, su hermano y la remisería “5 estrellas” como la herramienta para secuestrar chicas. Y la causa de lavado de activos los golpeó un montón. Y la responsable de eso es la Susana, ni Bussi se metió con ellos.

¿Hubiera sido posible llegar a eso sin Susana?
No, nada hubiera sido posible sin Susana Trimarco. Nunca tuvieron problemas judiciales tan serios. El abogado de ellos es Cergio Morfil, la mujer también es abogada  y se llama Silvia Furque. En los primeros allanamientos de la causa por lavado, en el año 2013, los periodistas de Canal 10 de Tucumán les ponen el micrófono y le preguntan qué pasa. Y Silvia les responde “no sabemos nada, no nos habían avisado”, con total liviandad. Estaban acostumbrados a que les avisen. 

¿La expectativa sigue siendo encontrar a Marita con vida?
Yo ya no tengo ninguna expectativa de encontrarla viva, yo no. Tuve expectativas hasta el juicio, pero después de haber conocido a estos tipos, sobre todo a los riojanos, yo creo que la mataron cuando hemos estado cerca. Susana no, hasta donde sé la seguía buscando con vida, no sé ahora, después de 20 años. Es raro que después de tanto tiempo no se haya podido comunicar. También pienso que si la llevaron a España y, de ahí, al mundo árabe, no la encontrás más. Marita tenía un vínculo muy cercano con Mica, su hija. Todas las amigas de Marita y su círculo familiar tienen claro que nunca hubiera perdido el contacto con su hija. Yo creo que es muy difícil que esté viva. 

¿Cambió el proceso de captación para las mujeres para la trata?
Cambió todo pero no en los primeros años. Cambió cuando el Estado argentino tomó a la trata como un problema y lo empezó a trabajar, a partir de la sanción de la ley en 2008, que tipificó el delito de trata de personas. Después del escándalo de la absolución en 2012 cambia, porque hubo una reforma a la ley que mandó Cristina Fernández de Kirchner. Se visibilizó también la trata laboral, si hablás con Zaida Gatti, del Programa Nacional de Víctimas de Trata, se ve que los primeros años crecen las víctimas rescatadas de trata sexual y después empieza a crecer la trata laboral y hay una experiencia muy llamativa que es el Registro Nacional de Trabajadores y Empleados Agrarios (RENATEA): se creía que iba a encontrar trabajo “negro” y encontaron trabajo esclavo. El Poder Judicial avanzó mucho, en algunas provincias más que otras. La trata hoy es distinta, somos de los países del mundo más desarrollados y que más ha visibilizado este tema. En España,  por ejemplo, como les decía, no hay cómo entrar en los prostíbulos. Hoy tenemos desafíos nuevos: en Tucumán logramos cerrar todos los prostíbulos. Hoy por hoy la prostitución se mudó a los departamentos privados y hay páginas web. Hemos logrado que algunas se den de baja. Pero el tratante se va acomodando y aggiornando, los métodos de captación son menos torpes y violentos. Los tratantes nos quieren discutir hacia afuera y plantear esta idea del trabajo sexual como un trabajo libre.

En el movimiento de mujeres hay una polémica en torno a esto, muchas consideran que las trabajadoras sexuales pueden ser reconocidas como tales. ¿Qué opinión tiene sobre esto?
Y...el problema es que hay una clase media de mujeres que no saben lo que es la prostitución y entran en un discurso progresista… a ver si eso te parece un trabajo. Yo no conozco ninguna mujer que me diga que elige eso. Todas han terminado en la prostitución por determinado contexto y les cuesta muchísimo salir de ahí. Hay que entender eso.

Georgina Orellano, la secretaria general del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores Sexuales, diría que su mamá tampoco eligió trabajar de empleada en una casa particular.
Sí, lo que pasa es que ahí tiene que ver con el sometimiento. Los que somos abolicionistas no pensamos en perseguir a las mujeres en situación de prostitución, yo desde la Fundación las sigo defendiendo de la policía a chicas que aún ejercen. Se trata de generar herramientas para que ellas puedan hacer otra cosa, y el responsable de eso es el Estado. Cuando se discutía la normativa en Córdoba, desde el sindicato  decían que les querían cerrar los lugares de diversión nocturna, para mí los prostíbulos no son eso, son lugares de violación.

Marita Verón y su hija Mica. Foto: Fundación María de los Ángeles

¿En qué le cambió a usted personalmente haber trabajado en el caso de Marita Verón?
Yo no soy el mismo abogado que hubiese sido si no hubiera conocido a Susana Trimarco. Yo siempre tuve militancia en tema de Derechos Humanos pero mi carrera es otra, totalmente. No sé qué abogado podría haber sido si no me cruzaba con Susana.

¿Cómo se conocieron?
Yo era Director de Protección de la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán. Susana iba a esa oficina como a todas las oficinas del Estado. Trabajé ahí de marzo de 2005 a marzo de 2006. En un momento ella tiene un problema con su abogado, Saúl Ibáñez, se pelearon. Entonces, Susana que venía a Buenos Aires y la atendía Eduardo Luis Duhalde, un día le dice al Bernardo Lobo Bugeau, Secretario de Derechos Humanos de Tucumán entonces,  que estaba sin abogado. Al mismo yo atendía a un señor que me cuenta que lo metieron preso acusado de violar a la hija pero que en realidad a la chica la habían llevado a trabajar a la casa de una tía y la tía la había llevado a un prostíbulo, el primer caso de trata que tuve sin saberlo. Susana me dice “doctor, usted fíjese lo que pasó con este hombre porque a mí hija le pasó lo mismo, es un caso de trata”. Cuando él va a hacer la denuncia a la comisaría, el comisario, Lisandro de apellido, lo mete preso, era uno de los que había tapado la causa de Marita.  Al poco tiempo de eso me echaron de la Secretaría y desde ahí quedé enganchado con Susana.

Si tuviera que decir dos o tres cosas sobre lo que el caso le dio a la discusión pública sobre estos temas en Argentina, ¿qué diría?
Creo que el caso de Marita y la lucha de Susana es la responsable del desarrollo de la política pública contra la trata. No es el único caso, pero ha sido el caso icónico y, además, el punto de inflexión es el día que le dieron la distinción a Susana en Estados Unidos. Fue un antes y un después. A Susana sí la atendían acá, ojo. Néstor (Kirchner) ya la había recibido. El scanner con el que se ha escaneado mucha de la documentación se lo compró él. Pero esa distinción la visibiliza notablemente a Susana. Cuando volvió de Estados Unidos era intocable. De hecho el gobernador de entonces, José Alperovich, la manda a llamar y en el mismo acto con todos los medios delante Susana le dice que tiene que armar una oficina especial para estos casos para que no pase lo que pasó con Marita y medio que lo obliga a armar la primera División sobre trata de personas en Argentina. Y además le dice que tiene que poner a la cabeza a quien le diga ella, y lo ponen a Tobar, que era de confianza de Susana. La ley de trata viene recién dos años después. Además el rol de Susana como madre siempre me impresionó. Yo conocí a Daniel, su marido, y estaba destruído.  Pero Susana en ese momento era imparable. Lo sigue siendo. Eso acompañado de una decisión política de Cristina de avanzar contra la trata, claro. 

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