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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

11 de abril de 2020

Entrevista a César Cigliutti

"Al VIH tuvimos que enfrentarlo como comunidad"

La crisis del Coronavirus es atravesada como un problema de todxs. Desde la cuarentena, Mariano Rapetti se pregunta por las diferencias entre esta nueva pandemia y la llegada del VIH-Sida a nuestro país en los 80, que cargó sobre el colectivo LGBTTIQ la culpabilización y el estigma. 
En esta entrevista, el presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) recuerda las primeras campañas de prevención impulsadas por los activismos, alejadas del moralismo imperante en la época. Además, destaca la importancia de organizarse para acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad, especialmente a la población travestis-trans.

Fiesta por la campaña Stop SIDA, Palladium, 2 de noviembre de 1987
Foto: Gentileza Marcelo Ernesto Ferreyra

En plena cuarentena por la pandemia de Coronavirus algo llama la atención del modo en el que pensamos lo que está ocurriendo. Pareciéramos estar enfrentando una situación que no tiene precedentes, como si fuera la primera vez que nuestra sociedad lucha contra un virus que se esparce con una velocidad inusitada. Y es curioso, desde no hace tantos años otro virus de transmisión humana circula por nuestros cuerpos y se cobró la vida de aproximadamente 39 millones de personas1. Todavía hoy, luego de todo lo que han evolucionado los tratamientos y la información sobre cómo cuidarnos, las enfermedades asociadas al virus producen 1.400 muertes por año en promedio en nuestro país2.

Es el VIH – Sida, que se registró en Argentina por primera vez en el año 1982 y desde entonces transformó radicalmente el modo en el que nos relacionamos entre nosotres, las prácticas médicas en los servicios de salud y hasta elevó la epidemiología como especialidad a un status que no se registraba antes y que agradecemos hoy. Aún así, la mayoría de nuestros compatriotas se enfrentan a esta situación con la sensación de que nunca nos había ocurrido, como si el problema del VIH fuera un problema de otres.

Cualquier hipótesis hoy es apresurada, siempre es más difícil pensar sobre lo que está ocurriendo en el momento en el que ocurre, pero quizás el hecho de que esta epidemia en particular haya surgido primero como un problema originado en China pero que se extendió hacia los países centrales de Europa explique en parte por qué vivimos esta pandemia como si fuera, desde el principio, un problema de todes. Como si también para pensar nuestra vulnerabilidad tuviéramos cierta matriz aspiracional, por usar un término respiratorio.

Dime cómo tu comunidad construye su soberanía política y te diré qué formas tomarán tus epidemias y cómo las afrontarás, dice Paul Preciado en un artículo publicado por El País de España hace unos días3, donde también llama a ocupar este tiempo desconectándonos de Internet para estudiar las tradiciones de lucha y resistencia minoritarias que nos han ayudado a sobrevivir hasta aquí. ¿Será que se puede trazar un paralelismo entre epidemias? ¿Qué estrategias podemos aprender de la lucha de las organizaciones que pelearon contra el VIH cuando, entonces, parecía que era un virus que no nos iba a matar a todes sino a un pequeño grupo?

“Al VIH tuvimos que enfrentarlo como comunidad” - Revista Haroldo | 1
Afiche de Gambas al Ajillo - Campaña STOP SIDA - MEF, 8 de julio de 1988. 
Foto: Gentileza Marcelo Ernesto Ferreyra

Para esto entrevisté a César Cigliutti, el presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, pionero junto a Carlos Jáuregui de la lucha por la visibilidad del colectivo LGBTTIQ, por los derechos civiles y contra la epidemia del VIH – Sida.

 

– ¿Qué recuerdos te trae esta situación? ¿Creés que hay similitudes entre las pandemias?

 - La verdad es que, más allá del virus y que sea una pandemia mundial, no le encuentro mucha más semejanza o paralelo. El Sida fue una acusación directamente a nuestra comunidad. Acá en el mundo globalizado, si bien empezó como una acusación a China, después ya no. Con el VIH - Sida recibimos el virus y la culpa. Todo el tema de la peste rosa duró muchos años, no es que duró una semana o unos meses.

 

- ¿Y cómo fue esa época? ¿Cómo es que decidieron encarar las primeras campañas de visibilización?

 - Cuando nos enteramos con la CHA, mirá, salimos una vez con Carlos4 por Av. de Mayo y había un afiche del gobierno con un tipo con unas orejas de caballo con un cartel que decía algo así como “hagamos algo con el Sida”. Y yo le dije a Carlos “loca, más vale que hagamos algo con esto porque sino...” En esa época no había ni Internet y nadie sabía nada. Lo primero que hice fue contactarme con las organizaciones de Estados Unidos y Europa para que nos mandaran información por correo (porque ni el fax existía) y quisimos hacer una campaña para empezar a instalar el tema. Lo importante era que no tuviera mala onda, no queríamos que tuviera un mensaje negativo. La mayoría de las campañas que existían en el mundo tenían un condimento moralista, hablaban en contra de la promiscuidad y esas cosas. nosotros queríamos focalizarlo en el uso del preservativo, no sumarnos a la ola moralista que existía. Hicimos una campaña con unas fotos (yo era uno de los modelos, el otro chico me sacaba un preservativo del bolsillo del jean) y ahí hicimos la campaña Stop Sida, que fue nadar en contra de la corriente. Porque no solamente nos costó instalar el tema frente a la sociedad en su conjunto, sino que tuvimos muchas peleas dentro de nuestra propia comunidad. Para lanzarla hicimos una presentación en un boliche: Palladium. Invitamos a todos los artistas que conocíamos y, para nuestra sorpresa, vinieron: Divina Gloria, Esther Rojo, toda la gente de esa época que estaba en auge. La Batato Barea hizo un show precioso. “¿Cómo van a hacer una campaña?”, nos decían, “eso va a afianzar el estigma”.

 

- En ese punto se parecen también ¿no? En cierta vuelta moralizadora que parece que viene atrás del virus.

 – Ahora que estoy hablando con vos veo también las semejanzas. Pero lo vivimos de manera muy distinta en ese momento; tuvimos que enfrentarlo como comunidad. Acá medio que desde el principio estamos todos involucrados y, como te decía, fue difícil hacia adentro también porque nadie quería sumarse un nuevo estigma. Inclusive Robi (Roberto Jáuregui), que fue una de las primeras personas que dijo que tenía VIH públicamente, cuando salíamos a bailar la gente lo increpaba, estaba muy enojada con él. Le cuestionaban que dijera públicamente que tenía VIH. Así que fue todo un desafío, también con nuestros propios temores.

 

- ¿Y cómo es eso de hacer una campaña con un mensaje positivo?

– Bueno, queríamos que la gente se enterara de qué era el virus y cómo cuidarse sin abonar toda la discriminación y la locura que había. El discurso general era que los gays lo teníamos porque nos lo merecíamos. Porque éramos promiscuos, por ejemplo. Al principio las demás identidades fueron completamente invisibilizadas: éramos solamente los gays los que lo teníamos. Era una locura lo que pasaba. Los futbolistas, por ejemplo, querían usar tobilleras para no contagiarse por si alguien tenía sangre. Y los chistes con respecto a nosotros, tremendos. Eran criminales. Tocarnos a nosotros era como una cosa mortal. Me acuerdo que el primer subsidio que tuvimos fue de la Organización Mundial de la Salud. Les hicimos una propuesta para hacer una campaña gráfica y ellos nos respondieron: “Nosotros en la OMS tenemos como norma mundial hablar en contra de la promiscuidad”. En esa época nuestra consigna era “Libre derecho a la sexualidad es un Derecho Humano”. ¡Imaginate! No íbamos a hacer una campaña que hablara en contra de la promiscuidad. Inclusive todos los estudios que se hicieron en Argentina y en el mundo destaparon la olla de nuestras prácticas sexuales. Los heterosexuales se quedaron con la boca abierta cuando se enteraron de cómo era nuestra vida sexual. Y eso fue una ola grande porque decían “bueno, que se jodan porque no tienen pareja y son promiscuos” y no sé qué más. El sistema médico fue un gran problema, me acuerdo que cuando Carlos se internó, teníamos que pasarle nosotros lavandina al piso. Las enfermeras no querían ni entrar en la habitación. Yo iba al médico y se ponía guantes para auscultarme, para tocarme la espalda. O mi dentista, que una vez me dijo que él no tenía elementos para tratarme y yo le decía “los elementos son lavandina, tenés que poner los instrumentos en lavandina”. Fue una cosa tremenda. Así que hubo un nivel de discriminación por orientación sexual e identidad de género mucho más fuerte porque éramos como una comunidad focalizada. Pusieron toda la culpa y la responsabilidad sobre nosotros. Pensá que ese protocolo ridículo para donar sangre, el que excluía a los homosexuales sólo por ser homosexuales, estuvo vigente hasta hace pocos años, que logramos derogarlo.

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Oscar Fernández, César Cigliutti, Teresa de Rito y, arriba, Juan Pablo Guidice, activistas de la CHA en la Fiesta Stop SIDA, Palladium, 2 de noviembre de 1987 
Foto: Gentileza Marcelo Ernesto Ferreyra

- ¿Y cómo hicieron, entonces, para llevar adelante esas campañas?

 – El eje era erotizar el preservativo. Porque al principio era difícil, había que lograr que la gente tuviera relaciones sexuales de un modo diferente al que lo tenía hasta el momento. Entonces en vez de hablar de la muerte y de las consecuencias horribles que podías tener, elegimos tratar de pensar al preservativo como algo erótico: hacíamos campañas donde ponerse un preservativo era algo bueno, que permitía gozar.

 

- ¿Y les costó instalarlo? ¿Había gente que deliberadamente no quería cuidarse?

 - Fue todo tan rápido que mucha gente, al menos de nuestra comunidad, adquiría muy rápidamente los sistemas de prevención. La transmisión y la tasa de mortalidad eran altísimas. En esa época perdimos a más de la mitad de los activistas de la CHA. No es como ahora, que es un virus que dependiendo de tu situación puede ser un resfrío y que pase. En esa época si te agarraba no durabas mucho. Era rápido, intenso, tremendo y todavía no existía tratamiento. Nos encontrábamos más en los funerales que en las fiestas. También, bueno, era la época del new age. Había todo un grupo de gente que decía que el virus no existía o que el reiki y qué se yo eran la mejor cura.

– Claro, como si te lo hubieras transmitido por no ser del todo positiva.

 – Sí, era una parte más del estigma. Nosotros seguimos intentando que la gente sepa cómo cuidarse para proteger su salud y su vida, pero sigue habiendo personas que en su intimidad eligen no protegerse. Para mí no hay que darle entidad a esas cosas.

 

– ¿Qué cosas pensás que podríamos aprender de aquella época concretamente para tener en cuenta hoy?

– Organizarse. Mirá, estuve desde que empezó todo esto recibiendo mensajes de diferentes personas trans que no tienen qué comer y estamos articulando con el gobierno para incluirles. Recién me llegó uno de una chica que está en un hotel sin alimentos. Estamos haciendo una red para que le llegue una bolsa con comida y para que tenga un plan del gobierno, que se está instrumentando, para que reciba una mensualidad y con eso comprar comida. Las personas más vulnerables ahora en Argentina son las personas travesti-trans. Seguimos con este grado de vulnerabilidad en nuestra comunidad. Las personas que están en la pobreza o que no tienen empleo registrado porque están en situación de prostitución o son trabajadorxs sexuales y no pueden ejercer, la verdad es que en lo inmediato, al menos quienes estamos haciendo algo, somos las organizaciones.

Cómo colaborar

 

– Como en los ochenta.

 – Sí, estamos trabajando en red. Y menos mal que está este gobierno porque ¡imaginate si estuviera el anterior! Si antes tenían políticas represivas hacia nuestra comunidad, como el protocolo para reprimirnos del Ministerio de Seguridad ¿Te imaginás lo que sería eso más el coronavirus? Una combinación tremenda, la bomba atómica para nosotres.

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Sobre el VIH

 
●     El VIH no se contagia, se transmite al tener relaciones sexuales sin protección y al compartir agujas o elementos punzantes. Si no se toman los cuidados necesarios, las personas embarazadas con VIH pueden transmitirlo a les bebés durante el embarazo, el parto o la lactancia.

●     El VIH no se transmite por besar, abrazar ni en las relaciones sexuales en las que se usa correctamente el preservativo. No se transmite por compartir vasos, cubiertos, el mate, intercambiar ropa, usar el mismo baño, la cama o la pileta. No lo transmiten los mosquitos, tampoco el sudor o las lágrimas.

●     Según datos de la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis (Ministerio de Salud de la Nación, 2019), en en Argentina viven aproximadamente 139.000 personas con VIH, de las cuales el 17% desconoce su diagnóstico.

●     Un diagnóstico oportuno brinda mayores posibilidades de mantener la calidad de vida actual.

●     El test de VIH es confidencial y se realiza en forma gratuita en hospitales o centros de salud de todo el país. No es necesario presentar documento de identidad ni orden médica.

●     El tratamiento es gratuito. Con el sostenimiento en el tiempo y mantenido en forma correcta, el VIH se puede convertir en una infección crónica.

●     Indetectable = Instransmisible: Las personas con VIH que realizan sus controles médicos, toman su tratamiento y mantienen su carga viral indetectable no transmiten el virus en las relaciones sexuales.
 
 

VIH y Covid-19

●     De acuerdo a la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis del Ministerio de Salud de la Nación, “la evidencia disponible hasta el momento no demuestra mayor gravedad de infección por Covid-19 en las personas con VIH”. Asimismo, la Dirección resalta que “es fundamental cumplir con todas las medidas de prevención, en especial aquellas personas que no se encuentran en tratamiento antirretroviral o tengan menos de 350 linfocitos T CD4”.

●     En el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, se permiten los desplazamientos mínimos e indispensables para el aprovisionamiento de medicamentos conforme al art. 2 del decreto 297/2020.



Dudas y consultas:

Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis del Ministerio de Salud de la Nación
consultasdsyets@gmail.com
011-4379-9000 int 4841 / 4379-9017

+ info 0800-3333-444 (línea gratuita, confidencial y anónima)
Instagram: @direcciondesida

Fuentes:
Boletín Epidemiológico (Ministerio de Salud de la Nación, 2019)
Sitio web de la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis del Ministerio de Salud de la Nación 

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Notas 

  1. Fuente: ONUSIDA. Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida
  2. Fuente: Boletín Epidemiológico de la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis (Ministerio de Salud de la Nación, 2019) 
  3. Aprendiendo del virus por Paul B Preciado (El País, España) 
  4. Carlos Luis Jáuregui (La Plata, 22 de septiembre de 1957 – Buenos Aires, 20 de agosto de 1996) fue el primer presidente de la CHA y un activista histórico de la comunidad LGBTTIQ.

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