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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

16 de noviembre de 2015

Congreso de Diversidad del Partido Justicialista

La Marchita entre tacos y crestas

A pocas horas de la XXIV Marcha del Orgullo LGBTIQ, la sede del PJ Capital fue el llamativo punto de confluencia en que organizaciones de todo el país celebraron el primer Congreso de la Diversidad Peronista. Al menos dos discusiones latieron en ese encuentro: la relación entre el debate sobre la diversidad y la identidad peronista y la necesidad de que la representación del colectivo no pase solo por Buenos Aires.

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Marcha del Orgullo LGTTBIQ (Buenos Aires, 7 de noviembre de 2015)

El paisaje del microcentro todavía estaba teñido por los restos de la Marcha del Orgullo. Mientras iba caminando por la plaza Congreso rumbo a San José al 100 parecía mentira que el día anterior hubiéramos sido tantos y que, apenas unas horas después, más que por alguna que otra bandera de arco iris olvidada a su suerte, la plaza parecía ser la misma de siempre. Como si fuera 1 de enero y miráramos el dibujo que dibujan los restos de la fiesta sobre el mantel, tratando de recordar qué es lo que pasó la noche anterior.

Muchas veces nos preguntamos hacia dónde va eso que se da en llamar comunidad LGBTIQ, cuáles son finalmente sus reivindicaciones y qué modo de organizarse encuentra en los diferentes contextos políticos del país. Un espacio tan heterogéneo, que convoca a todo lo que queda por fuera de la heterosexualidad blanca (afrodescendientes, comunidades originarias, grupos de lesbianas, gays, trans, feministas de todas las olas, organizaciones políticas de todos los colores, boliches, fiestas itinerantes, artistas, autoconvocadxs, ONGs, etc.) tiene casi por definición serias limitaciones en términos de agenda y acuerdos. Cuando el desafío es resistir a los embates de la derecha, a la exclusión y la discriminación, estamos todxs de acuerdo pero se pone más complicado cuando de proponer se trata. Post Matrimonio Igualitario y Ley de Identidad de Género: ¿cuál es el futuro de la comunidad en términos de agenda?

Curiosamente y con todo esto, la Marcha del Orgullo es uno de los pocos espacios en los que conviven, en saludable tensión, sectores muy diferentes entre sí que sólo quizás encontraríamos marchando juntos detrás de la banderas de Memoria, Verdad y Justicia un 24 de marzo. Y si bien es probable que este delicado equilibrio se haya mantenido en pie durante tantos años debido a la amplitud de sus consignas, a su postura independiente de los partidos políticos y a las coyunturas electorales concretas, la última década ha modificado mucho a la Diversidad en nuestro país. La vuelta de la política (que muchas veces no es más que la vuelta de las contradicciones históricas de nuestro país, puestas en debate nuevamente) hace repensar estos posicionamientos apartidarios a la luz de la década ganada y contrasta con el crecimiento exponencial de las organizaciones políticas tradicionales y sus espacios de diversidad presentes en la Plaza de Mayo año tras año.

La Marcha del Orgullo es uno de los pocos espacios en los que conviven, en saludable tensión, sectores muy diferentes entre sí que sólo quizás encontraríamos marchando juntos detrás de la banderas de Memoria, Verdad y Justicia un 24 de Marzo. Y si bien es probable que este delicado equilibrio se haya mantenido en pie durante tantos años debido a la amplitud de sus consignas, a su postura independiente de los partidos políticos y a las coyunturas electorales concretas, la última década ha modificado mucho a la Diversidad en nuestro país.

La década ganada también le llegó a los putos, pienso, y doy la vuelta en San José, casi llegando a la puerta del PJ. La convocatoria era a las 13, pero a las 14 recién van terminando de llegar los y las compañeras, algunas con cara dormidas y recuperándose de la fiesta de anoche. Cuento alrededor de 200 personas, mezclándose entre las mesas del bar de la planta baja, comiendo un choripán y esperando que se haga la hora de subir a comenzar el acto. Una compañera trans de la provincia de Buenos Aires me comenta, inquieta, que anoche otra de las chicas que vino con ella desapareció metiéndose entre la jungla de cuerpos, detrás de un chongo, dejándole su celular y su dinero. Casi doce horas después no había aparecido y sus compañeras, con un poco de esa ironía maléfica característica de las travas de todo el país, se reían entre ellas.

 

El Puerto, “el interior”

Sucede que, a pesar de que han pasado muchos años desde la primera marcha (y mucha agua bajo el puente), todavía el federalismo en las organizaciones que conducen el espacio de la comunidad LGBTIQ no es una realidad: la marcha más grande, la única en la que estas organizaciones despliegan sus recursos y carrozas, es la del Puerto. Y siendo así, es parte del folklore viajar muchas horas para venir a disfrutarla, y casi una constante perder una marica entre el chonguerío porteño.

Entre las personas con las que voy encontrándome, compañeras y compañeros con muchos años de militancia en algunos casos, y otras muy jóvenes, encuentro dirigentes de espacios de diversidad de organizaciones políticas como La Cámpora, Kolina, el MUP, la JP Descamisados, Peronismo Militante, la Martín Fierro, el Movimiento Evita, diferentes espacios del PJ y a los ya míticos Putos Peronistas de La Matanza y de Capital. Muchxs también pertenecen a espacios no partidarios, vienen de una tradición más cercana a las ONGs que fueron siendo interpeladas por los cambios que se suceden en nuestro país y avanzaron hacia definiciones políticas concretas de apoyo al FPV. Dirigentes de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Entre Ríos, Misiones, Formosa, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.

La Marchita entre tacos y crestas - Revista Haroldo
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Nos terminamos de acomodar en el salón del segundo piso cuando Pablo Ayala, el Secretario de Diversidad del PJ, junto a Martín Apaz de Devenir Diverse de Córdoba y Secretario General del Foro de Diversidad de esa provincia, saludaron a todos los presentes y pusieron la marchita peronista a todo volumen. El clima que se respiraba era muy intenso; es muy curioso como en los ámbitos de militancia de la diversidad, el peronismo (una fuerza política a todas luces mayoritaria en nuestro país) pareciera no tener una representación análoga a la del total de la sociedad: como si la identidad peronista necesitara de cierto enmascaramiento para no contrastar con la dinámica apartidaria de las ONGs, o como si esa dinámica apartidaria fuera expulsiva de quienes sí se comprometen con sus reivindicaciones entendidas en el marco de una política nacional. Son dos hipótesis igualmente difíciles de comprobar, pero lo que es indiscutible, es que 200 militantes de la diversidad, dirigentes políticos en sus provincias y compañeros peronistas, cantando juntos la marchita entre tacos y crestas, configuraron esa tarde un nosotros muy particular. Sí, estamos acá los putos, las tortas, y las travas de todo el país, pero estamos porque somos también peronistas y vinimos a discutir nuestra agenda en función de los objetivos de una línea política concreta y de un proyecto nacional. Terminada la marchita, casi no pudimos sentarnos por la invitación del Secretario a no hacer un minuto de silencio por Diana Sacayán (la dirigente trans de La Matanza brutalmente asesinada hace unas semanas) sino a irrumpir en un gran aplauso, que es como tenemos que despedir a nuestras luchadoras.

Luego se sucedieron diferentes exposiciones de parte de cada uno de los y las militantes; durante más de cuatro horas alrededor de 30 referentes provinciales hablaron de las realidades existentes en sus provincias, resaltaron los logros de la última década en materia de igualdad, al tiempo que se opusieron a que “esa derecha homófoba y reaccionaria” que es la Alianza Cambiemos llegue al poder. “No nos dejemos engañar por los globos: la única minoría en nuestro país es la maldita oligarquía, que no tiene lugar en su proyecto para los pobres, los putos, las tortas y las travas”. En contraposición declararon su  “absoluto respaldo” a la candidatura de Daniel Scioli, a quien calificaron como “la garantía de que los derechos conseguidos continúen y que podamos profundizar en lo que falta, como la Ley Antidiscriminatoria y el Cupo laboral para personas trans”.  Luego hubo un desagravio para la senadora Beatriz Rojkes de Alperovich, de quien se sostuvo, “siempre votó a favor de la agenda igualitaria y de género, y fue víctima de una campaña de los medios hegémonicos para desprestigiarla sacando de contexto declaraciones que llevaron a que, las ONGs liberales y gorilas que manejan la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo, la incluyeran en los abucheos que año a año suelen hacerse desde el escenario principal”. Este desagravio se hizo circular en un comunicado el día después y, por lo bajo, no faltaron risas en relación a la composición de esa Comisión Organizadora, “si hubiera alguno que no fuera porteño quizás sabrían qué pasa en Tucumán más allá de lo que dice Clarín”.

Sí, estamos acá los putos, las tortas, y las travas de todo el país, pero estamos porque somos también peronistas y vinimos a discutir nuestra agenda en función de los objetivos de una línea política y de un proyecto nacional. Terminada la marchita, casi no pudimos sentarnos por la invitación del Secretario a no hacer un minuto de silencio por Diana Sacayán sino a irrumpir en un gran aplauso, que es como tenemos que despedir a nuestras luchadoras.

También reclamaron un mayor federalismo para la agenda de la diversidad “terminando con dirigentes mediáticos que digitan todo desde el Puerto”, y reivindicaron a “los y las militantes de la diversidad peronista con trabajos territoriales reales”. Esto último se escuchó fuertemente tanto en relación a las ONGs como a las organizaciones políticas del peronismo, muchas veces con serias dificultades para incluir a los sectores organizados de la Diversidad en la toma de decisiones y el debate político. Estuvieron presentes Mónica Santino, militante peronista y referente de la CHA en los años 80, y en el cierre la diputada nacional por el FPV Mara Brawer dio un discurso muy acalorado y de apoyo a lo dicho en la jornada: “Que hoy yo pueda caminar por los pasillos del Congreso de la mano de una mujer es también una conquista”.

Estuvieron presentes organizaciones como Conurbanxs por la Diversidad, Devenir Diverse de Córdoba, Crisálida de Tucumán, Movimiento Popular por la Igualdad de Córdoba, Dolores LGT, Somos Diversidad de Gral. Pico – La Pampa, Colectivo 108 de Posadas, Agrupación Misiones Diversa, Red Positiva Diversa y el flamante espacio Igualados, donde se nuclea el equipo técnico de diversidad del sciolismo: que acercó al encuentro el saludo y la adhesión del candidato a presidente por el FPV. Entre las numerosas adhesiones leídas se escuchó el cálido apoyo de Mariela Castro Espín, la Directora de la CENESEX, el organismo estatal cubano responsable de todos los avances en materia de derechos de las mujeres y la diversidad en la Isla, a quien se le contestó con un fuerte aplauso.  Promediando las seis de la tarde de un domingo que no pasará desapercibido en la casa del Partido Justicialista de la Capital, otra vez la marchita peronista sonó desde las gargantas de los doscientos compañeros y compañeras que, reunidos en ronda y conscientes del momento histórico que estaban propiciando, la hicieron escuchar hasta en el último rincón del gran edificio de la calle San José.

*LGBTIQ – Sigla que abrevia Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, Intersexuales y Queer.

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