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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

04/01/2023

A 85 años de la inauguración de La Casa del Teatro

Las flores del bien

Regina Pacini, cantante lírica portuguesa fue conocida en estas tierras por su talento, pero mucho más por haberse atrevido a ser la esposa de Marcelo Torcuato de Alvear, por haber soportado con dignidad la discriminación de la elite porteña, y por haber fundado una residencia única en el mundo para artistas mayores sin vivienda y sin dinero para subsistir.

Sala Museo Regina Pacini - objetos personales.

 

La casa del Teatro, es el lugar donde se refugian esas cigarras, que no fueron hormigas. Tal vez, porque decidieron dar, compartir generosamente, en vez de guardar. 

                                                                                                                            China Zorrilla

 

Hace unos años, tuve la suerte de trabajar en la Televisión pública, escribiendo un programa que se llamó Afectos Especiales – artistas de todos los tiempos -. La propuesta era celebrar la vida de esos artistas que habían brillado en épocas pasadas y que ya no trabajaban porque de alguna manera quienes decidían las producciones del mundo del espectáculo, probablemente los habían olvidado. 

Cada emisión rendía homenaje a un programa de televisión o radio, obra de teatro o danza, película, música, artes visuales, fotografía, y cualquier manifestación del arte que hubiera aportado a nuestra Cultura Nacional.  Y entonces quienes venían a grabar al Estudio 1 de la TV Pública, volvían a tener un escenario donde encantar a su público. Queríamos demostrarle a productores, autores y empresarios que había una cantidad enorme de artistas activos, pero en sus casas, esperando que el milagro ocurriera. Y en gran medida lo logramos, porque supimos, que luego de participar de Afectos Especiales, a muchos de ellos los llamaron para ofrecerles trabajo. 

Cuando alguien decide trabajar en el mundo del arte, lo primero que aparece en su entorno, es el temor al fracaso, a la falta de estabilidad económica, a una vejez pobre y en soledad. Y ese temor es lícito, porque conocemos infinitas historias de artistas encumbrados y no tanto, que terminan sus vidas sin tener un lugar para vivir, ni dinero para su subsistencia, y es que la profesión de artista es siempre vivir en terrenos anegados.

 

Sala Museo Regina Pacini
Fotografía de Marcelo T. de Alvear y de Regina Pacini - objetos personales. 

Rosas si, joyas no

La pequeña Regina Pacini fue a ver una función de circo en su Portugal natal, donde un artista imitaba con un silbato el sonido de los pájaros. Al regresar a casa, la niña, se puso a cantar, y logró con su voz ese mismo sonido de manera sublime. Su padre, Pietro Pacini, barítono de profesión, al advertir el talento de su hija, la incentivó para que tomara clases de canto. Fue así que Regina Pacini se convirtió en soprano ligera y triunfó en los más importantes escenarios de Europa. En una de sus giras por el Río de la Plata durante 1899 llegó a Buenos Aires para cantar en el Teatro Politeama con la compañía que representaba El Barbero de Sevilla ópera con música de Gioachino Rossini y libreto de Cesare Sterbini. El joven Marcelo Torcuato de Alvear, uno de los solteros más codiciados de Buenos Aires por pertenecer a la elite de la sociedad de ese tiempo, asiste al teatro, alentado por su primo Diego que ya había escuchado a Regina en Montevideo, y se enamora de la voz y la presencia de Regina Pacini. A partir de esa noche, Marcelo le envía a su camarín un gran ramo de rosas blancas y rojas y también una pulsera de oro y brillantes. Regina al recibir los regalos, acepta las flores, y le devuelve la pulsera. El encantamiento del joven Alvear, llega al punto de seguir por el mundo las actuaciones de Regina, y no cejar en el envío de rosas rojas y blancas (Félix Luna, uno de los biógrafos de Alvear, afirmaba que cuando ella cantaba alguna de sus arias, él se retiraba al antepalco y, entre el cortinado, lloraba dulcemente). Así la siguió, a cada lugar, durante ocho años. 

Finalmente, en 1903 Regina acepta la propuesta de matrimonio de Alvear, pero él le impone una condición: que abandone su carrera. Ella acepta, pero sentencia que lo hará en cuatro años más, para poder organizar sus giras, hasta su retiro. En 1907 la boda se realiza en Lisboa, para escapar del repudio que la familia Alvear manifestaba por esta unión. En la despedida de soltero, Marcelo recibe un telegrama desde Buenos Aires con quinientas firmas para disuadirlo de casarse con la cantante. 

 

Sala Iris Marga
Boutique Casa del Teatro.

Quedan los artistas

Durante la presidencia de Alvear (1922 – 1928), Regina se convierte en primera dama, y algo del respeto le llega, levemente. Aunque la política no era su campo, fue una excelente consejera, en particular, en lo que refiere al ámbito cultural. Mujer inquieta y de vanguardia, se interesó por las nuevas tecnologías y fue la radio uno de sus principales logros. El 23 de mayo de 1927 por iniciativa de Regina, se funda la Radio de la Ciudad de Buenos Aires, que fue la primera emisora estatal instalada en el país. Sin leyes que la regularan como tal, en sus inicios tuvo como objetivo difundir las expresiones musicales de la “alta cultura” porteña. 

Antes de la llegada del matrimonio Pacini - Alvear a Buenos Aires, en un paseo por Lisboa, Regina ve a un hombre mendigando en una plaza, al acercarse, lo reconoce, era un artista de la música de Portugal. En ese momento, se prometió fundar un espacio donde pudieran vivir personas vinculadas al arte que no tuvieran casa ni dinero para sobrevivir. 

La fundación de la Casa del Teatro se remonta a 1938. Su concreción tuvo un largo proceso, que comienza cuando Regina comparte su idea con Alvear. Al principio le ofrecen un espacio alejado de la ciudad, pero ella lo rechaza porque creía que los residentes debían estar cerca de los teatros y de los espacios culturales de la ciudad para poder salir del albergue y disfrutar de la propuesta cultural que ofrece Buenos Aires. Con 45 habitaciones, el edificio art déco de la avenida Santa Fe, demoró diez años en ser construido, y lo hizo ad honorem el arquitecto Alejandro Virasoro. 

Los residentes son personas jubiladas con necesidades económicas y de vivienda, autoválidos y activos. La Casa del Teatro alberga hoy treinta personas aproximadamente, para poder residir, tienen como requisito, haber trabajado en el ámbito cultural (Asociación Argentina de Actores, Sagai, Argentores entre otras entidades ligadas al arte), y ser mayores de sesenta y cinco. Conviven en el lugar, -además de actores- artistas visuales, músicos, autores, maquinistas, iluminadores y administrativos. Cuentan con una habitación por persona, ambientada por cada uno de los residentes, y provisión de cuatro comidas diarias. También la casa les provee el cuidado de una enfermera las veinticuatro horas. 

El edificio cuenta además con una biblioteca, museo del traje, la sala museo Carlos Gardel que incluye un microcine, el Museo Regina Pacini (sus madrinas son Nora Cárpena y Thelma Biral), el Teatro Regina, una capilla, habitaciones de los artistas, el Instituto Nacional del Teatro, y el comedor, cocina, sala de estar y sala de usos múltiples. La Boutique de la casa del teatro, es una de las propuestas que generan ingresos para mejorar la calidad de vida de los huéspedes, allí se reciben donaciones de artistas reconocidos, que aportan sus trajes y accesorios para la venta al público.   

Los subsidios, y los aportes estatales y privados, no alcanzan a cubrir los gastos de la Casa, y ahí es donde la memoria prima, donde volvemos a pensar en esos Afectos Especiales. 

En testimonios de algunos artistas consultados sobre el teatro y esta casa, Thelma Biral se conmueve diciendo que cuando está en el teatro, ese templo, ese lugar sagrado, siente que es el único espacio en el que nadie la puede herir. Norma Aleandro, relata que fue concebida en un teatro, que creció y se educó en un teatro y que lo que les agradece a sus compañeros que hoy están en la Casa del Teatro, es lo mucho que le han enseñado a vivir, sin prejuicios, porque en el teatro no se juzgaba a las personas por su estado civil, su orientación sexual o su religión, la mente estaba abierta. Por eso muchas veces, los artistas fueron discriminados, porque el teatro abre muchas más ventanas que otras vidas y profesiones.

Una residente cuenta que cada vez que llega a la casa alguien nuevo, lo reciben con la algarabía de quienes lo reconocen por su trayectoria, aunque nunca lo hayan visto actuar y no sepan ni su nombre.

 

Atuendo de Regina Pacini
Pintura realizada por Linda Peretz, actual Presidenta de la Casa del Teatro.

Y otra vez pétalos rojos y blancos

Regina Pacini vio cumplido su sueño de cuidar a los artistas, sostuvo la casa del teatro, y luego del fallecimiento de Alvear el 23 de marzo de 1942, año tras año, fue desprendiéndose de los pocos bienes que le quedaban (la fortuna de Marcelo se había escurrido con la política), tanto que al final de sus días vivía de rentas, y su casa era un departamento del Palacio Estrugamou en el barrio de Retiro. Así como Alvear la conquistó con su insistencia y sus flores, Regina cada 23, iba al cementerio de la Recoleta a llevarle rosas blancas y rojas, se sentaba allí a acompañar a su amor. Así, hasta sus noventa y cinco años. Regina fue única para su época, por su determinación, por no dejarse conquistar con joyas, por amar su trabajo de cantante y por accionar en favor de los otros, y creó también un lugar único en el mundo, pues no hay antecedentes de albergues como La casa del Teatro.

"La Casa del Teatro es la hostería en la que hospedan su vejez y su cansancio los peregrinos del arte. Y tan generosa es el alma de la dueña, porque sabe que los soñadores de la armonía, solo pueden acumular sonidos. En ella recobran su hogar aquellos que lo perdieron y lo alcanzan los que nunca lo han tenido. Y así, en dulce comunión pasa la vida como pasó la fortuna. Por los de ayer trabajamos los de hoy, por los de hoy los de mañana" 

Alberto Vaccarezza (1886-1959) dramaturgo argentino.

 

Testimonios:

“Casa del Teatro, Ciclo de vida” (Documental de Fernando Azzolina)

https://www.facebook.com/casadelteatroar/

https://donaronline.org/cas.../ayudemos-a-la-casa-del-teatro

Gabriela Elena. Licenciada en Actuación del Departamento de Artes Dramáticas de la UNA (Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires). Es música, cantante, autora y compositora. Escribe guiones de TV, y trabaja en el área de Estudios de memoria y Proyectos Culturales del C.C de la Memoria Haroldo Conti.

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