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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

29/08/2022

La historia de La Casa del Encuentro

Contener, reparar, visibilizar

La Casa del Encuentro es una referencia en el acompañamiento de mujeres víctimas de diversas formas de violencia, tanto para buscar justicia como para reparar las consecuencias que esa experiencia traumática tiene en quienes la sufren y en sus entornos familiares. Impulsora del primer Observatorio de femicidios en Argentina, Ada Rico, una de las fundadoras, repasa casi dos décadas de historia y los desafíos que aún tienen por delante.

En 2003 un grupo de mujeres decidió impulsar un espacio para que lesbianas de más de 40 años pudieran compartir sus experiencias de vida en un tiempo en el que todavía la visibilidad no era la norma ni mucho menos, especialmente para lesbianas adultas. Pero la demanda enorme de espacios de contención para las distintas problemáticas vinculadas con las múltiples formas de violencia machista que empezaban por entonces a cobrar más notoriedad hizo que la Casa del Encuentro se transformara en espacio multipropósito al mismo tiempo que se convertía en protagonista principal de algunas de las acciones de la sociedad civil más significativas en la materia, como la creación del primer Observatorio sobre femicidios en Argentina o el impulso de la llamada “Ley Brisa”, que se propone contener a hijos e hijas de las mujeres víctimas de femicidio. Ada Rico, actual Presidenta de la Casa y Directora del Observatorio repasa estas casi dos décadas de intensa historia.

- ¿Cómo y por qué surgió la Casa del Encuentro?

- Nosotras creamos la Casa en 2003, la idea original era trabajar haciendo talleres de lectura sobre feminismo y especialmente para dar visibilidad a las mujeres lesbianas mayores de 40 años, porque considerábamos que era un aporte, y muchísimas veces las muy mayores no se animan a mostrarse ante su familia. Y así empezamos.

- ¿Cómo llegaban a la Casa? ¿Hicieron algún tipo de boca en boca o cómo trabajaron para acercarlas?

- Bueno, en principio, por el mismo nombre que decidimos, comenzaron a venir mamás y papás que buscaban a sus hijas desaparecidas por la trata. En ese tiempo no había nada al respecto, estamos hablando del año 2004 y 2005. En el año 2007 comenzamos a estar los días 3 de cada mes frente al Congreso por Marita Verón desaparecida el 3 de abril, y así estuvimos durante 5 años reclamando. Venían muchísimas familias para acompañarnos en la búsqueda, y en paralelo  empezaron a venir mujeres que querían ser atendidas y asesoradas.

- ¿Ustedes tenían un centro de atención de ese tipo?

- No, pero lo que hicimos fue que en una olla popular una compañera nos preguntó por qué no pedíamos un voluntariado y lo hicimos a través de un mail, al otro día nos escribieron 100 personas. A partir de allí armamos el Centro de Asistencia que existe en la actualidad y está integrado por 50 voluntarias, así la vida nos fue llevando a algo inesperado… Y a partir del año 2009 conformamos el Observatorio del Femicidio, el primero de la Argentina. Ahora hay muchos más, pero en su momento fuimos las pioneras. Eso es a grandes rasgos lo que hace la Casa del Encuentro, además de trabajar en proyectos de ley como por ejemplo la Ley Brisa.

-¿En qué consiste la Ley Brisa?

- En realidad se llama Ley de reparación económica para niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia familiar o de género. Ese proyecto lo trabajamos durante tres años hasta que finalmente ahora es ley y también fue aprobado en forma unánime en 2017. Primero se presentó con Alejandro Amor en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. O sea primero fue ley en Ciudad de Buenos Aires, porque nos costaba mucho que saliera la ley a nivel nacional. Y luego fue superador porque salió a nivel nacional, incluso mucho mejor con todos sus artículos. Hoy por hoy la complicación que tenemos es que es mucha la documentación que se pide, que está bien que sea así porque tiene que ir a la persona indicada que es el cuidador de esos niños y niñas. Lo que nosotras decimos es que las provincias y los municipios tienen que acompañar a los familiares para que se haga más rápido la documentación. En Provincia no tienen ni DNI los chiquitos.

- ¿Nadie más cuida a esos niños y niñas, no tienen otros familiares?

- Son hijos e hijas de la mujer asesinada, las víctimas colaterales de los femicidios. Hijas e hijos menores de edad que hasta los 18 años perciben el equivalente a un haber jubilatorio mínimo para cada uno. Si ese menor tiene una discapacidad, lo percibe para siempre. Si el menor está judicializado se le deposita el importe hasta los 18 años para que cuando deje de estar judicializado lo perciba.

- Y esos chicos, ¿a dónde viven?

- Con quienes tengan la tutela, que a veces son familiares de la mujer asesinada, la abuela o las tías. Tras el femicidio, los niños, niñas o adolescentes quedan con una guarda provisoria con sus familiares, después tiene que ser condenado el asesino, es un proceso que lleva tiempo, no es algo que se haga inmediatamente. Pero bueno, es una gran ayuda, porque hay veces que son 5 ó 6 chiquitos y ese dinero se utiliza para hacer otra habitación, o sea, es muy importante esta ayuda y eso está vigente.

Ada Rico, una de las fundadoras de la Casa del Encuentro, Presidenta de la Casa y  Directora del Observatorio de homicidios. Foto: Casa del encuentro

Las provincias son otro mundo

La diferencia con Capital Federal es muy grande. Muchas veces no tienen los medios económicos ni saben hacer la documentación necesaria, por eso a lo que se apunta es a la responsabilidad de cada municipio del país para acompañar a familiares.

- ¿Y eso se está cumpliendo?

- Nosotras cada vez que hacemos un reclamo pedimos que los acompañen, porque a veces el menor no tiene ni siquiera el DNI, es una realidad en nuestro país porque hay zonas más vulnerables, una cosa es primer cordón, o segundo cordón de la provincia de Buenos Aires y otra cosa son los lugares de mucha lejanía. Yo creo que es responsabilidad de cada municipio acompañar, porque aquí hay muchos barrios populares, pero también hay muchas organizaciones con los que los vamos acompañando, en cambio las provincias no tienen nada.

- ¿Y qué pasa en los lugares con comunidades de mujeres originarias?

- Y menos, mucho menos, pero una vez que se logra reunir toda la documentación es una ayuda importante para la familia porque la ley habla de las protecciones integrales de la salud, está muy bien hecha.

- ¿A dónde tienen que dirigirse esas personas para acceder al beneficio?

- Eso lo tramita ANSES. El tema es que volvemos a esto, suponete que les dan la documentación y - si bien los vamos direccionando- a veces no llegan las familias, entonces es importante que los acompañen. Es todo gratuito, pero muchísimas veces las familias no saben leer ni escribir. Después está diagramado con el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, pero el punto focal para que acudan es ANSES.

-¿Y específicamente en esta Casa qué se hace?

- Hay un Centro de atención compuesto por cincuenta voluntarias de tres disciplinas: abogadas, trabajadoras sociales y psicólogas, ahora atendemos medio mixto virtual-presencial. Luego se le hace una derivación a lugares gratuitos, nosotras no direccionamos nada que sea con aranceles.

-¿Qué lugares son por ejemplo?

- Supongamos que sea una mujer de Lomas de Zamora, buscamos, chequeamos que exista -porque la pandemia hizo que todo se haga más dificultoso- y si no hay riesgos entonces sí la direccionamos a lugares  gratuitos. El tema es dejarla acompañada, como monitoreada y a la vez saber cómo se siente. Al mismo tiempo la trabajadora social que la vio aquí va indagando a qué recursos puede acceder, porque a veces existen los recursos, pero ellas no lo saben. Hay determinados programas o acompañamientos para sus hijas e hijos especialmente. No puedo decir un lugar porque son muchos. Lo que hizo la pandemia también fue que tuvimos muchas consultas virtuales de provincias. Lo que tenemos es también un grupo para las mujeres en situación de violencia que está desde el año 2012, desde siempre. Pero no de calle, porque eso nos excede a nosotras, salvo que estén pasando violencia… Partamos de que toda mujer en situación de calle sufre violencia, hemos tenido esas situaciones en las que nos han llamado por ese motivo y lo que hacemos es direccionarlas al lugar que corresponda. Si llaman de la provincia de Buenos Aires decimos que llamen al 144 (brinda atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género) para que les den la información de los paradores.

- ¿Hay mujeres de la provincia de Buenos Aires que recurren a esta casa?

- Sí, vienen muchas, pero porque no tienen en claro que no atendemos por jurisdicción porque somos una ONG; entonces ellas no saben adónde dirigirse y ahí las direccionamos nosotras. A esas mismas mujeres una vez que pasaron el circuito de la atención y que ya están direccionadas, les damos la posibilidad de que participen en un taller que tenemos todos los viernes. Eso es muy interesante porque entre ellas mismas se van fortaleciendo y también es una forma de seguir en contacto con ellas.

Compañeras de la casa del Encuentro en una manifestación en el Congreso. Foto: Casa del encuentro

- ¿Vienen solas o pueden participar con familiares, amigas y amigos?

- Ahí también pueden participar varones hijos de una mujer en situación de violencia. A veces necesitan tener las herramientas para salir de ese estadio.

-¿Qué ocurre cuando las niñas o niños son víctimas de abusos sexuales?

- El otro grupo que tenemos es para mamás de hijas e hijos que hayan sufrido abusos sexuales. Esto empezó el año pasado y cuando estuvimos en pandemia se convirtió en grupo solo virtual. Ese grupo es bastante complicado emocionalmente porque tengamos en cuenta que los abusadores son los padres de los nenes o quienes cumplen el rol de padres. No atendemos a los niños, se atiende a la mamá de ese abuso. Esos son los tres dispositivos que tenemos de atención.

- ¿Derivan a los niños y niñas a algún lugar?

- Es que generalmente los niños ya fueron atendidos y las mamás ya tienen denuncias, el tema es la revinculación porque la Justicia los desvincula, es tremendo. La mamá que vino acá ya ha hecho denuncias, ya el niño o niña se ha atendido con una psicóloga, no es que nadie viene inmediatamente. Y ahí tenemos el problema porque tienen que lidiar con la Justicia y bueno, los quieren desvincular, ese taller es muy difícil…

- ¿A cargo de quién está?

- De una abogada y una psicóloga, porque hay mucho de orden legal ahí, de pensar qué manera acompañarlas… Y tampoco es masivo… tendremos nueve mamás o quien cumple el rol de madre, porque puede ser una tía o alguien que se haga cargo de esa menor.

- ¿Ellas vienen con sus hijos o hijas?

- Les menores están en la juegoteca, acá tenemos todos los talleres que mencionamos  y  principalmente atención a las mujeres.

¿Hacen también trabajo territorial?

-Las mujeres de la Casa del Encuentro recurren permanentemente a los barrios, allí hablan con la gente y ahí se produce el tema del boca en boca que genera que conozcan sus actividades y acudan en su ayuda. Cada vez que les hacen una nota, como en este momento, está presente la coordinadora de prensa y ofrecen el número de teléfono para que puedan contactarse. En esos casos ocurre que cada vez que publican los teléfonos en Diario Popular en domingo, por ejemplo, el lunes es increíble la cantidad de llamados que reciben. Los hombres compran el diario para ver el fútbol, pero es increíble las mujeres que llaman; yo siempre le decía, por ejemplo,  a Maximiliano Montenegro que sólo ponga el teléfono en su programa, y sabíamos que el lunes íbamos temprano porque ese día había una enormidad de llamadas. Cuando las atendíamos las mujeres se sentían contenidas, acompañadas y a su vez les pasaban el dato a otras mujeres.

Pancartas producidas por la Casa del encuentro. Foto: Casa del encuentro

- ¿Qué cantidad de mujeres están atendiendo?

- Más o menos unas doscientas mensuales que no tienen tratamiento. Pero ellas van ingresando y egresando y no es fácil porque en muchas ocasiones no encontramos a dónde derivarla y no podemos decirles ``hasta acá llegamos´´, pero buscamos y buscamos, las trabajadores sociales aportan mucho y algo siempre encontramos… Si no es en el Estado es en una organización, algo siempre logramos.

- Y acá, en este espacio de La Casa del Encuentro. ¿qué se hace?

- Bueno, el Grupo de mujeres, el Grupo de mamás y el de Familiares y hay distintas habitaciones donde se atienden a quienes vienen a consultar y en los silloncitos esperan ser atendidas. Ninguna se aloja acá y cada una atiende sus necesidades de hablar individualmente. Vivir acá sería un paso superador para nosotras, y ahí hay que tener convenios con Salud y eso no es tan sencillo. Lo que hacemos si está en una situación riesgosa es que la derivamos a un refugio. No importa la hora que sea ni la hora que nos vayamos de acá. Y no se publica en ningún lado esa información. 

- ¿Son suficientes los refugios que hay?

-  En algunas provincias no y eso es un problema porque si no hay no pueden irse a otra provincia, es un tema de jurisdicción, ¿y entonces qué se hace con esa mujer? Es muy complicado… Lo ideal sería que hubiera también hogares integrales, porque en los refugios ellas están aisladas totalmente. A mí me preocupa mucho, eso es a nivel nacional y es una ley: si la mujer en situación de violencia tiene una hija puede entrar al refugio a cualquier edad, pero los varones sólo hasta los 14 años y se tienen que quedar con el agresor, es arcaico eso. Yo no lo haría convivir con el agresor.

Compañeras de la casa del Encuentro. Foto: Casa del encuentro

- ¿El agresor queda definitivamente con el niño?

- En principio sí. Y las mujeres muchas veces después de un tiempo en los refugios, regresan con el agresor. Y ahí con lo primero que hay que trabajar es saber que el agresor puede volver. Lo que tratamos de hacer es que sepan que nadie las va a juzgar, siempre vamos a estar y yo estoy convencida de que empiezan sucesivas separaciones hasta que ella se separa. Y no se la puede obligar, hay que respetar los tiempos de ella. Y los tiempos no son fáciles.

- ¿Y los femicidios, con eso qué pasa?

- Bueno, ahí tenemos una triste estadística, porque hay pilas de reclamos para hacer.  Por ejemplo una mujer ha ido a reclamarle primero al Poder Judicial, hace la denuncia y quien toma la denuncia no tiene capacitación para medir si está en riesgo… se va sin nada y supongamos que después le dan un papel en lugar de darle un botón antipánico a ella, una tobillera electrónica al agresor.

- ¿Si el agresor transgrede la medida?

- La policía dice “no lo hagas”… pero en lugar de eso lo tienen que llevar preso. Es que no tienen una perspectiva de género, no la tienen, sean varones o mujeres… Es un sistema patriarcal…Y eso hace que la mujer no se anime a denunciar. Fijate que todos los años pasa esto, este año fue el 15% las mujeres que fueron denunciadas y asesinadas. Nosotras siempre decimos que no desestimamos las denuncias, las acompañamos a ellas a que se fortalezcan a que reclamen sus derechos, pero en paralelo el Poder Judicial qué hace… me refiero a las que fueron asesinadas. Hubo dos homicidios en Parque Lezama, las asesinaron, el femicida quedó en libertad y no es inimputable y así hay casos y casos de no Justicia. Y es en todo el país. Esa es la realidad.

Noemí Ciollaro

Fue reportera de Las 12 de Página 12 y entrevistadora para Canal Encuentro en el ciclo Somos Memoria, entre otros medios con los que colaboró. Trabajó como Secretaria de Redacción en la Revista Haroldo del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Es autora de la Editorial Universidad Nacional de Quilmes y del Grupo Editorial Planeta Argentina.

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