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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

04/03/2022

Serás lesbiana, pero que no se note

El Día de la Visibilidad Lésbica 2022 trae la memoria de Pepa Gaitán, militante social cordobesa asesinada por llevar con la frente en alto su condición de “torta” masculina, y pone en la agenda como prioritario el reclamo por la absolución de Higui De Jesús, futbolista bonaerense de condición social extremadamente pobre, criminalizada por defenderse de un intento de violación correctiva grupal para “quitarle lo tortillera”.

Barrio Parque Liceo, periferia de Córdoba capital. La militante social Pepa Gaitán, lesbiana masculina e hincha de Belgrano, muere fusilada por un disparo de escopeta que le efectúa a quemarropa el padrastro de su novia. El ataque tiene lugar el 6 de marzo de 2010 y Pepa fallece al día siguiente.

El asesinato de Pepa Gaitán no tuvo otro motivo que el odio a su condición de género. Fue un asesinato por lesbofobia.

En memoria a la Pepa Gaitán, el 7 de marzo fue elegido como Día de la Visibilidad Lésbica en Argentina. La conmemoración es el resultado de una construcción colectiva que comenzó en Córdoba y replicó en todo el país, en la forma de movilizaciones y jornadas, a partir de 2010.

Pepa Gaitán

“Tenemos que recuperar la retórica de la Pepa viva como jugadora de fútbol, como rompecorazones, como una chonga hermosa. Tenemos que construir el archivo de la Pepa viva. Fueron muchos años de dolor, de muerte, de bronca. Hoy ya es tiempo de hablar de la vida, una vida que fue hermosa e intensa”, dice Noe Gall, lesbiana cordobesa.

Pepa nació el 11 de diciembre de 1982 y era la mayor de cinco hermanos. Sus padres fundaron el comedor comunitario Sala Cuna Lucía Pía en el Barrio Parque Liceo, un espacio con guardería, talleres y copa de leche.

Con lucha y mucha perseverancia, la familia Gaitán-Vázquez consiguió que el barrio tenga tres escuelas (en los tres niveles de educación), dispensario, asfalto y cordones cuneta. El padre falleció en 2006 y su esposa, Graciela Vázquez, se puso al hombro la lucha comunitaria. La Pepa fue una emergente de ese hogar militante. Recorría los barrios en su moto Enduro verde para recolectar donaciones de alimentos y los llevaba a las villas para repartir entre la gente que precisaba. Su función principal en el comedor era dirigir la actividad física de niños y niñas. Para los chicos y sus madres, ella era “la Seño Pepa”.

Movilización de la Asamblea Lésbica Permanente: Viva la pepa! Absolución para Higui y Marian Gomez. Marielle Franco presente! (2019)

El asesinato de su hija fue debilitando la salud de la militante popular cordobesa Graciela Vázquez, que falleció en 2018 después de participar en infinidad de marchas. No pudo sobrellevar la pena por el crimen de su hija. Al frente de Sala Cuna Lucía Pía quedó Yamila Gaitán, hermana menor de la Pepa.

“No le gustaba que le dijeran Natalia. Solamente la podía llamar así mi mamá. Si tenía un sánguche y veía a un chiquito pidiendo, se lo daba. Lo que más le gustaba era su moto e ir a la cancha a alentar a Belgrano. La vivía parando la policía, le pedían el DNI y le preguntaban ‘y vos, ¿qué sos?’”, recuerda Yamila Gaitán. El disciplinamiento y el amedrentamiento por su expresión de género lésbica masculina era constante. A lo que se sumaba su condición de pobre y de militante social.

Sobre las circunstancias en las que fue asesinada la Pepa, cuenta Yamila: “Su asesino, Daniel Torres, la traicionó. Ellos se habían hecho amigos. Mi hermana le daba de comer a toda esa familia. Un día la Pepa le dice a mi mamá ‘Daniel sabe albañilería, qué te parece si viene a trabajar al comedor’. Hasta las herramientas le compró mi hermana. Después la Pepa se enamoró de Dayana (la hijastra de Torres) y lo tomó mal. Hasta al que iba a ser su asesino le dio una mano para que no pase hambre. Al que la mató porque no le gustaba que fuera tortillera”[1].

Movilización de la Asamblea Lésbica Permanente: Viva la pepa! Absolución para Higui y Marian Gomez. Marielle Franco presente! (2019)

El 15 de julio de 2010 el Congreso sanciona la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, promulgada seis días después por el Poder Ejecutivo. El asesinato de la Pepa Gaitán se produce en medio del último tramo de la lucha histórica de parte del activismo lgtb+ por la consecución de este derecho civil, frente a la oposición de sectores conservadores, principalmente las jerarquías de la Iglesia católica y de otras denominaciones religiosas conservadoras. La fuerza política a cargo del gobierno nacional se sumó a promover la sanción de la ley, porque consideraba la inclusión social como una de las políticas centrales del Estado.

Una semana después del asesinato de la Pepa Gaitán, organizaciones feministas y de lesbianas emiten el comunicado “Fusilada por lesbiana”, difundido a través del blog ¡Basta de lesbofobia! donde manifiestan: “El asesinato de la Pepa muestra cuán represiva es la ley heterosexual cuando los mecanismos institucionales de normalización no pudieron controlar ese deseo, esa atracción erótico afectiva que las instituciones siguen patologizando aunque a veces se llenen la boca de ‘los mismos derechos’ y ‘el mismo matrimonio’. Hoy escuchamos muchos discursos progresistas cruzarse al hablar del matrimonio entre personas del ‘mismo sexo’, discursos que ni siquiera nos nombran porque no pueden decir ‘lesbiana’”[2].

Ese era un eje de debate en el sector lésbico del movimiento lgtb en marzo de 2010. Hasta qué punto la adquisición de un derecho como el matrimonio igualitario, el matrimonio entre personas del mismo sexo, iba a conmover las bases de una sociedad construida sobre cimientos homo-lesbo-transfóbicos. El asesinato de Pepa Gaitán mostraba que las condiciones de vida de las lesbianas -sobre todo de las lesbianas masculinas y pobres- no tenían gran perspectiva de mejorar con una libreta roja de matrimonio.

Movilización de la Asamblea Lésbica Permanente: Viva la pepa! Absolución para Higui y Marian Gomez. Marielle Franco presente! (2019)

Recuerdo mi propio casamiento en el Registro Civil de Barracas (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) en noviembre de 2010 y la actitud de desprecio y repetidas admoniciones de la funcionaria a cargo, como si las contrayentes fuéramos personas incapaces de sostener un hogar en común. Después de una larga historia de pareja, no teníamos por qué dar cuenta de cómo regulábamos nuestros acuerdos convivenciales. A ningún heterosexual se le pide que dé cuenta de sus intimidades ante un funcionario del registro civil. Mi compañera era lo que hoy se llama una lesbiana masculina. Yo un poco pero no tanto. Las dos estábamos desempleadas y en mala condición económica. Y para colmo teníamos 21 años de diferencia, ella mucho mayor que yo. Es para debatir en otro artículo el hostigamiento hacia las lesbianas mayores y hacia las parejas con diferencia de edad, especialmente dentro de un sector del nuevo feminismo radical blanco, que pretende ver abuso de poder y/o abuso sexual en toda relación que no sea entre personas de la misma edad. A nosotras nos hostigaban tanto por lesbianas como por la diferencia de edad que teníamos.

Es decir que las condiciones de existencia no habían mejorado mucho para las lesbianas hacia 2010, más allá de la derogación de los edictos policiales que permitían llevarnos presas por sola portación de lesbiandad, en las distintas jurisdicciones. Los edictos de la Policía Federal eran completamente imprecisos y, por supuesto, no nombraban a las lesbianas. (El artículo 2º inciso h) “incitación al acto carnal en la vía pública”, se aplicaba a gays y lesbianas. El artículo 2º inciso f) “exhibirse en la vía pública vestidos o disfrazados con ropa del sexo contrario” se aplicaba a travestis y mujeres trans). En algunas jurisdicciones, sus propios edictos policiales continuaron vigentes hasta después de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario.

La palabra “lesbiana” continuaba resultando repulsiva por entonces para la mayor parte de la sociedad, incluso para un amplio sector de lesbianas que ni siquiera podían mencionar la palabra y, para sentirse menos hostigadas y menos autodesvalorizadas, elegían llamarse “mujeres gays” o simplemente “gays” igual que los varones homosexuales. Eso aún ocurre en 2022, aunque la Educación Sexual Integral y las distintas indicaciones sobre el tratamiento de las temáticas de género en los medios de comunicación contribuyen a desarmar prejuicios.

Movilización de la Asamblea Lésbica Permanente: Viva la pepa! Absolución para Higui y Marian Gomez. Marielle Franco presente! (2019)

No obstante, continúan existiendo indicadores preocupantes de criminalización de lesbianas pobres y de clase obrera. El procesamiento de Eva Analía De Jesús, Higui[3], en los tribunales de San Martín en 2016 bajo el cargo de “homicidio” por defenderse de una violación correctiva en medio de un ataque a golpes que pudo haberle costado la vida si no se defendía, y el de Marian Gómez, albañila y pintora, por resistirse a ser detenida ilegalmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, luego de que un empleado del metro/subterráneo de Buenos Aires fantaseara que estaba maltratando a su esposa, cuando en realidad se estaban despidiendo para ir a trabajar, hablando de sus cosas y fumando un cigarrillo. El empleado llamó a un policía amigo para que se “ocupe” de Marian Gómez. La escena terminó con la joven lesbiana masculina en el piso, con el policía apretándole la espalda con una pierna y todo el peso de su cuerpo, y la chica gritando que no la dejaba respirar. La jueza Marta Yungano condenó a Marian Gomez por lesiones (a una mujer policía, de cuyo cabello se tomó para no caer al piso) y por resistencia a la autoridad, el día del 50º aniversario de la revuelta de Stonewall[4]. La Cámara Nacional de Casación Penal finalmente absolvió a Marian Gómez, que fue acompañada por una gran movilización social, a cuyo frente estuvieron organizaciones de lesbianas de todo el país, feministas y mujeres militantes de partidos políticos de izquierda.

Doce años después del asesinato de Pepa Gaitán, el Día de la Visibilidad Lésbica encuentra al movimiento lgtb+, organizaciones feministas, transfeministas y agrupaciones de futbolistas reclamando la absolución de Higui. Al igual que la Pepa Gaitán, Higui es una lesbiana masculina y pobre. A diferencia de Marian Gomez, Higui es una lesbiana racializada, una lesbiana negra pobre del conurbano Oeste. Con lo que se abre una puerta que no se dio durante el juicio a Marian Gómez: el prejuicio racial, el racismo estructural que la Argentina no quiere reconocer, y que es el más difícil de abordar porque las instituciones lo niegan al tiempo que lo practican. No hay más que recorrer las cárceles de la Argentina para ver que la mayoría de la población es afroargentina, afrodescendiente, de ascendencia indígena o afroindígena y pobre. Desde el arresto y la instrucción de las causas penales estas personas corren con desventaja[5]. Cuando la policía detuvo a Higui, se burlaron y le dijeron: “¿Quién te va a querer violar a vos, negra gorda?”.

Movilización de la Asamblea Lésbica Permanente: Viva la pepa! Absolución para Higui y Marian Gomez. Marielle Franco presente! (2019)

Las feministas todavía no nos preguntamos por qué nos resultó tan fácil lograr la condena del campeón mundial de boxeo Carlos Monzón por el femicidio de Alicia Muniz. No se juzgó solamente a un femicida, se juzgó también a un negro santafesino que ganó más dinero del que un negro puede tener en la Argentina. Desde luego, era un femicida y la condena que recibió fue justa. No se defendió de tres o cuatro hombres del doble de su tamaño y peso que se le tiraron encima para intentar violarlo, como le ocurrió a Higui. Ni era una lesbiana masculina. Era un campeón alto y espigado, de largo alcance de pegada, noqueador y galán de cine internacional. Pero en la Argentina aún no se conocen hombres blancos famosos y adinerados que hayan sido condenados por crímenes de género.

En el Día de la Visibilidad Lésbica, las militantes y activistas lesbianas exigimos la absolución de Higui De Jesús y el cese de la criminalización y la violencia institucional y social contra las lesbianas pobres.

Adriana Carrasco

Periodista argentina-uruguaya (Buenos Aires, 1963). Militante feminista lesbiana. Escribe desde 1988 en medios gráficos argentinos. Premio Lola Mora a la trayectoria periodística 2021.

Paula Lobariñas

Fotógrafa egresada de la Escuela de Fotografía Creativa Andy Goldstein. Estudió Fotoperiodismo en la Asociación de Reporteros Gráficos A.R.G.R.A. Hizo talleres de Reportaje Fotográfico con Tony Valdéz, Historias en la palma de la mano con Vale Bellusci, Fotografía para enfrentar la realidad de un mundo extraño con Natacha Ebers. Trabaja en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

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Notas

[1] “Potencia tortillera hoy y siempre”. Entrevista a Yamila Gaitán por Adriana Carrasco, suplemento Soy de Página 12, 17 de julio de 2020.

[2] “Fusilada por lesbiana”, 14 de marzo de 2010. En blog ¡Basta de lesbofobia! Archivo digital Potencia Tortillera.

[3] El apodo “Higui” lo recibió en las canchas de fútbol femenino de los barrios del Noroeste del Gran Buenos Aires, porque era famosa por la atajada escorpión que caracterizó al arquero colombiano René Higuita. El futbolista se sumó desde su país al reclamo por la absolución de Higui De Jesús.

[4] La revuelta de Stonewall, que comenzó el 28 de junio de 1969 en Nueva York, se considera de manera canónica el inicio de la revolución del movimiento de liberación homosexual en todo el mundo.

[5] El 31 de agosto de 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó sentencia mediante la cual declaró la responsabilidad internacional del Estado argentino por las violaciones a diversos derechos en perjuicio del activista afrouruguayo José Delfín Acosta Martínez y sus familiares. La Corte consideró que la privación de libertad a la que fue sometido José Delfín Acosta Martínez fue ilegal, arbitraria y discriminatoria, ya que se basó en el uso de estereotipos raciales. Además, declaró la responsabilidad del Estado por la afectación a la integridad personal y posterior muerte de José Delfín Acosta Martínez
mientras se encontraba bajo custodia de autoridades estatales.

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