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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

29/10/2021

A 40 años de la primera muestra de fotoperiodismo

ARGRA, la colectivización de la mirada

Eva Cabrera es, desde junio último, la primera presidenta mujer de ARGRA, una institución que en 2022 cumplirá 80 años. Este año se conmemoran 40 de la primera muestra colectiva de fotoperiodistas, que se hizo en 1981, en plena dictadura cívico-militar. Cabrera repasa con Haroldo el camino que la llevó a la presidencia, que define como una “construcción colectiva”, cómo está trabajando la entidad con perspectiva de género y los desafíos de cara al futuro: las expectativas por hacer la muestra anual presencial.

Eva Cabrera sacó sus primeras fotos a los 14 años, de las que todavía conserva los negativos, con una cámara Kodax fiesta. A los 21 se compró su primera réflex. Estudió artes en La Plata, la ciudad donde creció y vive. Antes de dedicarse de lleno a la fotografía, trabajó como maestra de música y tuvo una marroquinería.

“Llegué al periodismo de cara rota. Miraba con mucha avidez las fotos de Página 12, en las décadas de 1980 y 1990”, cuenta a Haroldo por teléfono desde el auto en camino desde La Plata a Capital Federal para una reunión. Cuando buscaba nuevos rumbos laborales, hacia 1993, una amiga diseñadora le avisó que se estaba armando el diario Hoy, de La Plata. Armó un portfolio y presentó sus fotos, incluso de “tira de contacto”. La contrataron y junto con una compañera, también mujer, les encargaron coberturas para el suplemento de Sociales. Los hombres cubrían Política y Deportes. El primer encargo fue el casamiento del entonces intendente de La Plata, Julio Alak -hoy ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires- con Marita Scarpino.

“Una remadora”

Trabajó 14 años para el diario Hoy. Arrancó con la cobertura de eventos sociales y luego pasó al cuerpo del diario. A mediados de la década de 1990 se matriculó en la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA). En 1998 tuvo a su segunda hija y al volver de la licencia, la empresa le informó que no le renovaría la credencial, es decir que no se haría cargo del pago de la matrícula, un beneficio del que sí gozaban sus compañeros varones. Decidió no pagarse la acreditación y eso implicó que dejara de ir a los partidos de fútbol.

-¿Intentaste hablar con tus jefes para revertir la decisión? – preguntó Haroldo.

-Con el tema de la matrícula fue no y no. En ese momento, plena década de 1990, había mucho miedo a perder el trabajo.

Eva tampoco recuerda algún gesto de solidaridad de sus compañeros varones. A quien sí reivindica es al fotoperiodista Daniel Forneri, corresponsal de Clarín en La Plata. Dice que fue su “papá fotográfico”, el que le enseñó el oficio. En 2008 renunció a Hoy para entrar a Diagonales, un diario que primero tuvo una versión en papel y después solo Web. Diagonales integraba el Grupo Veintitrés, de Sergio Szpolski. Arrancó como fotorreportera y terminó como editora. A fines de 2014 le ofrecieron un retiro voluntario, del que todavía no le pagaron un peso.

“Estuve 4 meses, los últimos de 2014 y los primeros de 2015, sin un mango, no tenía ni para comer, hasta que retomé el laburo trabajando para una concejala y después como reportera gráfica en la Facultad de Periodismo y en el gremio de docentes de la universidad de La Plata. A la par daba talleres de fotografía. En agosto de 2017 entré a Télam como colaboradora y ahora estoy en planta. Después de una gran remada de fondo, tengo trabajo estable. Para mí es un orgullo trabajar para la agencia de bandera”, cuenta.

Chicha Mariani en la suelta de globos por el cumpleaños número 34 de Clara Anahí. Foto: Eva Cabrera

La presidencia de ARGRA, producto de una construcción colectiva

“Nunca pensé en ser presidenta”, asegura Eva, la primera mujer en ocupar ese lugar en casi 80 años de la institución, que se creó en 1942. Con orgullo, narra que se conformó una lista única que tiene a Sebastián Vricella como vicepresidente, Lucía Merle como secretaria y Nicolás Borojovich como tesorero. Los vocales (titulares y suplentes) son Alejandro Santa Cruz, Celina Mutti Lovera, Maximiliano Ríos, Inés Quinteros Orio, Julio Martín Mancini y Facundo Luque.

Confiesa que no esperaba la repercusión que tuvo su designación: la llamaron hasta de una radio de Ingeniero Jacobacci, en la Patagonia. “Lo más rico es trabajar con otros y otras, porque el único héroe y la única salida siempre es colectiva. Es un orgullo y me emociona pertenecer a ARGRA”, dice.

Cabrera enfatiza que “es un momento muy difícil y complejo”. Para los fotoperiodistas cambió la modalidad de trabajo: “Antes te contrataba un medio, ahora la mayoría de nuestros socies son free lance”, explica.

Tras su forzada salida de ARGRA allá por 1998, Eva volvió a la Asociación en 2008. Entre 2013 y 2014 la convocaron para la comisión directiva, era la única mujer entre 10 varones. Antes, entre 2005 y 2006 habían ocupado espacios en la dirigencia de ARGRA sus compañeras Mariana Araujo, Sandra Cartasso e Irma Montiel y luego Graciela Calabrese y Lucía Merle. En 2011 se organizó el primer encuentro de reporteros gráficos; si bien muchos se conocían de nombre nunca se habían visto la cara hasta ese momento. Eva marca ese momento como un punto de unidad.

Ocupar los lugares

Eva cuenta que en algún momento, en conversación con sus compañeras fotoperiodistas, resolvieron que había que ocupar lugares de decisión. Recuerda que en los ’90 eran muy pocas mujeres en ARGRA. “Ahora seguimos siendo minoría pero en estos últimos años subió un poco el porcentaje, somos el 12/13% entre las mujeres y el colectivo LGBTIQ+ de unos 700 socios en todo el país”, ilustra.

Sobre el trabajo con perspectiva de género, indica: “Empezamos a reflexionar con otras compañeras sobre la fotografía que hacíamos, cómo tratábamos el femicidio, porque nosotros somos constructores de sentido, más allá del medio para el que trabajemos. Eso nos llevó a tomar la decisión, siendo tres mujeres en la comisión directiva, de armar un espacio de género [que se inició en 2019]. Hicimos una serie de actividades, entre ellas una encuesta para mujeres. A partir de los resultados vimos que, más allá de los territorios, tenemos problemáticas en común como la discriminación, el acoso y maltrato laboral”.

En octubre de 2019, Eva y sus compañeras fotoperiodistas de ARGRA participaron del 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en La Plata como colectivo. “Llevé la bandera y vimos que decía asociación de reporteros, con O. Entonces, intervinimos la bandera con un fibrón, poniendo una X en lugar de la O y en esa acción nos empezamos a nombrar con esa idea de que aquello que no se nombra no existe y lo que no existe no tiene [posibilidad de ejercer] derechos”, subraya.

Eva vuelve una y otra vez sobre las dificultades que atraviesan los fotoperiodistas, precarizados y con sueldos a la baja e incluso sin trabajo y afirma que la pandemia del coronavirus en ese sentido empeoró las cosas: “Nadie sale indemne de esto que nos ha pasado”. Sin embargo, ARGRA se mantiene activa y lo mismo la comisión de género. En los últimos meses armaron una pegatina con imágenes actuales e históricas por el 8M (que incluían fotos de la lucha por el cupo trans) y la cuarentena amplió la posibilidad de hacer cursos virtuales para todo el país. Desde la comisión, se fomentan las capacitaciones sobre perspectiva de género para socios y socias. “Soy fotoperiodista hace 28 años. Pienso que las políticas de género se construyen de manera transversal y esto se hace con capacitación y formación”, sostiene.

Hebe de Bonafini poniéndose el pañuelo blanco de la Madres. Foto: Eva Cabrera

La muestra de 1981

En 1981, un grupo de reporteros gráficos se organizó y convocó a lo que fue la primera muestra de periodismo gráfico en Argentina. “Esta exposición, que se proponía mostrar las fotografías que los medios de prensa habían censurado durante la dictadura militar, tuvo el indudable mérito de combatir la censura, la autocensura y el terror imperante en esos años. Surgida en plena dictadura la muestra se planteó como una forma de resistencia”, afirma Cora Gamarnik en la investigación “Reconstrucción de la primera muestra de periodismo gráfico argentino durante la dictadura”.[1]

La investigadora, que entrevistó a algunos de quienes pensaron esa muestra, indica que las imágenes que se expusieron eran fotos que “excedían lo que les pedía el medio para cada cobertura y guardaban copias y negativos que no se publicaban”[2]

La exposición se llevó a cabo entre el 3 y el 16 de octubre de 1981 en el Centro de Residentes Azuleños en Buenos Aires en la calle Balcarce al 700, por una gestión del fotógrafo Aldo Amura. En julio de ese año se había hecho el ciclo Teatro Abierto, con una cantidad de público que sorprendió a los organizadores. La convocatoria para la muestra de ARGRA fue “a los fotógrafos de prensa, independientes, aficionados”. No hubo comité de edición.

Durante 13 días, unas 5000 personas visitaron la muestra en la que 70 fotógrafos expusieron cerca de 200 imágenes. Fue la primera muestra colectiva de fotografía de prensa. Pasaron por la sala de exposiciones de la calle Balcarce el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, integrantes de Madres de Plaza de Mayo, los actores Susú Pecoraro y Boy Olmi y los cantautores Víctor Heredia y Léon Gieco.

“Creo que hubo mucha valentía de los compañeros de exponer el material en ocasiones censurado, en plena dictadura, con todo lo que sabíamos que podía suceder. Había material que los fotógrafos sabían que no podían publicar aunque no estuvieran censurados. En ese momento todavía estaban prohibidas las reuniones masivas”, analiza Eva.

La titular de ARGRA cree que, junto con Teatro Abierto, esa muestra fue una de las manifestaciones culturales en dictadura que marcó la historia. Se repitió en 1982 y estuvo atravesada por la Guerra de Malvinas. Expusieron 88 fotógrafos, 18 más que en la primera[3].

“Creo que en la Argentina es el único lugar donde se hace una muestra anual de fotos que colectiviza la mirada, que es una suma de miradas”, dice. Por la última edición que se hizo en forma presencial, en 2019, pasaron unas 12.000 o 13.000 personas, confía Eva a Haroldo.

El crimen de José Luis Cabezas

-¿Cómo viviste el crimen de José Luis Cabezas? –consultó Haroldo

-Yo era muy nueva, lo de Cabezas me dio mucho miedo. Fuimos con Daniel Forneri a cubrir un partido en Necochea, jugaban Estudiantes-Gimnasia, el clásico platense. Hicimos fotos con los hinchas en una plaza y una de las hinchadas nos empezó a cantar “Les va a pasar lo mismo que a Cabezas”. Después, cuando vimos la imagen que sacamos, advertimos que estaba presente un integrante de la banda de Los Horneros[4]. En las hinchadas de fútbol, como en el Twitter, no hay piedad. En los ‘90 también volvieron los camarazos, una práctica de los fotorreporteros que venía de décadas anteriores, de levantar nuestras cámaras por situaciones injustas.

-¿Hay un año o un período que puedas identificar como más duro en cuanto a la persecución o la censura?

-Las microviolencias siguen funcionando. La década de 1990 fue una época muy dura, cada día nos levantábamos con noticias de despidos a compañeros. Yo tengo tres hijas y siempre fui cabeza de familia así que si te quedabas sin laburo ibas a parar a la calle.

En la entrega de premios de Rodolfo Walsh le otorgaron a Dilma Rousseff el pañuelo de las madres bordado con punto cruz, a su lado, Hebe de Bonafini la mira atentamente. Foto: Eva Cabrera

Las fotos elegidas

Eva tiene al menos dos fotos que añora: la primera es una secuencia de imágenes que le tomó a Hebe de Bonafini en la que está poniéndose el pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo. En la imagen se ve el pañuelo y “las manos con las uñas prolijamente pintadas”. La foto se hizo en la previa a unas jornadas de Madres sobre Derechos Humanos. La segunda, también está ligada a la memoria y fue durante una entrega de premios Rodolfo Walsh, que otorga la Facultad de Periodismo de La Plata, que le dieron el pañuelo de las madres bordado con el punto cruz a la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff. 

“En general es un objeto de reverencia, casi de culto, pero Dilma lo agarró y se lo puso. Estaba lejos y la luz era mala pero es una foto que me gusta. Yo fui feliz haciendo esas fotos, pienso que toda foto es política”, afirma.

Eva Cabrera. Foto: Lula Maedje

El lugar de la memoria colectiva

-¿Cuál es el lugar de la memoria colectiva? – consultó Haroldo

Los y las fotoperiodistas somos constructores de sentido. ARGRA lo que tiene es la colectivización de la mirada y en eso nos podemos remontar a la muestra de 1981. En cada lugar la exposición se arma distinto pero siempre hay una sala con fotos de actualidad. Si bien la foto que haces a la mañana, a la noche ya es vieja, con el paso del tiempo las imágenes se revalorizan. ARGRA es federal. Nosotros hacemos un aporte fundamental a la construcción de la memoria colectiva.

Bárbara Komarovsky

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti / Politóloga (UBA) y periodista (TEA)

Lucrecia Da Representacao

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti / Licenciada en Comunicación Social con especialización en políticas públicas (UBA) y técnica superior en imagen fotográfica (EAF)

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Notas

[1] Gamarnik, Cora (2009). Reconstrucción de la primera muestra de periodismo gráfico argentino durante la dictadura. V Jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.

[2] Idem

[3] Idem

[4] El fotoperiodista José Luis Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar. Fue visto por última vez esa noche en una fiesta en la casa del empresario postal Oscar Andreani. Por el crimen fueron juzgados y condenados los policías de Pinamar Gustavo Prellezo, Aníbal Luna y Sergio Camaratta, el comisario Alberto "La Liebre" Gómez y Gregorio Ríos, ex sargento del Ejército y jefe de la custodia de Alfredo Yabrán considerado el autor "inmediato". También fueron condenados a prisión perpetua Sergio González, José Luis Auge, Horacio Braga y Héctor Retana, integrantes de la "Banda de Los Horneros" (eran oriundos de la localidad platense de Los Hornos). A partir de 2003 se les redujo las penas por la ley del "2x1" y recibieron morigeraciones de la prisión, a excepción de Retana, quien murió en 2001 de SIDA en la cárcel. Los Horneros habrían secuestrado a Cabezas.

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