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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

25/01/2021

Día del Reportero Gráfico

La fotografía como herramienta de lucha

En el día del Reportero Gráfico, compartimos un fragmento del libro recientemente publicado El fotoperiodismo en Argentina. De Siete Días Ilustrados (1965) a la Agencia SIGLA (1975) de Cora Gamarnik.

 

El diario Noticias fue un producto heredero del frente social que llevó a Cámpora al gobierno. En un principio se pensó como un medio amplio y abierto a todas las corrientes que formaban parte del FREJULI. Dirigido y realizado por un equipo profesional sólido que a su vez adscribía a la línea política global de Montoneros apareció en la calle el 20 de diciembre de 1973 y llegó a ubicarse entre la prensa más leída en el ámbito nacional durante sus nueve meses de existencia, con una tirada promedio de 120.000 ejemplares, triplicando los lectores de La Opinión

 

 

Juegos de palabras y complicidad con los lectores. Diario Noticias No 64, 26 de enero de 1974.

 

 

 

Fotografía, experimentación y política


Lo mismo que caracterizaba temáticamente a Noticias caracterizaba a su imagen. La ruptura ideológica con las formas tradicionales de hacer periodismo que el diario promovía en sus diferentes secciones también se plasmaba en su política de imágenes. Sus páginas contenían fotografías de luchas obreras, manifestaciones sindicales, imágenes de la vida cotidiana en barrios humildes y villas miseria, denuncias de situaciones de represión, fotos de dirigentes políticos y militantes sociales. El propio diario en un balance a seis meses de su fundación señalaba: “En sus páginas han estado y están presentes los grandes temas fundamentales que acompañan a este proceso por la liberación nacional. En la información de todos los días, que otorga tanta importancia a la firma de un convenio económico como a las aspiraciones y luchas de los habitantes de una villa” (De Dann, 1998, 36). 

La fotografía en Noticias le daba visibilidad a los sectores marginados, a los obreros en lucha, a los trabajos solidarios en los barrios. Las imágenes revalorizaban la cultura popular y al mismo tiempo eran un apoyo que potenciaba y difundía las luchas de diferentes sectores de la clase  trabajadora, sus condiciones laborales, su vida cotidiana, sus lugares de trabajo, su entorno social. Se visibilizaba el sufrimiento de los sectores más humildes pero también sus formas de organización y su militancia. Se mostraba la pobreza pero no la resignación. Solían aparecer fotos de chicos pobres pero en situaciones felices.

El diario asumía la representación de los intereses de los sectores populares, de aquellos que no tenían una voz legítima para autorrepresentarse. Su mirada de lo que sucedía en el país y en el mundo y su lectura de los hechos históricos respondía a una visión  idílica del peronismo, de las clases populares y de los militantes. En ocasiones se apelaba al humor y a la complicidad del lector, empleaban juegos de palabras, combinaciones con refranes populares o utilización de frases ligadas a la música para hablar de política. Esta escritura, que retomaba el lenguaje que ya se había instalado en Primera Plana, era novedosa para un diario. Las imágenes acompañaban estos juegos retóricos apelando a la ironía y al humor. Un humor que se fue perdiendo a medida que se avanzaba hacia la etapa final del diario.

 

Visibilidad de los sectores marginados. Diario Noticias No 106, 10 de marzo de 1974.

 

 

Noticias no tenía un editorial específico, más bien, como señala Cecilia De Dann, el diario entero era un gran editorial (De Dann, 1998: 33). Bonasso señala: “A diferencia de El Descamisado, que sí tenía editoriales, y a diferencia de la prensa tradicional, que siempre los tuvo, nosotros habíamos decidido no ocultar nuestra opinión ni nuestra identidad, pero darla a través de otros mecanismos” (Bonasso, en De Dann, 1998, 33). Los títulos, las fotos, los epígrafes, el diseño, todo era  parte de la línea editorial. Cuando la relación entre Montoneros y Perón se hizo cada vez más tensa, la fotografía se constituyó, especialmente por su capacidad metafórica y simbólica, en uno de los mecanismos de representación que permitía hacer referencia a temas complejos de manera menos explícita. Un ejemplo de esto puede verse en el número 235, del 23 de julio de 1974. Allí el titular señala: “Juzgan a Cámpora”. La foto de tapa elegida era de 1949. El epígrafe señalaba: “Cámpora con el general Perón y Evita en 1949. Por aquel entonces el último delegado del Líder presidía la Cámara de Diputados”. En la foto Cámpora miraba atento a Eva mientras Perón miraba para abajo. Unos días más tarde, la tapa de Noticias era ocupada por un retrato de Perón borroso, con rayas y fuera de foco, obtenido de la pantalla de TV. Perón fuera de foco y Cámpora mirando a Eva en el momento en que está siendo juzgado por la derecha peronista eran juegos retóricos que, a través de la yuxtaposición y de la distorsión, construían mensajes fuertes y directos. Si bien la ironía era clara para quienes podían comprenderla, al mismo tiempo el diario podía aducir que la imagen no tenía un sentido unívoco, sino justamente se caracterizaba por proveer múltiples interpretaciones posibles.  

 

"Juzgan a Cámpora". Diario Noticias No 235, 23 de julio de 1974.

 

 

 

Perón en una imagen tomada de la televisión. Diario Noticias No 74, 5 de febrero de 1974.

 

 

 

Noticias se permitía la experimentación y la utilización de novedosos recursos visuales. Fue en ese sentido un laboratorio de creación de un nuevo tipo de fotografías de prensa. Era sobretodo en las tapas del diario donde se realizaban las innovaciones más sobresalientes. Las fotos allí no estaban solo para captar la atención del lector. Tampoco eran ilustraciones de los títulos, sino que en muchas ocasiones constituían el relato central de los acontecimientos. Incluso en algunas oportunidades una fotografía que ocupaba la tapa no tenía un artículo que la respaldase al interior del diario. El buen material fotográfico se priorizaba aún por sobre la ausencia o la relevancia de la noticia en cuestión. Grossman recuerda al respecto: “Mi primera foto de tapa fue un incendio, una foto muy linda. El incendio no había sido importante, pero como la foto les gustó mucho, la pusieron en la tapa” (Grossman, entrevista de la autora, 2011). 

La imagen ocupaba por lo general el 50 % del espacio, pero podía extenderse a los dos tercios e incluso a la totalidad de la primera plana. En ocasiones coexistieron títulos y fotos que anunciaban cosas independientes entre sí. En otras, la portada se imprimió en sentido horizontal para acompañar una única imagen apaisada. Era común ver publicadas en la tapa fotos de hechos policiales y siniestros, que iban  desde un choque de camiones hasta el incendio en una villa de emergencia. Carlos Bosch señala: “En Noticias no había nada que no sea importantísimo. Todo era palpitante, urgente, expectante. No era lo mismo si salía o no una foto como tal vez te pasaba en otro medio. Nosotros tratábamos la imagen a nivel político y técnico. No ilustrábamos, opinábamos con la imagen. Y discutíamos todo. Nosotros sabíamos que no fotografiábamos la realidad, fotografiábamos la realidad que queríamos mostrar. Y para eso teníamos todo un análisis previo. Si íbamos a cubrir la CGT decíamos: `Fijate qué hace Isabelita, fijate dónde se pone López Rega... Buscá este gesto…’ porque la opinión que tenemos sobre esta reunión es esta, entonces la íbamos a tratar de representar de esa manera. Y si íbamos al Tedeum, tratábamos de fotografiar a Almirón, que estaba al lado de López Rega... […] ¡Hoy hay técnicas que, si nosotros las hubiésemos tenido en aquel momento, hubiésemos sido los reyes del Photoshop pero bien usado!” (Bosch, entrevista de la autora, 2009).

La implicación de los fotógrafos con la línea editorial del medio y/o la adecuación y comprensión de las pautas de trabajo fotoperiodístico le posibilitó al diario contar con imágenes de gran calidad que se adecuaban a sus necesidades políticas. La fotografía dejaba de ser, como en el resto de los diarios hasta entonces, una ilustración o un elemento decorativo, para pasar a ser una herramienta más en la lucha social y política y que se libraba en todos los frentes. 


   

Visibilidad de los obreros en lucha. Diario Noticias No 120, 24 de marzo de 1974.

(...)

 

 

El 1 de mayo de 1974: la ‘prueba’ de la plaza vacía


La Juventud Peronista, apoyada y alentada por Perón desde el exilio, había tenido una gravitación importante en la campaña electoral y en la victoria del FREJULI, pero una vez llegado Perón a la Argentina y al poder, la relación entre ambos se fue deteriorando hasta producirse un quiebre explícito en el acto por el Día del Trabajador, el 1º de mayo de 1974. Esa ruptura fue el coronamiento de las crecientes tensiones que se sucedieron entre Perón y Montoneros desde el arribo del primero al país en junio de 1973. Luego de que Perón los llamara “estúpidos” e “imberbes” en dicho acto, los militantes montoneros se retiraron de la Plaza de Mayo desbordando las decisiones de su propia conducción. Aunque una gran cantidad de militantes de otras agrupaciones se mantuvieron en el lugar, el retiro de montoneros implicó que la mitad de la plaza quede vacía(1).

Fotografía y lucha política. Diario Noticias No 155, 30 de abril de 1974

 

 

El nuevo panorama político surgido a partir de esa ruptura requería de un tiempo de elaboración que los medios de la propia organización, especialmente el diario Noticias, no tenían. El desconcierto de la dirigencia ante los hechos hizo que las discusiones planteadas no permitiesen respuestas rápidas. Es así cómo, a partir del 2 de mayo y los días siguientes, la puesta en página y el relato que los medios vinculados a Montoneros sostuvieron de lo sucedido ese día se sintetizó esencialmente a través de fotografías(2)

Después del acto, tanto el diario Noticias como El Peronista -  la sucesora de El Descamisado luego de su clausura,  publicaron la misma fotografía que sentaba la posición de la agrupación frente a lo sucedido. El 2 de mayo el diario Noticias sacó dos ediciones, aunque con diferentes fotografías. En la primera se incluían cuatro fotos en las que podía verse, en la parte superior izquierda, a un sector de la manifestación con banderas de Montoneros y a Perón hablando en la derecha. Debajo, una foto que mostraba el momento de la retirada de los manifestantes y otra donde se veían los enfrentamientos posteriores. En la segunda edición del mismo día se reemplazó la imagen de Perón por otra muy similar pero en la que está con un gesto más adusto y se cambiaron las dos fotos de abajo por una única apaisada  que mostraba un gran espacio vacío en la Plaza de Mayo. El epígrafe también cambió. Mientras en el primer caso hablaba de “asistentes que se van” y “enfrentamientos”, en el segundo solo se señalaba: “Se han retirado 60.000 asistentes”. Por su parte, el 4 de mayo de 1974, El Peronista salió a la calle con una portada de color negro que en el centro mostraba una foto de las columnas que se retiraban de la plaza. El título exclamaba: “General: El peronismo no está de acuerdo” y debajo: “por eso 60.000 compañeros abandonaron la plaza”. Todo el número está compuesto por fotos del acto, en las cuales se contrapone a Perón con los manifestantes. La doble página central  contiene la misma fotografía que fue tapa de la segunda edición de Noticias el 2 de mayo. Tomada por Héctor Vázquez, fotógrafo del equipo inicial de El Descamisado, la imagen mostraba en primer plano un gran espacio vacío en la Plaza de Mayo. A lo lejos se veían algunos manifestantes y al fondo quedaba fuera de foco la Casa de Gobierno. Con el título “por primera vez en la historia del movimiento”, un breve texto que acompañaba la imágen señalaba: “El pueblo demostró que no aguanta ser insultado de la forma que el primero lo hizo Perón. Y por eso la sabia decisión del pueblo peronista fue irse. […] Perón eligió a los traidores […] la Plaza quedó vacía. Sin el pueblo....” (El Peronista N° 3, 1974: 16). 

 

El Peronista lucha por la liberación No 1. Tapa, págs. 16 y 17 (doble central).

 

 

Héctor Vázquez había ido a la plaza con una cámara Nikon F y un lente 24 mm. Cuando los manifestantes de Montoneros comenzaron a retirarse después del discurso de Perón, otros asistentes a la manifestación vinculados a la derecha peronista comenzaron a agredirlos con palos y piedras. En ese momento Vázquez tomó la fotografía: “Yo buscaba ‘la foto’”. Cuando la gente se iba retirando, puse la cámara a unos 30 cm del piso y saqué. Inmediatamente después de tomar la foto recibí un palazo en la cabeza. Al llegar a la redacción entregué los rollos y luego en una reunión del jefe de fotografía (Miguel A. Otero), el jefe de redacción (Enrique Walker) y el diagramador (Salvador Linares) se seleccionó esa foto para la doble página central porque sintetizaba todo lo acontecido. Las repercusiones fueron muchas y creo que se hizo un afiche” (email de Vázquez a la autora, abril 2013). La doble imagen central de El Peronista permitía retirar las hojas  de la revista, transformarlas en un póster y multiplicar así su poder de llegada. Para Bonasso la publicación de esa foto fue uno de los mayores aciertos periodísticos de la historia de Noticias (De Dann, 1998: 60). Miguel Ángel Otero señala: “En la foto de la plaza vacía, la plaza parece más vacía de lo que en realidad quedó. […] En esa foto se condensaba una decisión técnica con una idea política. Es una imagen que explica “todo”. Sale en la tapa de Noticias y luego en la página central de El Peronista. Había mucho tráfico de imágenes […]. Nosotros buscábamos cuál era la imagen que mejor podía sintetizar lo que estaba pasando. Una imagen que sirviese para explicar nuestra visión de los hechos, el sentido profundo de lo que estaba sucediendo. Yo creo que en esto, en la búsqueda de este tipo de cosas se han logrado, no personalmente, sino la gente que estaba trabajando en los equipos junto conmigo, imágenes muy interesantes” (Otero, entrevista realizada por la autora, 2010).

 

Las dos tapas del diario Noticias que se editaron el 2 de mayo de 1974.

 

 

Esta imagen ligada a un hecho político reúne de forma ejemplar una decisión técnica y una toma de postura política, que al construir una metáfora visual se transforma en símbolo.  La fotografía por su propia definición separa, recorta y fragmenta, pero su fragmentación tiene una intención de totalidad: como una sinécdoque, esta imagen muestra una parte por el todo. El protagonismo de esta fotografía en los  medios ligados a Montoneros da cuenta de su utilización como un editorial visual. “El encuadre es político” señalaba Raymond Depardon (2012: 14), aunque  sin duda hay encuadres más políticos que otros. En este caso, lo simbólico atravesaba lo político y se transformaba en productor de lo real. Como señala Umberto Eco para otras fotografías que se transformaron en símbolos de sucesos históricos, la imagen no funciona en estos casos sólo como descripción, sino fundamentalmente como un razonamiento: “En el momento en que aparece comienza su tarea comunicativa: una vez más las tramas de lo simbólico atraviesan lo político […] que, como siempre, demostró que era productor de lo real” (Eco, 1986). En esta fotografía no es importante solo lo que se ve, sino también el fuera de campo, lo que no se ve, o mejor dicho, lo que se fue. 

M. Joly (2009: 161) señala que hay una paradoja en la fotografía de prensa que surge con una función esencialmente efímera, pero se vuelve duradera y termina constituyendo una especie de memoria colectiva. La foto de la plaza vacía se transformó en una versión de la historia, en una “prueba documental” que sostenía el relato de lo que había sucedido. Luego sería también un vehículo de memoria. En aquel mayo de 1974 la foto era legible, pero también era creíble. Los usos que se le dieron, los textos que la acompañaron, los hechos e imágenes con las que establecieron conexiones hicieron posible que no solo sea una imagen que “informaba” acerca de un momento dado del acto, sino que sobre todo refiriera metafóricamente a la soledad en la que quedaba Perón y a la decisión de las masas peronistas de “irse” de su lado.

La foto, como si fuese una imagen publicitaria, contenía una significación directa e intencional. Rápidamente se transformó en un símbolo que pasó a ser interpretado por algunos sectores como la realidad misma. Sus posibles lecturas quedaban circunscritas a la lucha política y su sentido se insertó con eficacia en la red de relaciones y experiencias de aquel contexto histórico particular. La fotografía cumplió su “tarea comunicativa” de modo efectivo: no solo se utilizaba para mostrar el vacío, era una prueba de él. 

 

 

* Fragmento del capítulo “La fotografía como herramienta de lucha” del libro: El fotoperiodismo en Argentina. De Siete Días Ilustrados (1965) a la Agencia SIGLA (1975). 1° edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ediciones ArtexArte, 2020.

Cora Gamarnik

Doctora en Ciencias Sociales y Licenciada en Comunicación por la Universidad de Buenos Aires. Profesora titular de la materia Didáctica de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y profesora asociada en la Universidad Nacional de Moreno. Coordinadora del Area de Estudios sobre Fotografía de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA y del programa de Actualización en Fotografía y Ciencias Sociales FSOC-UBA. 

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Notas

1. Según el diario Noticias del 2 de mayo de 1974: “60.000 personas se retiraron mientras hablaba Perón”. El consenso entre diversos historiadores es que quedó la mitad de la plaza vacía (o llena) según como se la mire. 

2. Luego de su clausura, a El Descamisado lo sucedió una revista que salió con otro nombre y una nueva dirección, pero manteniendo el mismo equipo de redacción y de fotografía: El Peronista, dirigido por Miguel Lizaso. Luego del acto del 1º de mayo El Peronista también fue clausurado, apenas pudo publicar seis ejemplares entre el 19 de abril de 1974 y el 4 de junio de 1974. La revista cambió nuevamente de nombre y de director. Pasó a llamarse La Causa Peronista y salió a la calle dirigida esta vez por Rodolfo Galimberti, aunque al igual que sus antecesoras, en la práctica continuaba siendo Ricardo Grassi quien la conducía. La Causa Peronista salió desde el 9 de julio de 1974 hasta el 3 de septiembre de 1974 con 9 números. (…) Por último, surgió Evita Montonera, íntegramente editada en la clandestinidad, que logró sacar 25 números en cinco años, desde diciembre de 1974 hasta agosto de 1979. 

 

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