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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

25/11/2020

A tres años del asesinato del joven

Rafael Nahuel, tres años de impunidad

A tres años del asesinato de Rafael Nahuel, Haroldo publica un comunicado de  la Mesa Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro exigiendo Memoria, Verdad y Justicia.

 

Fragmento del mural del colectivo Mosaico Urgente en COOPETEL (Cooperativa telefónica de El Bolson), Plaza Pagano, El Bolson, Río Negro, 2020.
Foto: Leonardo Angelo

 

 

La bala que mató al peñi Rafael Nahuel hace tres años en la Comunidad Lafken Winkul Mapu es la misma bala que mató a Camilo Catrillanca hace dos años en Gulu Mapu y fue disparada por el Estado. 

Esa bala, que tiene un largo recorrido en la historia de nuestro territorio, llegó a la espalda de Rafael disparada por Valdivia, Pedro de Mendoza, Rauch, Gral. Roca, Bullrich. Pinochet, Videla, Piñera, Macri, otra vez Bullrich y una lista interminable de nombres que hoy son próceres patrios. Es una bala que atraviesa la historia de los Estados, perpetrando un genocidio constante, con el objetivo de apropiarse del territorio mapuche para venderlo, privatizarlo, expoliarlo, devastarlo en beneficio de unos pocos que a veces ni siquiera habitan este territorio.


Así, la historia se repite, Potosí otrora cuna del oro y la plata que se llevaron toda a Europa dejando miseria y muerte, hoy se llama Salar de Uyuni buscando el litio; o Vaca Muerta sacando el petróleo usando los métodos más nocivos para el territorio y su gente. En esa codicia interminable contaminan todo, corren comunidades, matan cerros, ríos, animales y personas, sino lo hacen con mentiras a través de los medios de prensa, lo hacen con la injusticia de la Justicia, acompañadas por las fuerzas de seguridad; y si eso no alcanza, implantan dictaduras sanguinarias como fue en Bolivia, o gobiernos de derecha como el de Piñera, Bolsonaro, Macri,  que bajo el amparo de una supuesta democracia se disponen a borrar de la faz de la tierra a todos los pueblos originarios. Mientras la gran mayoría de estas sociedades, hijes de esa historia Indígena por excelencia, sufrimos las consecuencias.

 

Una sociedad construida por un Estado, que oculta su origen indígena, que desprecia su origen indígena, se construye sobre la mentira, el odio, la marginación, el racismo y la exclusión. Que es evidente a través de gestos cotidianos a veces imperceptibles, pero siempre violento y asesino. Para los pueblos originarios no hay Verdad, Memoria y Justicia y entonces no construimos una sociedad de iguales.


Esta dura realidad de quinientos años tiene a los pueblos originarios de toda Latinoamérica resistiendo la avanzada voraz del capitalismo deshumanizado y atroz. Los costos de esta lucha lo pagamos con sangre. Las estadísticas son contundentes. Referentes comunitarios o miembros de comunidades que se oponen a hidroeléctricas, petroleras, negocios inmobiliarios, energéticos, mineros, de monocultivos o reivindican territorios, son asesinados por sicarios o por el mismo estado con sus fuerzas de seguridad, o en el mejor de los casos somos judicializados, perseguidos y encarcelados.


Porque defendemos el territorio y todas sus vidas, es que nos oponemos a estos proyectos de muerte. Vienen como siempre bajo el argumento del progreso y el bienestar, escondidas en leyes de Tierras Fiscales, Leyes de Bosques, en decretos que posibilitan la extranjerización de la tierra, sus recursos y en definitiva permiten la concentración del territorio en unos pocos en desmedro de las comunidades y de la sociedad toda.


Hoy Latinoamérica indígena se revela, resiste la colonización, el genocidio y es el germen de todas las revueltas populares en América. Mientras resuenan las últimas palabras de Tupac Katari antes de ser asesinado “volveré y seré millones” y del Toki Calfucurá, “En los hijos de mis hijos me levantaré” expresamos que la lucha es la dignidad de los pueblos que se niegan a desaparecer, frente a la opresión de los Estados y de los gobiernos provinciales.


Hoy en Puel Mapu a tres años del fusilamiento por la espalda del peñi Rafael Nahuel denunciamos que no tenemos Memoria, denunciamos que no tenemos Verdad, denunciamos que no tenemos Justicia. La gravedad institucional que representa este asesinato impune, el dolor de la familia, la comunidad y el Pueblo Mapuche no tiene recepción en la sociedad. Parece que matar a un Mapuche no es tan grave, y esa indiferencia también duele y nos interpela como sociedad.


Hoy el Pueblo Mapuche exige Memoria, Verdad y Justicia!!! Basta de persecución!!! Ni un Muerto más por defender el Territorio!!!
Parques Nacionales es responsable!!!
La Prefectura es responsable!!!
Pintos es responsable!!!
Bullrich es responsable!!!
Macri es responsable!!!
El Estado es responsable!!!


Curru Leufú, Puel Mapu, 24 de noviembre de 2020

 

Mesa Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro. 

Consejo de Participación Indígena (CPI) Zonal Andina

 

 


 

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