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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

28 de julio de 2020

¿Quién soy?

Ilustración Itzel Bazerque Patrich
“Buscando” 2020 @ibplocoslindos

¿Quién soy? Es una pregunta típica que muchos nos hacemos a lo largo de nuestras vidas, pero creo que sobre todo a la gente de mi generación le cuesta muchísimo encontrar la respuesta. Los hijos e hijas de desaparecidos, de exiliados, torturados, asesinados, nacidos en el exilio (¿me olvido de alguno? Somos muchos...).  Creo que es muy común que tardemos bastante tiempo en encontrar la respuesta porque la historia y la memoria son tan fuertes que nos perdemos. Yo por lo menos me perdí muchísimo. Y soy de las que tuvo suerte. Tengo a mis viejos vivos. Pero cuando sos de esta generación no es fácil encontrarte, definitivamente no. 

Tuve que dar mil vueltas de acá para allá. Volví a la Argentina dos veces en la búsqueda. Busqué el sentirme parte de algo que se supone que es mío solo por ser hija de…, pero no lo es. El sentirme parte de un país que no me quiso ni me quiere. Estuve años con la esperanza de poder pertenecer.  Pero cuando llegué me encontré con el rechazo continuo de no ser lo suficientemente argentina. Y eso me rompió el corazón.  Estudié, me formé, hasta conseguí buen trabajo en la Argentina y perfeccioné mi acento: dejé la jerga aprendida de mis viejos de la burbuja del exilio de los 70´ y me aprendí todo el argot porteño de moda del momento. Me vi las telenovelas, me puse al tanto de la música, de la cultura popular, por decir algo. Pero igual hasta mi propia familia (tíos, tías, primos) solo me veían como una gringa. Lo peor de todo es que me lo decían a la cara. Aparte de llamarme "gringa" directamente, me decían cosas como que yo tomaba el mate como si fuese una coca cola. Yo aprendí a tomar mate con mi madre y me dolía mucho que me lo criticaran como a una recién llegada.  

“¿Quién soy?” - Revista Haroldo | 1
“Te quiero tocar” 2020 @ibplocoslindos

Como todos le daban tanta importancia a lo que decían mis papeles (“Vos sos de donde naciste ¿Qué dice tu pasaporte? ¿En qué ciudad naciste?”), pues me conseguí un DNI argentino. Ese documento reconoce que soy argentina aunque no haya nacido allí. Sin embargo, me dieron un número de algún viejo muerto por lo que cuando me lo piden y ven que el mío arranca con el número 18 millones, saben que algo raro tengo porque una chica de mi edad no puede tener ese número. Este tipo de situaciones me forzaron a darme cuenta de que por mucho que quisieran mis padres o incluso yo misma, no había nacido en Argentina, con lo cual me quedaba la pregunta ¿quién era?  Pues, no de ahí, pero tampoco quería solo ser la hija de…. Me cansaba siempre tener que explicarlo y cuando volví al lugar donde me crié, al país del exilio de mis padres, me di cuenta que el amor tan profundo que tenían para su patria y las ganas que ellos tenían de que yo hubiera nacido en Argentina y no en el exilio fue tan profundo que no me dejaron espacio de poder conectar con el lugar donde estaba y donde me había criado. Que tampoco fue un lugar tan horrible. En realidad era un lugar hermoso. Pero yo sentía rechazo en ese lugar hermoso donde me crié. Sentía que no pertenecía. Sentía que hablaba el idioma como nativa pero siempre se sabía que no era de ahí. Si no soy de aquí, no soy de donde son mis padres, no sé quién soy, entonces ¿adónde voy?

 

“¿Quién soy?” - Revista Haroldo | 2
 “Viento” 2020 @ibplocoslindos

No supe ver todo eso hasta 10 años después. Mis viajes de búsqueda me llevaron a vivir en un tercer país lejos de todo. Lejos de las historias de mis padres, lejos de las familias, de las preguntas, lejos del rechazo. Por fin pude darme un descanso y tener silencio. Estuve años sin hablar del tema. Tenía amigos pero no sabían casi nada de mis orígenes. Un día mi madre me mandó una noticia que hablaba de que el Estado argentino iba a reconocer a los nacidos en el exilio. Esa era yo. Yo por fin importaba. Me emocioné tanto. Siempre me daba culpa porque en el fondo sabía que no importaba tanto. Tenía amigos que lo habían pasado muchísimo peor.  Perdieron su infancia completa sin padres, nacieron en cárceles, pero ese grano de reconocimiento era lo que siempre había querido. Saber que importa mi historia. Me dieron ganas de compartirlo con una birra y maní flotando dentro o un fernet con cola o mejor todavía un helado, y no tenía con quién. Nadie me conocía de esa forma donde estaba. Nadie sabía de quién soy hija. Al final no te escapas. Y tampoco hace bien escaparse. Es como que necesitas un balance. Un poco de todo.

“¿Quién soy?” - Revista Haroldo | 3
“Maternidad “ 2020 @ibplocoslindos

Yo ahora sé que soy yo. Suena un poco cliché pero es verdad. No hace falta siempre nombrar de quién eres hijo, ni dónde naciste. Es como que antes lo tenía puesto en un cartel en la frente. Pero ahora tengo paz al saber que soy madre de. Ahora lo más importante que une el pasado de mis padres con mi futuro es mi militancia como madre. Seguir la lucha en este mundo injusto a mi manera. Mi militancia política se enfoca en intentar criar buenos seres humanos, que estén llenos de amor y fuerza para que no permitan jamás que se repita la historia. No miro mucho hacia atrás porque necesito enfocarme en el futuro. Siempre la memoria está.  Es imposible olvidar.  Llevo a los 30.000 en el corazón, pero para mí no hace falta llevarlos en la frente. Y no quiero sentirme culpable por eso. Yo lo que más intento trabajar es estar presente en el momento. Digo intento porque no me resulta tan sencillo como pensaba como cuando no tenía hijos propios y miraba y juzgaba a los demás que sí tenían. Qué fácil es juzgar. Siempre me sentí juzgada y al final terminé haciendo lo mismo. Hasta estuve muy enfadada con mis viejos porque la presencia emocional y física es algo que mis padres no me pudieron dar, ni supieron darme, ni enseñarme en su momento. La militancia de mi vida es encontrar la forma de estar presente para mis hijos.  Y eso me hace ser quien yo quiero ser.

“¿Quién soy?” - Revista Haroldo | 4

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