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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

24 de marzo de 2020

44 años del golpe cívico-militar

Memorias de vida y militancia

El proyecto busca homenajear a las y los desaparecidos y asesinados en la ex Escuela de Mecánica de la Armada durante la última dictadura cívico-militar, recuperando sus identidades individuales y colectivas a partir de testimonios, fotos, cartas y objetos personales.  
Memorias de vida y militancia es una  iniciativa conjunta entre el Ente Público Espacio Memoria, el Archivo Nacional de la Memoria y el Conti, concebida como una contribución a la preservación de la memoria colectiva sobre el terrorismo de Estado en nuestro país.   

 

Memorias de vida y militancia


El objetivo es recuperar las identidades individuales y colectivas de las personas desaparecidas y/o asesinadas en el centro clandestino que funcionó en la ESMA.
El proyecto apuesta a la investigación y la recopilación de testimonios, fotos, cartas y otros objetos personales que permitan reconstruir las historias de los hombres y mujeres -en su mayoría jóvenes militantes- que fueron asesinados y desaparecidos en la ESMA. Es una iniciativa conjunta entre el Ente Público Espacio Memoria, el Archivo Nacional de la Memoria y el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

A partir de la palabra de los familiares, amigos y compañeros de militancia y de los objetivos recolectados se conocen detalles de la vida de los detenidos desaparecidos: su infancia, su adolescencia; sus intereses, gustos e ideas; sus aficiones al deporte y la cultura; su proyecto político.

Así, ayuda a transmitir cómo pensaban y vivían las víctimas del terrorismo de Estado y contribuye a la preservación de la memoria colectiva. Con los testimonios y materiales recopilados se realizan postales gráficas, piezas digitales y una serie de gigantografías que se encuentra instalada en los jardines del Espacio.

 
María Cristina Bustos

María Cristina Bustos

Tucumana, hija única, peronista desde la cuna. Estudió Derecho siguiendo los pasos de su papá. En la facultad conoció a su compañero, José Carlos Coronel. Como empleada del Ministerio de Trabajo defendió los derechos de los trabajadores de los ingenios. Militaba en el Peronismo de Base y posteriormente se incorporó a Montoneros.

Sus compañeros recuerdan que “sus convicciones eran muy fuertes y claras, quería cambiar este mundo y el peronismo, y en ese momento las armas eran el camino. Fortaleza de mujer”.

Defensora de presos políticos, siguió el caso de su compañero, que había sido encarcelado en 1971. Con la amnistía de Cámpora, José Carlos fue liberado y se casó con Cristina el 7 de septiembre de 1973. Se mudaron a Buenos Aires donde nacieron sus dos hijas, María y Lucía.

José Carlos fue asesinado por las Fuerzas Armadas junto a un grupo de compañeros el 29 septiembre de 1976, en el hecho conocido como “El combate de la calle Corro”.

María Cristina fue secuestrada junto a su hija Lucía de diez meses, el 14 de marzo de 1977. Tenía 32 años. Ambas fueron trasladadas a la ESMA. Lucía fue encontrada por su abuela días después.

Ricardo Omar Lois

Ricardo Omar Lois

Ricardo nació en Lanús y vivió muchos años en Burzaco. De tres hermanos, era el del medio. Practicaba rugby desde los ocho años y luego, ya como estudiante de Arquitectura de la UBA, proyectaba armar un equipo en su facultad. Jugaba en el Club

Pucará y era de San Lorenzo, por lo que siempre llevaba una bufanda tejida por su mamá con los colores de ambos equipos.

A los 20 años se fue a vivir a una pensión, pero más tarde volvió a mudarse con su familia a un conventillo en Constitución. Tuvo distintos trabajos, y en ocasiones compartía el sueldo entre compañeros o vecinos, porque consideraban que era “lo justo”.

A Ricardo le costaba levantarse temprano, entonces ponía el despertador dentro de una olla para que sonara más fuerte. Como estudiante de la UBA empezó a militar en la Juventud Universitaria Peronista. Allí conoció a Graciela. El día del casamiento, estaban sus compañeros de la JUP y él portaba en el saco una estrellita montonera. Juntos vivieron en La Tablada, pero cuando comenzaron los secuestros se mudaron a Mataderos. Tuvieron una hija: María Victoria.

Sus compañeros lo llamaban Aníbal, y en la facultad lo conocían como Ricardo Breyer, porque iba a la cátedra Breyer. En ese tiempo trabajaba en una empresa de productos de perfumería.

Tenía 23 años cuando fue secuestrado, el 7 de noviembre de 1976, y llevado a la ESMA. Continúa desaparecido.

[En el fondo de la postal] Dibujo realizado por Ricardo.

Miguel Ángel Boitano

Miguel Ángel Boitano

A poco de que, con gran esfuerzo, su familia lograra mudarse a una casa en el barrio porteño de Recoleta, nació Miguel Ángel. Allí transcurrió toda su vida. Cuando tenía 12 años falleció su padre y desde entonces vivió con su mamá, Lita, y su hermana Adriana, tres años mayor, con quienes eran muy unidos.

Fue un excelente estudiante del Instituto Cristóforo Colombo, y resultó premiado como mejor alumno con un viaje a Italia. Divertido, reflexivo y con “pasta de líder”, su casa era muy concurrida por sus amistades. Le gustaba escuchar a Santaolalla y también hacía teatro. A través del Instituto se vinculó con estudiantes del Colegio Belgrano y comenzó a militar con ellos en el peronismo. Al ingresar a la carrera de Arquitectura de la UBA, formó parte de la Juventud Universitaria Peronista. Desde 1975, frente a la persecución política, tuvo menor presencia en la facultad.

Fue secuestrado-desaparecido el 29 de mayo de 1976 por el Grupo de Tareas de la ESMA. Tenía 20 años. El 24 de abril de 1977 fue secuestrada su hermana Adriana, también desaparecida.

[En el frente de la postal] Avión de madera realizado por Miguel Ángel y cartas de sus amigos..

Franca Jarach

Franca Jarach

Vivió su infancia en una casa muy alegre del barrio porteño de Belgrano. Sus padres, de origen italiano y amantes de la montaña, le transmitieron ese mismo amor a Franca, quien desde los seis años hizo andinismo con ellos. Disfrutaban especialmente ir de campamento juntos a distintos refugios de Bariloche. Ella además practicaba natación, esquí y remo. Le gustaba la música clásica y el rock, escuchaba a Almendra y los Beatles.

Sentía una gran inclinación por las artes. Tocaba la flauta dulce y traversa, escribía poemas y, al igual que su papá, dibujaba y pintaba desde muy chiquita.

Alumna destacada del Colegio Nacional Buenos Aires, fue abanderada y obtuvo la medalla de oro por excelente desempeño. Desde el ámbito escolar, comenzó a militar en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Participaba en las tomas del colegio y fue delegada del centro de estudiantes. Con una sonrisa cómplice, su mamá recuerda que en uno de sus boletines Franca “tenía todo 10 y mala en conducta”. Luego de una toma que duró tres días, recibió varias amonestaciones y quedó libre. Aunque la escuela quiso reincorporarla y ella amaba el colegio, decidió no terminar allí sus estudios. Al finalizar la secundaria asistió a un taller gráfico, donde se vinculó a un pequeño grupo sindical de la Juventud de Trabajadores Peronistas (JTP).

Fue secuestrada el 25 de junio de 1976 y vista en el Centro Clandestino de Detención ESMA. Tenía 18 años. Permanece desaparecida.

[En el fondo de la postal] Pintura realizada por Franca siendo niña.

Graciela Estela Alberti

Graciela Estela Alberti

“Mimi” o “la negra” creció en Buenos Aires con su hermano mayor, Enrique. Estudió Arquitectura en la UBA. “Se concentraba mucho cuando estudiaba, tenía casi un tic acomodándose los anteojos”, recuerda su familia. Era seria, formal y ejecutiva: “la negra resolvía cosas”.

Le gustaba tomar café, fumar y escuchar Almendra. Jugaba noches eternas al TEG, lo lúdico “le transformaba la mirada, brillaba. Se reía mucho”. Cuando finalizó sexto grado en la primaria, conoció a Santiago Ulises Murphy (“Jimmy”), mientras vacacionaban en Córdoba. Comenzaron a escribirse cartas asiduamente y mantuvieron una hermosa relación. Se casaron cuando ambos tenían 21 años. Dentro de la familia ocuparon un lugar muy afectuoso y presente. Graciela era generosa en la compañía y con lo que hubiera para compartir. Tenía un carácter muy especial, se hacía querer por todos. Con sus sobrinos fue una “tía madrina adorable”.

Militó en la Juventud Peronista junto a su compañero, y posteriormente se integraron a Montoneros. “Raquel” –nombre que eligió durante su militancia– formó parte de la Columna Oeste y llegó a un alto grado dentro de la Organización. Cuando Santiago fue asesinado por la dictadura en 1977, ella quedó desconsolada. Con el tiempo, formó pareja con Ricardo Soria, “Lalo”, su último compañero, y entonces “volvió a reír, a mostrar esa sonrisa hermosa, a malcriar a su perra y disfrutar de sus sobrinos, que la convirtieron en Mimi para siempre.”

El 17 de marzo de 1980 Graciela y Ricardo fueron secuestrados y llevados al Centro Clandestino de Detención ESMA. Ella tenía 26 años. Ambos permanecen desaparecidos.

Las fotografías son de su casamiento con “Jimmy”.

Claudia Josefina Urondo y Mario Lorenzo Koncurat

Claudia Josefina Urondo

Nacida en la Provincia de Santa Fe, fue la mayor de tres hermanos, en una familia de intensa actividad intelectual y cultural. Su cara de nena y su bajo perfil contrastaban con su convicción a la hora de actuar. Muy unida a su familia, los protegía, al tiempo que los instaba a un compromiso político activo.

Comenzó a militar con sus compañeras de secundaria en el Movimiento de Liberación Nacional MALENA. A través de un grupo de amigos del Colegio Nacional de Buenos Aires, se sumó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y fue ella quien vinculó a su padre, el poeta Francisco Urondo, con esta organización. Tras la fusión de FAR y Montoneros, Claudia llegó a ser responsable de Información. A principios de 1973 fue detenida junto con su marido, su padre y otros compañeros. Estaba embarazada de su primer hijo. Todos recobraron la libertad con la amnistía a los presos políticos del presidente Cámpora.

Mario Lorenzo Koncurat

Creció en General Pico, La Pampa, en una familia de origen croata y muy católica. Fue el segundo de cinco hermanos. Fue un gran jugador de básquet en el Pico Fútbol Club.

Disfrutaba de las peñas, el vino, los Beatles, los Fronterizos y los Chalchaleros. Su hermano cuenta que “le gustaba estar de joda y jugar al póker”, a la vez que se destacaba por su trabajo de base y una claridad política sustantiva. Era “un tipo de corazón abierto, generoso, amplio, con la facilidad de que los demás lo quieran”.

El “Jote”, como lo apodaban, se mudó a Córdoba para estudiar Derecho. Allí se unió al “Comando de Resistencia Santiago Pampillón”, donde militaba su hermano mayor. Participaron activamente en el Cordobazo. Tras la división del grupo, su sector se integraría a las FAR y luego a Montoneros, donde Mario fue responsable de Prensa y Propaganda dentro de la Capital Federal. Claudia y Mario se conocieron en 1971. Poco después, el padre Mugica los casó en nombre del “señor Jesucristo y el Che Guevara”. Tuvieron dos hijos.

El 3 de diciembre de 1976 fueron secuestrados por el Grupo de Tareas de la ESMA. Claudia tenía 23 años y Mario 28. Ambos están desaparecidos.

Ernesto Eduardo Berner

Ernesto Eduardo Berner

Nació el 2 de julio de 1954 en Castelar, Provincia de Buenos Aires, y luego se mudó a Capital Federal. Desde muy chico leía “cuanto caía en sus manos” y con el paso de los años creció en él un particular interés por la política, la filosofía y el derecho. Estudió Abogacía en la UBA y asumió un fuerte compromiso militante en la JUP y Montoneros.

Disfrutaba del deporte, en especial del tenis y el rugby, que empezó a practicar desde la adolescencia, primero en el Club GEBA y más tarde en el Club San Martín. También adoraba los juegos de mesa como el TEG y el ajedrez.

Locuaz y hablador, su compañera recuerda que “siempre se le ocurrían temas para intercambiar y debatir; era muy bueno argumentando”. Los que lo conocían se encariñaban fácilmente con él, por su carácter simpático y su humor agudo y perspicaz. A lo largo de su vida creó profundos lazos de amistad y formó una familia con Isabel, con quien tuvo a su hijo Norberto. No pudo verlo crecer, pero sí llegó a soñar como sería.

El 11 de enero de 1977 Ernesto fue secuestrado por la patota de la ESMA y aún está desaparecido. Tenía 22 años.

Hugo José Agosti

Hugo José Agosti

Creció en la localidad de Martínez, Provincia de Buenos Aires. Sus padres provenían de familias italianas de extracción obrera y peronista. Tenía una gran sensibilidad para escribir, le gustaba tocar la guitarra y dibujar, especialmente caballos.

Su hermana cuenta que “era el joven en el que las mamás de las compañeras de secundaria confiaban, el protector cuando volvían a sus casas luego de los boliches”. Era también “el celador piola” para los estudiantes del Colegio “Santa Teresa del Niño Jesús”, donde estudió y más tarde fue preceptor. Miembro fundador del grupo de jóvenes del “Centro Misional San Francisco Javier”, comenzó a participar allí en trabajos sociales. Siempre solidario, sentía un gran interés por el otro, luchaba contra las desigualdades y la injusticia. Mientras estudiaba Arquitectura en la UBA empezó a militar en la Juventud Universitaria Peronista y luego en la Organización Montoneros.

Fue secuestrado el 7 de noviembre de 1976, junto a sus compañeros de facultad Ricardo Lois y Antonio Blanco García. Todos fueron llevados al Centro Clandestino de Detención ESMA. Hugo tenía 23 años.

[En el fondo de la postal] Cortinado familiar.

Jorge Simón Adjiman

Jorge Simón Adjiman

Creció en el barrio de Boedo, donde sus padres tenían una pequeña fábrica de ropa infantil. A él y sus hermanos, Leonardo y Luis Daniel, les gustaba irse de campamento a Bariloche y El Bolsón junto con amigos. Cuando cursaba sus estudios en el Colegio Nacional Buenos Aires, Jorge comenzó su militancia política para, más adelante, pasar a integrar las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Estela María Gache

Provenía de una familia de trabajadores estatales. Fue activista de ATE durante un tiempo, mientras trabajaba en el Centro Único de Procesamiento Electrónico de Datos (CUPED). Cursó la secundaria en la Escuela Normal Superior Nº 6 y Nº 10. En esa época, ella y su amiga de la infancia, Claudia Urondo, se relacionaron con un grupo del Colegio Nacional Buenos Aires, donde Estela conoció a Jorge Adjiman cuando él daba clases de matemáticas. Años más tarde, Jorge y Estela se casaron y tuvieron dos hijas. “Cecilia”, como le decían sus compañeros, era militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Ambos fueron asesinados en la casa que compartían por la patota de la ESMA, el 6 de septiembre de 1976. Jorge tenía 26 años y Estela, 24. En el mismo operativo secuestraron al hermano menor de Jorge, Luis Daniel Adjiman, y asesinaron al hermano mayor y su mujer, Leonardo Adjiman y Soledad Schjaer.

La imagen de fondo de la postal es el diseño de un jarrón pintado por Estela Gache.

María Mercedes Bogliolo

María Mercedes Bogliolo

Nacida en la provincia de Santiago del Estero, se crió en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. Tenía dos hermanos. Estudió Derecho y era maestra. Comenzó su militancia peronista en “Descamisados”, en la zona Norte del Gran Buenos Aires. Militó en la Organización Montoneros, donde sus compañeros la llamaban “Josefina”. Se casó con Alberto Eduardo Girondo, con quien tuvo dos hijos.

El 16 de junio de 1977, fue secuestrada por el grupo de tareas de la Esma. Tenía 30 años. Su marido había sido secuestrado en mayo del mismo año, y permaneció en cautiverio en el mismo Centro Clandestino durante 18 meses.

Edgardo de Jesús Salcedo

Edgardo de Jesús Salcedo

Creció en una familia de clase obrera de Boulogne, Provincia de Buenos Aires, junto a sus nueve hermanos. Estudió Derecho e Historia en la Universidad de Buenos Aires. Desde muy joven comenzó a militar, formando parte de distintas organizaciones políticas de filiación peronista. En 1966 participó del “Operativo Cóndor” para recuperar las Islas Malvinas y, como consecuencia de ello, la dictadura de Onganía lo mantuvo preso durante casi un año en Tierra del Fuego. Junto a otros miembros de su familia, coordinó tres Unidades Básicas en la zona de Los Polvorines de la Provincia de Buenos Aires, conocida en ese entonces como “Kilómetro 30”. Posteriormente trabajó en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL), y allí fue elegido delegado de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), rama sindical de la Organización Montoneros. Quienes compartieron esa etapa con él lo recuerdan por su calidad humana y compromiso político.

María Esperanza Cacabelos

Era la hija mayor de cinco hermanos. Le decían “Pachi”. Mientras estudiaba Historia en la Universidad del Salvador, se sumó a un grupo jesuita vinculado al movimiento tercermundista, con el que viajó a la Provincia de Entre Ríos para conocer los problemas de los hacheros y trabajar con ellos. Dio clases en el Instituto Ceferino Namuncurá, en la Provincia de Buenos Aires. Sus alumnos la recuerdan con inmenso cariño, como una persona con quien podían hablar de política. Era, según dicen algunos, la “consultora en temas de ética y dignidad humana”. Formó parte de la Juventud Peronista (JP) y en 1972 se incorporó a la Organización Montoneros junto a Edgardo, con quien se casó un año después, y tuvieron a su único hijo, Gerardo. Sus compañeros de militancia cantaron a viva voz la Marcha Peronista en la entrada de su casamiento.

El 12 de julio de 1976, un Grupo de Tareas de la ESMA los asesinó en su domicilio. Su hijo de 2 años sobrevivió. Esperanza tenía 27 años y Edgardo, 31.

José Antonio Cacabelos

José Antonio Cacabelos

Creció dentro de una familia muy unida y numerosa. Único hijo varón, sus hermanas le decían “Jopo” cuando intentaban acomodar los rulos que le caían en la frente, y así lo conocieron sus compañeros de militancia. Comenzó sus estudios secundarios en el Instituto Ceferino Namuncurá, en Florida, Provincia de Buenos Aires, y luego en el Colegio San José. Firme en sus convicciones, hablaba con sus amigos de resistencia, lucha y revolución, incluso cuando ya se había producido el Golpe del ‘76. Empezó a militar en Guardia de Hierro. Luego, con el retorno definitivo del General Perón a la Argentina, José decidió sumarse a la Juventud Peronista (JP), vinculada a la Organización Montoneros.

Cecilia Inés Cacabelos

Era la hija menor de cinco hermanos, a quienes quería y admiraba mucho. Como su hermano José, inició sus estudios secundarios en el Instituto Ceferino Namuncurá. La familia discutía y hablaba cotidianamente de política, y Cecilia así lo demostraba en las clases de la escuela. Sus compañeros recuerdan que nunca dejaba de decir lo que pensaba, cuando llegaba el momento oportuno. Le encantaba cocinar, tejer al crochet y escribir. Quienes la conocieron la evocan como una persona noble, valiente, sencilla y solidaria. Militaba en la Juventud Peronista (JP), vinculada a la Organización Montoneros.

Ambos fueron secuestrados en 1976 y llevados al Centro Clandestino de Detención que funcionó en la ESMA. José el 7 de junio, a sus 18 años; y Cecilia el 11 de octubre, cuando tenía 17.

El fondo de la postal es un entramado realizado por Cecilia en su cuaderno – diario.

Carlos Alberto Chiappolini

Carlos Alberto Chiappolini

Su familia vivía en un barrio de Temperley, sur del Conurbano bonaerense, donde Carlos creció junto a su hermana melliza y sus demás hermanos. Durante su adolescencia ya en la localidad de Adrogue, solía viajar por la costa argentina con su amigo Julio Panebianco, también desaparecido. Acampaban y vendían las artesanías en cuero y madera que realizaba Carlos. Escuchaban rock nacional, les gustaban Almendra y Billy Bond. Años más tarde se incorporarían juntos a la militancia política.

“Lito”, como le decían sus compañeros en la Unidad Básica “Patria Grande”, se casó con Cristina Muro, también militante del peronismo a quien conoció el 20 de junio del 73 en Ezeiza en la vuelta de Peron a la Argentina. Tuvieron dos hijos, Gustavo y Carlos.

Formaba parte de la Organización Montoneros. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un militante comprometido, alegre y familiero.

Fue secuestrado el 26 de febrero de 1977, a sus 23 años, y visto en ESMA.

La foto fue tomada en Villa Gesell, durante su luna miel con Cristina. El fondo es el tablero del juego de ajedrez de “Lito” y, sobre la derecha, una réplica del arma en madera que talló para obsequiarle a su suegra.

Adriana María Franconetti y Jorge Donato Calvo

Adriana María Franconetti

Era la primera de una familia de siete hermanos que vivía en el barrio de Floresta. Adriana fue una alumna destacada del Colegio Nacional Buenos Aires, donde conoció a quien fue su marido, Jorge Donato Calvo. Además de su temprano interés por la política, escribía y hacía cerámica. Una de sus hermanas, Mercedes, la recuerda como la primera “que agarró la llave de la casa e hizo una copia” sin pedirle permiso a sus padres, y la “primera que llegó tarde sin avisar”. Su familia cuenta que tenía un carácter fuerte y reservado. Era una mujer seria, voluntariosa y responsable, comprometida con todo lo que hacía. Ingresó en la carrera de Antropología de la Universidad de Buenos Aires y fue empleada en Obras Sanitarias de la Nación, donde comenzó a militar junto con su compañero en la Zona Norte, dentro de la Organización Montoneros. Hacía un trabajo de alfabetización en el barrio La Cava de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.

Jorge Donato Calvo

Nació en el barrio porteño de Palermo. Su familia era de Tandil, Provincia de Buenos Aires. Se crió con sus cinco hermanos, siendo muy compinche del mayor y protector de los más chicos. Cuando era niño, amaba estar en el campo. Uno de sus hermanos recuerda que siempre trataba de salvar la vida de los animales y curarlos. Tenía una personalidad reservada, dulce, era generoso y excelente alumno. Le encantaba dibujar y lo hacía muy bien. Se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y trabajaba como residente de Cirugía en el Hospital Ramos Mejía. Vivía y militaba junto a Adriana en Zona Norte, con quien tuvo dos hijas.

Ambos fueron secuestrados por el Grupo de Tareas de la ESMA cuando esperaban para entrar al Cine Ritz de Belgrano, en Capital Federal, el 11 de septiembre de 1977. Jorge tenía 27 años y Adriana 28.

Los dos hermanos menores de Adriana, Eduardo y Ana María, fueron secuestrados ese mismo año, y llevados al Centro Clandestino de Detención “El Atlético”. Tenían 20 y 18 años.

Gustavo Alberto Grigera

Gustavo Alberto Grigera

Se crió en el ámbito de una familia numerosa, con sus hermanos y primos. Durante su adolescencia jugaba al rugby en el club Matreros de Morón. En 1972 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires, y ejerció su profesión en el Hospital Italiano ubicado en el barrio de Almagro. Junto a otros compañeros de ese establecimiento, participó activamente en la política de la época, concibiendo su profesión como parte esencial de su militancia. Más adelante integraría el equipo de Sanidad del Ejército Montonero.

“…me diste una familia ejemplar de seres honestos consigo mismo y sus semejantes (hasta dar su vida!) y con sus actos.”
(Carta escrita el 15 de enero de 1978 por Miguel Grigera a su esposa Laura Ondarts, padres de Gustavo)

Fue secuestrado en su lugar de trabajo por un Grupo de Tareas de la Armada, y conducido al Centro Clandestino de Detención- ESMA. En ese momento Gustavo tenía 28 años y esperaba, junto a su esposa, Mónica Dupuy, el nacimiento de su primera hija. La familia recuperó el cuerpo el 20 de agosto de 1977.

Gustavo Alberto Grigera

Gustavo Alberto Grigera

Se crió en el ámbito de una familia numerosa, con sus hermanos y primos. Durante su adolescencia jugaba al rugby en el club Matreros de Morón. En 1972 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires, y ejerció su profesión en el Hospital Italiano ubicado en el barrio de Almagro. Junto a otros compañeros de ese establecimiento, participó activamente en la política de la época, concibiendo su profesión como parte esencial de su militancia. Más adelante integraría el equipo de Sanidad del Ejército Montonero.

“…aunque se que está todo “patas para arriba”, papi quería cambiarlo, quería que todos los chicos tuvieran pan, que no sólo unos pocos tuvieran mucho, fue un gran hombre, pudo tenerlo todo, pero lo dejó por los demás.”
(Carta de Mónica Dupuy, esposa de Gustavo, para la hija de ambos que estaba por nacer)

Fue secuestrado en su lugar de trabajo por un Grupo de Tareas de la Armada, y conducido al Centro Clandestino de Detención- ESMA. En ese momento Gustavo tenía 28 años y esperaba, junto a su esposa, Mónica Dupuy, el nacimiento de su primera hija. La familia recuperó el cuerpo el 20 de agosto de 1977.

Hugo, Sergio, Betina Tarnopolsky y Blanca Edelberg

Hugo Tarnopolsky y Blanca Edelberg

Él era químico, ella psicopedagoga. Tuvieron tres hijos y formaron una familia muy unida. Solían leer el diario entre todos y les gustaba hablar y discutir de política. Fueron secuestrados el 15 de julio de 1976, en su domicilio en Capital Federal.

“Hoy leí en el diario que habían soltado a 300 detenidos en Buenos Aires, eso me dio muchísimas esperanzas e ilusiones. Es posible que si no los largaron ahora lo hagan pronto.”
(Carta escrita el 3/10/1976, desde el exilio, por Daniel Tarnopolsky. Toda su familia continúa desaparecida).

Sergio Tarnopolsky

Hijo mayor del matrimonio, Sergio militaba en la Juventud Peronista (JP). Era conscripto desde fines de 1975 y fue destinado a la Escuela de Mecánica de la Armada. Desde allí, comenzó a reunir y pasar información sobre las atrocidades que se cometían en el lugar. Se casó con Laura Del Duca, militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) de Filosofía y Letras. Él fue desaparecido el 14 de julio de 1976 en la ESMA, cuando tenía 21 años. Al día siguiente secuestraron a Laura.

Betina Tarnopolsky

La menor de la familia, la llamaban “la holandesita”, según cuenta su hermano Daniel, porque “era gordita y muy rubia”. Militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Fue secuestrada en la casa de su abuela, el 15 de julio de 1976. Tenía 15 años.

Jaime Eduardo Said y Alberto Ezequiel Said Ver imagen más grande

Jaime Eduardo Said

Era el mayor de tres hermanos, con quienes compartió un ambiente familiar muy solidario, en el que se discutía de política. Creció en el barrio porteño de Flores. Le gustaba leer novelas y libros de historia. Era “un tipo conceptual, estudioso, con un gran sentido del humor”, resalta su hermana.

Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Militó en la Juventud Peronista. Desde la Gremial de Abogados Peronistas, perteneciente a Montoneros, asistió a presos políticos y militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Daba clases en el colegio Carlos Pellegrini y en la Facultad de Derecho. Tenía un excelente trato con sus alumnos, quienes recuerdan que era “muy riguroso, pero muy compañero”. En 1975, se casó con Claudia Yankilevich.

Alberto Ezequiel Said

Estudió Contabilidad en la Universidad de Buenos Aires. Tenía un espíritu emprendedor que lo llevó a desarrollar distintos proyectos: un negocio de pelucas, un restaurante y un taller textil, entre otros. A diferencia de sus hermanos, no tuvo una militancia orgánica. Sin embargo, participaba activamente en política y contribuía en muchos aspectos, como llevar o traer compañeros de las movilizaciones. Alberto era “muy dinámico, muy polvorita”, pero “le gustaba la diversión, salía mucho, tenía sus amigotes”. Aunque él y Eduardo eran distintos, los unía un gran compañerismo: les gustaba la misma música y compartían la pasión por el fútbol y por River Plate. Estaban felices con su primera sobrina, María, y con el segundo, que nacería pronto.

El 15 de noviembre de 1976, Alberto fue herido durante su secuestro y llevado al CCD-ESMA. Tenía 25 años. El 24 de noviembre de 1976, fue secuestrado Eduardo, de 28 años, por el Grupo de Tareas de la ESMA. Ambos hermanos, así como también la esposa de Eduardo, Claudia (secuestrada en 1978), permanecen desaparecidos.

[En el fondo de la postal] Libreta de recuerdos escolares de Alberto.

Ana Rubel y Hugo Alberto Castro

Ana Rubel

“Ani” era la menor de tres hermanos que crecieron en Resistencia, Chaco. Sus padres, inmigrantes polacos, se conocieron en la Argentina. Por motivos políticos, él debió cambiar su verdadero apellido –Kleinberg– a Rubel.

La hermana de Ana recuerda que cuando eran chicos iban a la plaza a fumar a escondidas y luego masticaban hojas de eucaliptus “para que no se sintiera el gusto ni el olor del cigarrillo”. Ana era “interesantemente silenciosa”. Le gustaba el cine, la música clásica, Cortázar y García Márquez, solía leer filosofía, Fanon y Proust. Estudió Economía y le faltaban dos materias para recibirse cuando se fue a Buenos Aires, para trabajar como obrera en una fábrica.

Hugo Alberto Castro

Hugo, “el Cabezón”, creció en La Lucila. “Gesticulaba, era de mover mucho los brazos. Tenía un carácter fuerte, iba al frente manteca. Era muy callejero y en casa estaba poco”, recuerda su hermano mayor. Su padre había fallecido cuando ellos eran chicos. A Hugo le gustaba cocinar, “hacía mezclas raras, a veces salían ricas, otras no tanto”. Comenzó a estudiar Arquitectura en la UBA y luego dejó la carrera para ir a trabajar como obrero de la fábrica Ford.

Ana y Hugo se conocieron cuando ambos militaban en la FAL Bruno Cambareri. Estaban felices que iban a ser papás. “Hugo vino a buscar unos libros sobre embarazo porque con Ana querían leer, saber cosas para cuando naciera el bebé”, recuerda su cuñada.

Entre el 15 y el 17 de enero de 1977, Hugo y Ana fueron secuestrados y llevados al Centro Clandestino de Detención ESMA. Él tenía 25 años, ella 27 y un embarazo de dos meses. Allí dio a luz a un varón sietemesino en junio. Según relata una sobreviviente, luego del parto Ana lo sostuvo sobre su pecho. Toda la familia permanece desaparecida.

Oscar, el hermano de Ana, militante del ERP, fue asesinado junto con su esposa Laura Levit.

Ricardo Rene Haidar

Ricardo Rene Haidar

Santafesinos, él y sus tres hermanas venían de una familia de inmigrantes de fuertes valores cristianos. Allí el “Turco” forjó un carácter solidario y comprometido con el prójimo. Comenzó a militar en el Ateneo Santa Fe, mientras estudiaba en la Universidad Nacional del Litoral, donde se recibió de Ingeniero Químico. En 1970, junto a agrupaciones de Buenos Aires y Córdoba, contribuyó a fundar la Organización Peronista “Montoneros”.

Fusionando vida y militancia, formó su familia y llegaron sus hijos Andrés y Ricardo. Años más tarde llegarían José y Marcos.En 1972 fue detenido, torturado y trasladado al Penal de Rawson. Luego de una fuga fallida, fue víctima de la “Masacre de Trelew”. Pese a las heridas, logró sobrevivir junto a Alberto Camps y María Antonia Berger.

Fue llevado entonces como preso político a la cárcel de Devoto y liberado la noche del Devotazo. Raquel, una compañera de militancia de Santa Fe, recuerda que él no solía hablar en los actos pero que aquel 25 de mayo de 1973, a través de los barrotes, se dirigió enérgicamente a esa manifestación que con antorchas exigía la inmediata libertad de los combatientes populares. Al salir dio testimonio de lo ocurrido en Trelew y profundizó la lucha.

En 1977 sus hermanas Mirta y Adriana, militantes de Montoneros, fueron secuestradas y continúan desaparecidas. A fines de ese año el Turco salió del país con sus hijos, su madre y su hermana Beatriz. En el exterior continuó su militancia, denunciando las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en la Argentina, participando activamente en el proceso de la contraofensiva y resistencia a la dictadura cívico-militar, hasta diciembre de 1982, cuando fue secuestrado, llevado a la ESMA y desaparecido.

La imagen grupal es un fotomontaje realizado por la familia.

José María “PEPE” Salgado

José María “PEPE” Salgado

José María creció en Olivos, en un hogar de clase media tradicional. Era el hermano del medio de cinco: dos varones y dosmujeres. Con una fuerte impronta católica en su familia, de chico fue Boy Scout. A Pepe le gustaban mucho los deportes, practicaba y competía en regatas de remo. Era muy sensible, curioso y “comprador”. Sus hermanas recuerdan que “al ser tantos teníamos cada uno una actividad: lavar los platos, comprar el pan… ¡y a él nunca le tocaba nada! Vos hacías lo de él porque era simpático y te compraba enseguida”.

Luego de un viaje de mochilero por el norte del país, ingresó a la facultad a estudiar ingeniería electrónica. Era muy inteligente y aunque sus hermanas nunca lo vieron sentarse a estudiar, siempre se sacaba notas brillantes. Leía tan rápido como hablaba. En esos años profundizó su compromiso político y comenzó a militar en la JUP y luego en Montoneros. Allí realizaba tareas de inteligencia y documentación, que permitieron a muchos de sus compañeros salir del país.

En la facultad conoció a Mirta. Con ella se mudó a una casa muy humilde en Lanús donde empezaron a construir su hogar a la espera de su primer hijo, al que no pudo conocer. En esos tiempos Pepe montó un pequeño local en la esquina de su casa donde reparaba electrodomésticos.

El 12 de marzo de 1977 fue secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA. El 2 de junio del mismo año, los medios anunciaron su “muerte en enfrentamiento”, un tiroteo fraguado en el barrio de Caballito. Dos meses después, su familia pudo recuperar el cuerpo. Tenía 22 años.

Jorge “TURCO” Caffati

Jorge “TURCO” Caffati

Jorge era el menor y único varón de tres hermanos. Cuando tenía dos años se mudó junto a su familia a Parque Chacabuco, allí organizó una murga de carnaval: “nos puso a cada uno un personaje. A mí –que era morocho– me peinó para atrás, me encajó unos anteojos negros y yo era Rojas; a otro que era gallego lo disfrazó de vasco como Aramburu y él se puso de Palacios con un poncho. Fue una cosa excepcional, el boom del barrio”, recuerda un amigo de su juventud.

Su padre, sastre de profesión, le transmitió la pasión por Racing. Jorge juntaba las monedas que conseguía con la murga para ir a ver su equipo a Rosario. Su madre, a quien las hijas definen como “peronista, nacionalista y patriota”, los llevaba a todas las manifestaciones.

Jorge inició su militancia durante la Resistencia Peronista en el colegio Mariano Acosta, como parte del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, luego integró las Fuerzas Armadas Peronistas y por último el Peronismo de Base. Entre 1963 y 1971 pasó varios períodos preso: en Devoto, Caseros y finalmente en Rosario, donde logró fugarse. Sus sobrinas recuerdan que el “Turco” les hacía aprender las letras de los tangos para que se los cantaran en el patio de la cárcel cuando lo iban a visitar. Formó pareja con Malena, a quien conoció militando. Estuvo fuera del país entre los años 76 y 77.

El 19 de septiembre de 1978 fue secuestrado y llevado a la ESMA. Permanece desaparecido.

Marta Mastrogiacomo

Marta Mastrogiacomo

Marta nació el 20 de diciembre de 1945, en Capital Federal. Vivió su infancia en la casa de sus abuelos maternos en Belgrano y fue al colegio “Nuestra Señora de la Misericordia”. Era sumamente disciplinada y apasionada en lo que hacía. Disfrutaba de la lectura, y jugaba con su hermana menor a representar los libros que leían, especialmente “Sandokan”. “A pesar de las peleas y los celos”, resalta su hermana, fue “muy protectora” y “un referente muy importante para mí”. Adoraba a sus sobrinos, fue una tía presente y una hija dedicada.

“Mila” o “La Tana”, como le decían sus compañeros, estudió Letras en la UBA. Allí, durante la dictadura de Onganía, militó en ARFyL, la agrupación de izquierda que respondía al PC. A partir de la fractura del Partido, pasó al PCR. Por ese entonces “en su vida irrumpió, arrasando con todo, el amor militante en la figura de Hugo, dirigente del PCR y del centro de estudiantes. Lo quiso absolutamente, con toda su inteligencia, con toda su emoción, con toda su capacidad de entrega” recuerda Ana, su amiga de aquellos años. En 1969 Marta se incorporó a las FAL, y luego al peronismo en la JTP.

Fue docente de griego antiguo en la UBA, correctora de estilo en una editorial y tradujo varios artículos del inglés. Como parte de su militancia trabajó en las revistas “YA”, “Es Tiempo de Pueblo” y “El Descamisado”, cubriendo numerosos conflictos obreros, y escribió el libro El movimiento obrero argentino. Luego aprendió a coser para poder trabajar en una fábrica y desde allí formó parte activa en el gremio del vestido.

Marta fue secuestrada el 20 de octubre de 1976 y llevada al CCD-ESMA. Permanece desaparecida.

Luis Saúl Kiper

Luis Saúl Kiper

“Nucho” nació el 2 de febrero de 1937. Creció en Caballito, en “la casa de la reunión familiar, la que cobijaba a los primos del campo cuando venían a estudiar, la que recibía a los refugiados políticos”. Fue hijo de Jaime y Sofía, quien dio vueltas a la Pirámide de Mayo cada jueves hasta su muerte, en 1985. El mismo día que Luis cumplió 15 años nació su hermano Eduardo, que evoca sus “complicidades infinitas y amor mutuo”. Cuando el padre de ambos murió, Eduardo sólo tenía 3 años, así que Luis también lo acompañó “en la regla de tres simple, el sujeto y predicado y los cuentos a la hora de dormir”.

Comenzó a militar en el Partido Comunista (PC) mientras cursaba en el Colegio Mariano Moreno. Tuvo una militancia crítica y abierta, con contactos con el ERP y gente de distintas vertientes. A los 18 años ingresó en la carrera de Medicina de la UBA. “Era médico con su corazón, con sus convicciones”. En una oportunidad –recuerda Eduardo– un médico le habló a sus residentes con crudeza sobre un paciente que no podía moverse ni hablar. Como si el paciente, allí inmóvil frente a ellos, no existiera. Cuando todos se fueron, Nucho se sentó a su lado y le agarró la mano: “si me escuchás, pestañeá”, le dijo, y de esa forma entablaron un diálogo.

Tuvo tres hijos; y una familia que lo extraña y recuerda su sentido del humor, sus imitaciones y su timidez. Dibujaba caricaturas de todo lo que le llamaba la atención. Era serio y concentrado trabajando, divertido y de humor ácido en la intimidad.

Nucho fue secuestrado el 30 de julio de 1977 en la guardia de Asistencia Pública de Boulogne y visto en el CCD-ESMA. Tenía 40 años,aún permanece desaparecido.

Pablo Lepíscopo

Pablo Lepíscopo

Nació el 16 de marzo de 1955 en Buenos Aires. Fue el mayor de los tres hijos varones de Ñeca y Ángel. De familia trabajadora, Pablo disfrutó mucho de su infancia. Le gustaba ir a la pileta del Club de Telefónicos y era “loco por la playa” cuando viajaban a Mar del Plata a visitar tíos y primos. Creció en una casa donde se hablaba mucho de política, y él la “llevó a la práctica, como tantos de su generación”, reflexiona su madre.

Hizo el secundario en el Nacional Buenos Aires. “Ahí comienza la historia”, dice Ñeca. Durante el primer año asistió al campamento del colegio y “volvió ya con la cabeza abierta”. Comenzó a militar en el Frente de Lucha de Secundarios (FLS).

A los 17 años, para seguridad de su familia, “Pisco” –como lo apodaban– decidió ir a vivir a una pensión. Hizo un curso de tornería, empezó a trabajar en una fábrica y se unió al Peronismo de Base (PB). Luego se alejó del PB y se sumó a la Columna Norte de Montoneros. En 1979 empezó a estudiar Sociología, sin embargo su madre cuenta que él ya había elegido otra carrera para su vida: “la revolución”.

“Pablo tenía ojos color de agua, era un tipo muy inteligente y cariñoso, transmitía serenidad. Era un apasionado de la historiay de la política, disfrutaba mucho de la música y de ir a remar al Tigre”, recuerda Betina, su compañera, con quien se conocieron en el colegio y compartieron militancia en el Peronismo de Base.

El 5 de agosto de 1979 un Grupo de Tareas esperaba a “Pisco” en la puerta de la casa familiar en Beccar. Lo secuestraron junto a Betina y ambos fueron llevados a la ESMA. Ella fue liberada a los pocos días, Pablo continúa desaparecido.

Daniel Víctor Antokoletz

Daniel Víctor Antokoletz

Nació en la provincia de Córdoba, pero el trabajo diplomático de su padre hizo que pasara gran parte de su infancia en distintos destinos de Centroamérica. Cuando tenía once años regresó con su familia al país para instalarse en San Nicolás, donde vivió su adolescencia. Su hermana recuerda que, en esa época, era “un poco macaneador, amigo de agrandar las cosas”, aficionado a la poesía y gran artesano en plastilina.

En la casa familiar nicoleña siempre se discutieron temas de política y cultura general. Los dos abuelos fueron una gran influencia en su vida. Con “Pipo”, su abuelo paterno, compartía la profesión: ambos se destacaron como abogados especializados en Derecho Internacional Público. Daniel representó a presos políticos y denunció las malas condiciones de las cárceles y las violaciones a los derechos humanos en la Argentina. Como profesor, dejó recuerdos imborrables en muchos alumnos.

Los comienzos de su militancia tuvieron una tendencia nacionalista. Decidió muy pronto que el objetivo de su profesión sería ayudar a los demás. Luego se fue acercando a la izquierda; aunque afiliado al Partido Peronista Auténtico, se definía como marxista.

Su familia lo recuerda como una persona “de un humor inteligente, muy irónico también”. Fue un hermano “solidario, cariñoso”, e incentivaba a su hermana a leer a Hernández Arregui y Jauretche, entre otros. Daniel “puso cuerpo y alma al servicio de la justicia y de los derechos humanos”.

El 10 de noviembre de 1976, fue secuestrado en su hogar junto a su compañera Liliana, por un Grupo de Tareas de la ESMA. Daniel aún permanece desaparecido.

Hugo Luis Onofri

Hugo Luis Onofri

El “Loro”, como lo llamaban sus compañeros, pasó la infancia con sus padres y su hermana menor en el barrio de Agronomía, en una casa que la familia logró comprar con mucho esfuerzo. En esos años participaba de los bailes y fiestas de carnaval que se organizaban entre vecinos.

En la casa familiar nicoleña siempre se discutieron temas de política y cultura general. Los dos abuelos fueron una gran influencia en su vida. Con “Pipo”, su abuelo paterno, compartía la profesión: ambos se destacaron como abogados especializados en Derecho Internacional Público. Daniel representó a presos políticos y denunció las malas condiciones de las cárceles y las violaciones a los derechos humanos en la Argentina. Como profesor, dejó recuerdos imborrables en muchos alumnos.

Terminó sus estudios secundarios en el Liceo Militar y empezó la carrera de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. En ese ámbito se acercó a nuevas ideas políticas y fortaleció su compromiso social. Trabajó en la fábrica de chocolates Águila Saint y, cuando fue despedido, donó toda su indemnización para ayudar a personas de La Cava, barrio en el que militaba.

En Beccar participó de la apertura de la Unidad Básica “Ramón Césaris”, donde se coordinaba el trabajo político de varias organizaciones peronistas de la zona. También militaba en Tigre, vinculado a los astilleros. Formó parte de la organización Montoneros y llegó a estar a cargo del Área de Logística a nivel nacional.

Hugo Luis fue secuestrado en el barrio de Boedo el 20 de octubre de 1976, fecha en la que se produjeron secuestros masivos, conocida como el día de las “citas nacionales”. Fue visto en el CCDTyE que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada. Tenía 31 años. Al día de hoy, permanece desaparecido.

Enrique Berroeta

Enrique Berroeta

“Keny”, como lo apodó su abuela, era el mayor de los cuatro hijos de Mila y Henry, una pareja de origen vasco y tradición peronista.

Fue al secundario Nacional Pueyrredón, donde conoció a un preceptor que brindaba refugio a estudiantes en su casa de Villa Urquiza. Allí, Enrique y otros compañeros fundaron AREN (Acción Revolucionaria Estudiantil Nacional) que, incorporada al MAS (Movimiento de Acción Secundaria), participó de las movilizaciones en torno al Cordobazo. Más tarde se integró a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y luego a Descamisados. Fue parte del grupo organizador de la Juventud Peronista de Monserrat desde la Unidad Básica “La Patria Grande”. Con la incorporación a la organización Montoneros, abrió la Unidad Básica “Descamisados” en la Boca, siendo su principal referente.

“Era un vasco étnico, pero era absolutamente criollo”, destaca su amigo Juan. Fumaba pipa y cigarrillos negros, “se levantaba temprano a escuchar ‘La Peña del Camionero’, un programa donde pasaban folclore y tango y contaban cómo estaba la ruta”.

Enrique conoció a Julia en la casa de Villa Urquiza, se casaron y tuvieron cuatro hijos. Ella lo recuerda “flaquísimo, comilón como él solo. Le encantaban las milanesas, los ravioles y los ñoquis”. Amable y formal, “se empilchaba como si fuera una persona grande, siempre de saco, chaleco, camisas, corbatas”. Fiel al lema “primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres”, cedió a la organización Montoneros la “renoleta” roja que habían comprado para moverse con los chicos. La pareja fue secuestrada el 9 de mayo de 1977 y llevada al CCD “Mansión Seré”. Julia fue liberada y Enrique llevado al CCD ESMA. Tenía 24 años. El 16 de marzo de 1976 había sido secuestrado su hermano Oscar, “el vasquito”. Ambos permanecen desaparecidos.

Patricia Roisinblit

Patricia Roisinblit

Creció en el barrio de Boedo, junto con sus padres y su abuelo. Le gustaba pintar y practicaba distintos deportes. En su colegio fue distinguida con el cuadro de honor. Disfrutaba del cine de Bergman, los libros de Benedetti, el rock nacional y el folclore. Con sus amigas iban a los bailes que se organizaban en “Hebraica”.

Al comenzar la carrera de Medicina en la UBA, militó fugazmente en el PRT. Luego ingresó a la Columna Oeste de Montoneros, donde participó del Área Logística y del Área Sanidad, formando parte de un dispensario en Morón. Por cuestiones de seguridad vinculadas a su actividad política, tuvo que dejar la Universidad cuando le faltaba poco para recibirse. Sus compañeros la llamaban “Mariana”.

En Montoneros conoció a José Manuel Pérez Rojo. El 28 de junio de 1977 tuvieron a su primera hija, Mariana Eva. La disgregación en las organizaciones, provocada por la represión y los secuestros, los hizo alejarse de la militancia. Vivieron 16 meses trabajando en una librería que habían abierto en Martínez, disfrutando del primer año de la beba.

El 6 de octubre de 1978 José fue secuestrado en su comercio y Patricia, junto a Mariana, en su domicilio. La pequeña fue entregada a su familia paterna y la pareja fue llevada a la RIBA (Regional de Inteligencia de Buenos Aires), dependiente de la Fuerza Aérea. Él tenía 25 años, ella 26 y estaba embarazada de 8 meses. El 15 de noviembre dio a luz a un varón en el CCD ESMA. Lo llamó Rodolfo Fernando, nombre que habían elegido con José. El bebé fue apropiado y nada más se supo de sus padres.

Después de 21 años de búsqueda, Abuelas de Plaza de Mayo recibió una denuncia anónima que permitió encontrarlo. El joven fue visitado por su hermana y decidió realizarse los análisis de ADN que confirmaron que era el hijo de Patricia y José.

María del Carmen Moyano

María del Carmen Moyano

María del Carmen nació en la provincia de Mendoza, era la menor de tres hermanas. Desde chica todos la conocían como “Pichona”.

Practicaba natación, básquet y vóley en el Club Talleres de Mendoza. Sus compañeros la recuerdan como una persona tranquila, callada, pero “que se animaba a las cosas”. Era idealista, trabajadora, y si se ponía una meta la conseguía “a como dé lugar”. Tenía mucha paciencia hasta con sus adversarios políticos, a quienes trataba “socarronamente pero con buena onda”. Era muy alegre y le encantaban los niños, a quienes dedicó sus primeras acciones vinculadas a la militancia.

En su adolescencia participó de un voluntariado cristiano, de la agrupación JP 17 de noviembre –que integraba la Juventud Peronista– y luego se incorporó a Montoneros. Trabajó con el Padre Macuca Llores en el barrio San Martín, en comedores, guarderías y en la cooperativa de vivienda que el cura había impulsado. Comenzó a estudiar la carrera de Bioquímica, donde a través del Centro de Estudiantes juntaban muestras gratis de remedios que luego repartían en la “farmacia popular” que habían formado en el barrio San Martín.

En abril de 1975, a partir de un allanamiento a su casa, María del Carmen pasó a la clandestinidad y se mudó a la capital de San Juan. Allí conoció a Carlos Poblete, un alto jefe de la organización Montoneros, con quien se casó.

La pareja habría sido secuestrada en Córdoba entre abril y mayo de 1977. Fueron llevados al Centro Clandestino de Detención “La Perla”. Él tenía 32 años, ella 22 y un embarazo de siete u ocho meses. María del Carmen fue llevada a parir al CCD ESMA, donde dio a luz una beba a fines de junio de 1977, con la que pudo compartir tres días. La familia permanece desaparecida, su hija es aún buscada incansablemente por Abuelas de Plaza de Mayo.

Verónica Freier y Sergio Kacs

Verónica Freier

Nació el 1º de octubre de 1955. Creció en una familia cristiana y numerosa, era la segunda de ocho hijos. Verónica solía ser “líder o cómplice de cualquier lío que desatáramos” cuenta su hermana María, con quien jugaba a ver quién leía más libros en menos tiempo. Le gustaba el arte, la música y la lectura. Era “una niña sensible, alegre y despreocupada, decía que de grande iba a ser ‘monjabailarina’”, recuerda María, “siempre fue pícara, rápida para hacer chistes y “desdramatizar” cualquier situación”. Estudió arquitectura, magisterio e idiomas.

“Vicky” –como la conocían sus compañeros- empezó a militar en una agrupación que respondía al Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR17), que en 1975 se unió al Frente Revolucionario 17 de Octubre (FR17). Más adelante, integró el Movimiento Patria Socialista (MPS), y finalmente se sumó a la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO). Al momento de su secuestro Vicky trabajaba en un estudio de publicidad.

Sergio Kacs

Nació el 18 de septiembre de 1953. Su familia – vinculada al arte y la cultura-fue una gran influencia para él. Estudió pintura y música, tocaba la guitarra, cantaba y componía canciones que su hermano incluía en sus obras de teatro para niños. “Futbolero de alma”, hincha de Ferro, deslumbraba a sus cuñados al relatar su paso por las divisiones inferiores.

Se recibió de maestro mayor de obras en el colegio industrial “Otto Krause” e ingresó a la Universidad Tecnológica Nacional. Trabajó como dibujante en un estudio de proyectistas de hormigón. Militando en el MR17, el “Negro” conoció a Verónica. “En ese mundo se enamoraron, conjugando una pareja potente, admirable, convencida de la necesidad de realizar cambios sociales profundos”, cuenta su cuñada.

La pareja fue secuestrada el 11 de junio de 1978. Fueron vistos en el CCDTyE-ESMA.
Verónica tenía 22 años y Sergio, 23. Ambos permanecen desaparecidos.

Luis Delpech

Luis Delpech

De niño pasaba los veranos en Tandil, junto a su padre, sus seis hermanos, tíos y primos. Mantuvo siempre un gran amor a la tierra y al trabajo del campo. Como todos los varones de la familia, fue al Colegio Champagnat, donde jugó al rugby y formó su grupo de amigos. Todos lo recuerdan como una persona generosa, que sabía escuchar y con quien se podía contar. “Aún cuando hablaba de cosas serias, tenía alguna salida, un chiste”.

Fue Secretario de Asuntos Estudiantiles en la Facultad de Agronomía y militó en una Unidad Básica del barrio. En el verano de 1971, participó de un Campamento Universitario de Trabajo en Santiago del Estero, donde trabajó y convivió con una familia de hacheros. Tomar contacto con la pobreza extrema fue un punto de inflexión, un “descubrimiento de la injusticia, más allá de lo intelectual”. Cuando ingresó a Montoneros, lo hizo con una convicción absoluta en la práctica revolucionaria. Llegó a ser responsable del Área de Prensa, Propaganda y Agitación de la Columna Norte. “No entendía ningún proceso de militancia fuera de lo colectivo, siempre hablaba de un ‘nosotros’”.

Conoció a María Prince en una peña en una Unidad Básica de Flores, “era un lugar ideal para enamorarse”. Ella cuenta que “Luis amaba el folclore. No cantaba bien pero lo disfrutaba muchísimo, sabía todas las canciones”. Se casaron en mayo de 1975 y tuvieron a Laura el 23 de abril de 1976. Luis estuvo en el parto y pudo recibirla. Fue un papá muy amoroso y compartía con su compañera el cuidado de la beba. Esperaba entusiasmado a su segunda hija y no dudó al elegir el nombre: “si es mujer, Victoria”.

El 11 de diciembre de 1976, Luis fue víctima del Grupo de Tareas de la ESMA.
Tenía 25 años. Aún permanece desaparecido.

César Amadeo Lugones y María Marta Vásquez Ocampo

César Amadeo Lugones

César nació en el barrio de Palermo. Tenía una hermana más chica y dos hermanos mayores. Nadaba en el Ateneo, un club católico que formaba jóvenes para la actividad social. Era un chico cariñoso, sociable, simpático y “jodón”. Cursó la secundaria en el Colegio Mariano Acosta. A los 23 años se recibió de veterinario en la Universidad de Luján y fue profesor de la carrera. Por esa época empezó a cambiar, a ver la miseria del mundo y a sentir una gran responsabilidad hacia el otro. “No se compraba nada para él, todo era para ayudar a los demás”. Iba a misionar al sur, a El Maitén, y compartía sus conocimientos con los pueblos originarios. Militaba en la Villa del Bajo Flores y pertenecía al Movimiento Villero Peronista.

María Marta Vásquez Ocampo

Nació en la Ciudad de Buenos Aires. Era la única mujer entre cinco hermanos varones. Desde chica fue muy sociable, sencilla, femenina e independiente. Su padre era un diplomático de carrera, y su abuelo materno había sido Embajador en Italia durante el primer gobierno de Perón.Terminó la secundaria en el colegio Misericordia y allí comenzó a misionar en El Maitén y El Bolsón. Estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador.

“Marta era feliz compartiendo con la gente”. Les enseñaba a los niños de una escuelita rural a realizar las tareas domésticas además de las escolares. Preparando uno de estos viajes conoció a César y se casaron el 15 de septiembre de 1973. Como gran parte del movimiento católico, Marta ingresó a la Juventud Peronista. Iban juntos a la Villa del Bajo Flores donde construyeron una guardería y organizaban actividades para los jóvenes.

Ambos fueron secuestrados de su departamento en Parque Chacabuco el 14 de mayo de 1976 y llevados al CCDTyE ESMA. César tenía 27 años, Marta 23 y estaba embarazada de un mes. La familia permanece desaparecida, su hijo es aún buscado incansablemente por Abuelas de Plaza de Mayo.

Mario Guillermo Galli, Patricia Flynn y Violeta Wagner

Mario Guillermo Galli

Nació en Rosario, Santa Fe, en 1952. A los seis años, tras la separación de sus padres, fue a vivir a Bariloche con su madre, Violeta, y su hermana Mónica.

Cursó hasta tercer año en el colegio alemán “Primo Capraro”, luego ingresó a la Escuela Naval y se recibió de Guardia Marina en 1971. Allí lo conocían como “Dexo” y fue donde comenzó su militancia en el peronismo. En 1972 participó en la sublevación de la Armada que apoyó el regreso de Perón, lo que le valió seis meses de cárcel y luego la baja obligatoria.

Sus allegados recuerdan que era “muy estudioso”, “buen mozo” y que le gustaba mucho la música. También estudiaba Sociología en la UBA.

En Montoneros trabajaba en el área de Inteligencia, en la Columna Norte y en ANCLA. Le decían “Pata”, “Jorge” o “Pelado”.

Patricia Flynn

Vivió su infancia en San Isidro y cursó el Profesorado de Adultos en el Colegio San Marín. Trabajó como empleada administrativa y fue maestra de adultos en una fábrica. También daba clases particulares de inglés y literatura. Su familia la recuerda “muy linda”, “extrovertida” y “con carácter”.

Conoció a Mario militando en Montoneros, y luego de un breve noviazgo se mudaron a una casa en Villa Adelina. En febrero de 1976 nació la hija de ambos, Marianela.

Violeta Wagner

Proveniente de una familia alemana, se había radicado en Bariloche con su madre y su hermano. Conoció a su marido y vivieron en Rosario, donde nacieron sus hijos, Mario y Mónica. Luego de la separación, regresaron al sur. En Bariloche participaba en talleres de teatro, fue secretaria y empleada administrativa. Cuando Mario ingresó a la Escuela Naval, la familia se mudó a Buenos Aires.

El 12 de junio de 1977 el Servicio de Inteligencia Naval secuestró a Violeta, Mario, Patricia (embarazada de 2 a 3 meses) y Marianela. A los pocos días, Marianela fue localizada en la Casa Cuna. El resto de la familia continúa desaparecida.

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