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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

20 de noviembre de 2019

“Tenemos que replicar en México esa combinación argentina de la ciencia con el humanismo”

María Sol Berenice Salgado Ambros es la Comisionada de Búsqueda de Personas del Estado de México, un distrito que registra 5.000 desapariciones en los últimos 5 años. La experta mexicana participó de un curso dictado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organismo que admira por su labor científica a nivel internacional y por el vínculo estrecho con los familiares de las víctimas.

María Sol Salgado en el Espacio para la Memoria (ex ESMA)
Foto: Lucrecia Da Representaçao 

“Con la velocidad de un bazucazo, un coche bomba o un granadazo, los mexicanos nos acostumbramos a desayunar con noticias sumergidas en sangre (...) Como si una máquina hubiera sido activada y produjera cadáveres en serie, la nuestra escupe un promedio de 20 por día, imparable, sin descanso, sin lógica. 
La república se convirtió en una fosa común interminable, alimentada por esta guerra doméstica”.

Marcela Turati en Fuego cruzado. Las victimas atrapadas en la guerra del narco 

 

 

María Sol Berenice Salgado Ambros se desempeña desde 2018 como Comisionada de Búsqueda de Personas del Estado de México, un territorio situado en el corazón del país, la zona más poblada de la nación y que podría compararse, dice, con la provincia de Buenos Aires. El organismo está inspirado en las comisiones de verdad y justicia nacidas en Sudamérica para investigar los crímenes cometidos por las dictaduras entre los 70 y 80. “Las comisiones de búsqueda son relativamente nuevas en México. No son fiscalías ni reparticiones policiales ni organizaciones civiles, sino que nacieron derivadas del gran número de desaparecidos que tenemos, que son más de 40.000”, explica. 

“En la Comisión enfrentamos una problemática muy especial porque investigamos las desapariciones recientes y las de larga data, incluyendo las cometidas en la mal llamada ‘Guerra Sucia’ que sucedió en mi país entre fines de los años 60 y 80. Aquella fue una época en la que a cualquier persona que estuviera en contra del gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) era considerada enemiga nacional y desaparecida”, detalla. 

La Comisionada viajó a Buenos Aires para participar de un curso dictado por la Escuela Latinoamericana de Ciencias Forenses y Derechos Humanos, creada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) con el objetivo de fortalecer la aplicación de las ciencias forenses dentro de marcos médico-legales y humanitarios, desarrollar capacidades locales y promover el uso de estándares forenses en las diferentes investigaciones en los países de la región.

Dictado en la sede del organismo en la ex ESMA, el curso fue destinado a jueces, fiscales, operadores de justicia, policía científica, médicos, criminalistas y profesionales que se desempeñan en área forenses involucradas en investigaciones de búsqueda de personas y análisis de evidencia en crímenes. Durante cuatro semanas los profesionales del EAAF ofrecieron un entrenamiento teórico y práctico en disciplinas involucradas en investigaciones forenses que abarcan el relevamiento de información sobre las víctimas vivas y muertas, la búsqueda y recuperación de cadáveres y la identificación de restos humanos en casos complejos, entre otras herramientas. Se trata del único espacio de formación de su tipo que se dicta en América Latina y se lleva a cabo todos los años con el apoyo del Fondo Argentino de Cooperación Sur-Sur y Triangular (FO.AR), de la Cancillería.

El trabajo del EAAF en México tiene dos capítulos fundamentales en los últimos años: la investigación, exhumación e identificación de decenas de cadáveres de mujeres desaparecidas y asesinadas desde principios de los 90 en Ciudad Juárez; y las tareas de búsqueda de los cuerpos de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, una instancia en la que más de una veintena de expertos del Equipo dictaminaron, en contra de la versión oficial, que las víctimas no habían sido incineradas en un basural del estado de Guerrero, lindante con el estado de México, allí donde se desempeña Salgado Ambros investigando la desaparición forzada de personas cometidas por particulares.

 

 

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María Sol Salgado en el Espacio para la Memoria (ex ESMA)
Foto: Lucrecia Da Representaçao

El Estado de México es el segundo donde más desapariciones de personas se registran en el país: 5.000 casos en los últimos cinco años. Por delante se encuentra Tamaulipas, con 8.000. El objetivo de las comisiones de búsqueda, explica Salgado, no es solamente dar por desaparecida o fallecida a una personas sino también hallarla con vida: “una de las peticiones primarias de las familias es ‘viva se la llevaron, viva la queremos’, y muchas veces resulta difícil cumplir eso porque tiene más de diez años desaparecida”.

La familia de una persona desaparecida en el estado de México puede presentarse en la Comisión de Búsqueda sin necesidad de haber hecho antes una denuncia en la policía o la justicia. Salgado Ambros y su equipo inician en ese momento el proceso de búsqueda porque podría darse la posibilidad de que el caso se resuelva sin necesidad de una investigación criminal.

La Comisionada explica que “no todos los casos son derivados de delitos porque hay muchas ausencias o distanciamientos familiares. El contexto en el que vivimos hace que las personas se intranquilicen y pidan que se movilice el Estado como si se hubiese cometido un ilícito. Nosotros buscamos en los hospitales, los lugares de detención o en el servicio médico forense. Una vez concluida esa primera búsqueda queda a valoración de la familia si se formula una denuncia o no. Sin embargo, cuando hay testigos que aseguran haber visto que esa persona fue levantada de la calle posiblemente nos encontremos frente a una privación de la libertad. Allí sí somos nosotros quienes presentamos la denuncia”.

“Existe también otro tema grave que es el del reclutamiento de los jóvenes a la delincuencia organizada y para su familia eso implica la desaparición. No saben si están vivos o muertos, si denuncian o no. Alguna vez una familia me dijo: ‘No encuentro a mi hijo de 15 años pero no quiero denunciar porque no estoy segura si él se fue con ellos porque quiso o si cuando lo denuncio mando a los militares y se produce un enfrentamiento y me lo detienen o lo matan’. Las comisiones de búsqueda debemos encontrar los mejores mecanismos para buscar. Uno de ellos, que adoptamos de la experiencia argentina, es la toma de muestra de sangre de un familiar que no sabe el paradero de su hijo, su esposo, su hermano. Esa información genética se cruzará con las tomadas en los restos todavía no identificados de una persona."

Sin embargo, Salgado Ambos resalta que en México se enfrentan a escenarios muy complejos. Y recuerda el “célebre” caso de Santiago Meza López, un ex albañil apodado “El Pozolero” y culpable, según comprobó la Justicia en 2012, de disolver en ácido a 300 personas en Tijuana, en la región de Baja California en el sur mexicano, escenario del conflicto entre organizaciones del narcotráfico, entre ellas el Cartel de Sinaloa. “El Pozolero” desmembraba los cuerpos que recibía, los introducía en barriles de combustibles, los bañaba de manera constante con sustancias ácidas hasta que se disolvían a la nada. Luego, arrojaba los restos en algún drenaje. “No participó solamente en la privación de la libertad de esas personas sino también en la destrucción. En mi país hay personas que se dedican a eso. En el estado de México hay una zona que colinda con Guerrero, es la zona sur, donde se estila el utilizar cocinas para quemar a los cuerpos hasta su mínima reducción, y cuando solo quedan mínimos restos son arrojados a las alcantarillas, ríos, acantilados o enterrados, pero ya son fragmentos mínimos. Tenemos otra zona que es la Conurbada, el área metropolitana conformada por la Ciudad de México y 60 municipios, donde se aplican otro tipo de destrucciones de cadáveres arrojándolos a pozos de aguas negras”, relata.

Salgado Ambos llegó a Buenos Aires también para asesorarse acerca de la experiencia de los familiares de los desaparecidos como agentes activos de las búsquedas de sus seres queridos. “Compartimos mucha historia de represión y para nosotros esa triste época todavía no concluyó: a la ‘Guerra Sucia’ le siguió con la lucha contra el narco y ahora una violencia generalizada. Recibí esta posibilidad de compartir el curso con el EAAF como una gran oportunidad de aprendizaje, no solamente por su labor científica reconocida a nivel internacional sino también por la conexión que tuvieron sus miembros con las familias y representar una instancia neutral que le diera certeza a los resultados científicos. Esa combinación que se da de la ciencia con el humanismo es la tenemos que replicar en México. Es lo que nos faltó y por ello tenemos las cifras que tenemos, tanto de cuerpos no identificados como de personas desaparecidas. El EAAF ha hecho trabajos importantes en mi país y sus integrantes han sido muy valientes porque les ha tocado dictaminar en contra del propio Estado, y eso le ha dado una gran legitimidad a su opinión para las familias y los colectivos de México. Creo que con rigor científico, orden y, sobre todo, voluntad podremos llegar a excelentes resultados como en Argentina.”

 

 

 

* María Sol Berenice Salgado Ambros es Licenciada y Maestra en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Doctora Honoris Causa por el Claustro Doctoral Iberoamericano por su labor en favor de los derechos de las mujeres y la prevención de la violencia de género. Cursó seminarios de formación en Criminalística, Acceso a la Justicia y Trata de Personas para la Explotación Sexual. Fue la primera fiscal especializada para la Investigación y Persecución de Delitos en Materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición cometida por Particulares de la Fiscalía General de Justicia. Dirigió el Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar (CAVI, en la Procuraduría del entonces Distrito Federal).

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