Saltar a contenido principal

Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

13 de diciembre de 2017

Carmen Lapacó, la lucha incesante

Madre de Plaza de Mayo, fundadora del Cels, integrante de la Comisión Directiva de Memoria Abierta y una activa militante por los derechos humanos, Carmen Lapacó murió hoy a los 93 años. Incansable en su compromiso, llevó en alto las banderas de Alejandra, su única hija, secuestrada y desaparecida el 16 de marzo de 1977, hasta el final. Un ejemplo de mujer. 

Información de imagen
Carmen Lapacó durante la inauguración de la muestra de su hija Alejandra en el Conti.

Tenía 93 años, un humor exquisito y un compromiso con la lucha por Memoria, Verdad y Justicia que no cesó hasta hoy. Carmen Lapacó murió en su casa, después de una larga vida en la que clamó por su única hija, Alejandra, secuestrada y desaparecida hace 40 años.

Fundadora de Plaza de Mayo Línea Fundadora, del Cels, integrante de la Comisión Directiva de Memoria Abierta y personalidad destacada de los Derechos Humanos, la vida de Carmen Aguiar de Lapacó cambió para siempre el el 16 de marzo de 1977.

"Estábamos Alejandra, su novio Marcelo, mi madre, mi sobrino Alejandro -que había venido de San Juan a rendir unas materias para recibirse de abogado- y yo. En casa vivíamos tres mujeres solas: Alejandra, mamá y yo. Entonces, cuando había gente joven en la mesa, era pura risa. En eso, tocan el timbre, muy despacito. Me levanto, miro por la mirilla, y digo no es acá, y ahí me gritan “¡Fuerzas Conjuntas en Acción, abran la puerta y si no la rompemos!”. Inmediatamente los chicos me gritaron que abriera y entraron unos hombres fuertemente armados. A mí no se me olvida la imagen de esos tipos entrando: mi mamá abrazando a mi hija y los dos chicos ahí parados, tiesos. Entraron, revisaron toda la casa. Robaron, rompieron, se llevaron fotos y todos los materiales de mi hija del secundario y la universidad. Teníamos una biblioteca que llegaba hasta el techo y tiraron los libros. No dejaron nada. Después de unas cuantas horas en casa, se llevaron unas joyas de mi mamá, una gargantilla y una pulsera de oro, mis ahorros en dólares, se llevaron ropa y dos valijas llenas. Y se llevaron lo principal que había en mi vida: mi hija. Tenía 19 años cuando la secuestraron. Nos llevaron a nosotros cuatro y la dejaron a mi mamá…”.

Los llevaron al centro clandestino “El Atlético”, ubicado en Paseo Colón y Cochabamba de la Ciudad de Buenos Aires, donde vio a su única hija por última vez.

“Fue el último abrazo y beso de mi hija. Vinieron y se la llevaron".

Carmen fue liberada junto a su sobrino a los tres días y desde ese momento, la búsqueda incansable.

“Yo soy Carmen Lapacó, mamá de Alejandra Mónica Lapacó Aguiar. Llevo el apellido de mi hija porque cada una de nosotras hemos dejado de lado nuestro apellido para llevar el de nuestros hijo/as y sentirlos siempre cerca. Alejandra tenía 19 años cuando la secuestraron. Nosotras, con nuestra edad, estamos todavía en la Plaza de Mayo, esto quiere decir que -a pesar de todo- hemos continuado".

Carmen se unió al grupo de las Madres cuando eran unas veinte mujeres que pedían por la aparición de sus hijos e hijas. Luego se incorporó a Centro de Estudios Legales y Sociales y participó de innumerables reclamos por verdad y justicia en el país y en el exterior.

Hasta no hace mucho tiempo trabajaba en distintos organismos de Derechos Humanos: Sobrevivientes del Atlético, Madres de Plaza de Mayo, CELS, Memoria Abierta y en el Instituto Espacio para la Memoria. También formaba parte de la Red de Acompañamiento de Madres de Plaza de Mayo, que lleva adelante el Cels. http://revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=147

Siempre con Alejandra en la memoria.

Información de imagen

Amaba a su hija y estaba orgullosa de su talento artístico. Tanto que promovió una muestra de sus obras –una serie inconclusa de 1977- en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que se tituló "Cuando todos los deseos parecen posibles".

"El mismo día que estuvo pintando, la secuestraron", contó durante aquella inauguración de principios de 2015, mientras señalaba la obra, que quedó pintada a medias, como consecuencia del Terrorismo de Estado. 

Hace unos días consiguió algo de justicia cuando pudo leer el 5 de diciembre que el Tribunal Federal Número 2 había condenado a los asesinos de su hija. Ella mismo dio testimonio en el juicio "ABO", donde se juzgaron los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 352 víctimas en el centro clandestino de detención que sucesivamente funcionara en “Atlético”, “Banco” y “Olimpo”. 

Vale uno de los cientos de mensajes en las redes sociales para despedirla: “Esta mañana nos dejó la querida Carmen Lapacó. La historia del CELS comienza con Carmen, una de sus fundadoras. Su búsqueda incansable de justicia y su enorme sentido del humor tiñen este día de tristeza”.

Será velada hoy desde las 18 en la Legislatura porteña.

Información de imagen
Información de imagen

Compartir