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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

14 de abril de 2020

H.I.J.O.S.: 25 años contra la impunidad

"No nos quedamos en el dolor que paraliza, la decisión fue actuar", sostiene Agustín Di Toffino, uno de los fundadores de la agrupación H.I.J.O.S., quien nos cuenta cómo fue el nacimiento de dicha agrupación en un contexto de neoliberalismo en el que imperaba el olvido y la impunidad. 

Campamento San Miguel en Río Ceballos, Cordoba. Encuentro fundacional de la agrupación Hijos, 14 de abril de 1995.

En los días previos a ese 14 de abril una tarjeta circuló, de mano en mano, invitando al Encuentro. El texto era claro, tenía la hora, la fecha y el lugar. Sobre el relieve de la tarjeta se posaba un dibujo y unas palabras de Eduardo Galeano: "Algunos fuegos no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende". Hoy se cumplen 25 años de ese encuentro, el que dio nacimiento a H.I.J.O.S. Llegue a ese campamento siendo un adolescente, sin ninguna hoja de ruta y sin sospechar siquiera que la militancia me iba a atravesar para siempre.  La Argentina del año 95 era un país distinto. El neoliberalismo hegemonizaba la escena política. La destrucción de derechos era constante y el presidente Menem, a través de unos indultos, había decretado la libertad a los genocidas de la última dictadura. Es decir, los asesinos de nuestros padres. En esos tiempos de derrotas y fracturas era difícil hablar de las atrocidades de la dictadura y las historias de los desaparecidos estaban cubiertas de un manto de estigmas y silencios.

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Campamento San Miguel en Río Ceballos, Cordoba. Encuentro fundacional de la agrupación Hijos, 14 de abril de 1995.

Pero como suele ocurrir, de los lugares menos pensados surgen cosas imposibles. Ese encuentro fue una catarsis para contar quienes éramos. Allí estábamos los hijos e hijas de los desaparecidxs, de los asesinadxs, de los que sufrieron la cárcel de sus padres o el exilio con sus familias. Todas historias incómodas, historias que nunca habían sido contadas. La sordidez de aquel presente nos empujó a organizarnos, a madurar de golpe. De un día para el otro, las herencias personales y la historia se nos vinieron encima y nos interpelaron. Pero no nos quedamos en el dolor que paraliza. La decisión fue actuar. En el medio de los debates de cómo teníamos que agruparnos, acordamos tener un nombre. Sobre un papel grande escribimos por primera vez cómo habíamos decidido llamarnos: H.I.J.O.S., que significaría Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio. 

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El devenir nos obligó a asumir un lugar. H.I.J.O.S. nos permitió rearmar las piezas de nuestro rompecabezas, llenar vacíos, vencer a la desmemoria, superar tristezas, enfrentar la impunidad y ser creativos; y sobre todo, aprender que lo importante es construir colectivamente. Luchar fue también una forma de rescatar a nuestros viejos del cementerio del olvido. Saber que no somos hijos de una ideología o un dogma. Sino continuadores de una historia, que se entrama en el camino de lucha y compromiso que trazaron lxs 30.000 y nuestras queridas Madres y Abuelas. ¡Felices 25 años a todes los compañeres y amigues!

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