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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

17 de julio de 2017

Amia: los trazos testigos

Las artistas dibujan a mano alzada durante cada una de las audiencias del juicio por encubrimiento que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal 2. Son trazos apurados y que no buscan otra cosa que dar testimonio. Una muestra de un trabajo único y necesario. 

 

Por Bárbara Komarovsky

Fue una mañana de invierno. El día anterior había terminado el Mundial de Fútbol de 1994, la Argentina había perdido en octavos de final. El 18 de julio era el primer lunes de las vacaciones de invierno. En el barrio de Once, el hospital de Clínicas recibía a los pacientes que necesitaban atención y las facultades de Ciencias Económicas y Medicina esperaban a los jóvenes que tenían que rendir exámenes o anotarse en materias. Los comercios y locales abrían sus persianas al público.

El edificio de la AMIA-DAIA estaba en reparaciones. Adentro, los empleados atendían a quienes se acercaban a la bolsa de trabajo, a las familias de duelo que llegaban para hacer los trámites de sepelio, a los más humildes que pedían algún tipo de ayuda. Una mutual comunitaria es el espacio al que uno se puede acercar cuando tiene una necesidad, una dolencia. A las 9:53 hs la bomba suspendió todo.

Los muertos de la AMIA son 85: el más chico, Sebastián Barreiro, tenía 5 años. Caminaba de la mano de su mamá Rosa por la calle Pasteur al 600 y la onda expansiva hizo que se desprendiera de ella. El más viejo tenía 73. Era Faiwel Dyjament, un sastre de oficio que esperaba su turno en la Bolsa de Trabajo. Murieron hijas, madres, hermanos, primos, obreros, maestras, contadoras y abogados... Otros se salvaron y fueron rescatados de los escombros. Son más de 200. Algunos murieron en estos años por las secuelas.

Después del atentado, las instituciones de la comunidad judía (escuelas, templos, cementerios) reforzaron la seguridad y fueron selladas con pilotes, unos postes que las distancian de la calle para evitar otro coche bomba. En los años que transcurrieron desde el atentado, la causa judicial pasó por distintos jueces y fiscales. En el juicio por encubrimiento que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal 2, se juzga a un ex juez, dos ex fiscales y un ex dirigente comunitario. También a ex funcionarios públicos. 

Estos son los dibujos urgentes, a mano alzada, que las artistas Mirta Rosenberg, Eugenia Bekeris, Agustina Galarraga, Débora Kirnos y Paula Doberti trazan en cada una de las audiencias que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal Nº2. Son trazos nacidos del apuro. Trazos que no buscan el virtuosismo, sino dar testimonio.


Alexandra De Leone. Por Mirta Rosenberg


 Claudio Lifschitz, ex secretario del juzgado de Juan José Galeano. Por Eugenia Bekeris


Diana Malamud, familiar de una víctima del atentado y referente de Memoria Activa. Por Mirta Rosenberg


Fernando Yuri. Por Eugenia Bekeris


Gastón Nicolás Betancourt. Por Agutina Galarraga 


Graciela Linial de Furmanmadre de una víctima del atentado e integrante de la Asociación 18-J. Por Paula Doberti


Olga Degtiar, mamá de Cristian Degtiar, asesinado por la bomba en la AMIA e integrante de la Asociación 18-J. Por Paula Doberti


Román Lejtman, periodista. Por Débora Kirnos


José Antonio Romero Feris, ex Gobernador de Corrientes y secretario de la Comisión Bicameral Especial de Seguimiento de la Investigación de este ataque terrorista y el anterior, a la Embajada de Israel. Por Agustina Galarraga


Sergio Burstein,  familiar de una víctima del atentado. Por Débora Kirnos

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