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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

28 de junio de 2018

Células Madre

Un feminismo incipiente dejó registro de sus reivindicaciones durante los primeros años de la democracia. Hacían historia mientras difundían sus ideas en suplementos de diarios, revistas y panfleto. Una muestra que se inaugura en el Conti este sábado recoge esas experiencias gráficas y audiovisuales para volver a ponerlas en circulación de la mano de la periodista María Moreno.

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El feminismo es presente y es futuro. Se lo reconoce en nuevos lenguajes y en nuevas formas. Irrumpió con fuerza con el Ni una Menos y está en las calles con pañuelos verdes, consignas de equidad y un objetivo claro de hacer tambalear un paradigma patriarcal que durante siglos fue el único horizonte. 

Pero, antes de este presente, durante los primeros años de la democracia hubo un feminismo incipiente en la Argentina que dejó registro de sus reivindicaciones. Una foto emblemática de entonces es la de la militante feminista María Elena Oddone, que el 8 de marzo de 1984 enarboló una pancarta que decía “No a la maternidad, sí al placer”. No estaba sola, otras mujeres intentaban ocupar espacios, discutir en torno a la equidad jurídica y abrir debates sobre la sexualidad y el aborto. La inclusión de los temas de género se les debe a estas primeras mujeres, muchas de ellas periodistas que acercaron su lenguaje y sus ideas en suplementos de diarios, revistas, panfletos o fanzines.

Mucho de todo esto se pone en juego en Células Madre, la prensa feminista en los primeros años de la democracia, una exposición de esas experiencias gráficas y audiovisuales que se inaugura este sábado 30 de junio en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y que vuelve a poner en circulación artículos y nombres propios para proponer legados a discutir.

"Por eso Células es menos un término del diccionario de la biología que el que designa al grupo insurgente, a menudo clandestino, siempre libertario que es tradición del feminismo de la segunda ola y Madre alude menos a la figura que se arrastra como exigiendo agradecimiento desde el tango canción, que a aquello capaz de acoger como espacio simbólico que es siempre político", explica la periodista y escritora María Moreno, ideóloga e investigadora de los materiales que dan cuerpo a esta muestra.

También Moreno aclara que "el acopio de materiales no empieza justo en el 83 ni se detiene diez años después, una cronología no puede tener la exactitud de un metro patrón, se descontractura para incluir a Persona, la revista feminista perseguida por la dictadura cívico military se estira hasta acariciar el cuerpo disidente de Lohana Berkins  para separar la femineidad de su destino anatómico hasta jaquear el símbolo feminista del triángulo invertido como representación fáctica de la vagina".

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¿Cómo empezó Células Madre?

¿Cuándo empezó? Sin duda con el primer Ni Una Menos. Cuando vi ese bing bang que fue que miles de jóvenes se autodefinieran como feministas, la furia reivindicativa de sus consignas, la entrada a la lengua de la palabra femicidio que ya no aparece en rojo cuando la escribís en la computadora, la irrupción de esa fiesta política.

Las mujeres de tu generación experimentaron las luchas feministas de los comienzos de la democracia que se reflejan en los diarios y revistas expuestos en la muestra.

Imagínate: viví la dictadura, la desaparición de gran parte de una generación pero también el Juicio a las Juntas, la recuperación de este espacio de la ESMA, los juicios por crímenes de lesa humanidad, vi morir de SIDA pero también la aparición del cóctel, la discriminación de los disidentes sexuales pero también la Ley de Matrimonio Igualitario, la lucha por el aborto libre y gratuito y la media sanción de diputados a favor, viví la experiencia feminista minoritaria y ahora esta multiplicación (ya me puedo morir aunque no en paz porque no soy una persona pacífica). Participé de estos momentos de la historia en diversos grados pero casi siempre desde los medios en donde trabajé.

¿Las protagonistas de Células Madre fueron la precursoras de las feministas de hoy?

No es tan simple. Cuando hablo de Células Madre me dicen “ah, ese es pasado del Ni Una Menos”. ¡Es al revés! Es el Ni Una menos el que me saca de la amnesia. Ustedes conocen muy bien que la memoria no es fija y que  parte de la actualidad. Algo se me empieza a disparar en el 2015 en el Museo del Libro y de la Lengua bajo la gestión de María Pía López, durante una maratón de lecturas contra el femicidio. ¿o fue antes? Ya se sabe (ja,ja,ja) no hay Origen, se lo inventa en función de un proyecto, pero no miento. En principio Células Madre empezó a cranearse con ella y su equipo. Hubo un intento antes en la Biblioteca Nacional donde, por un equívoco, la muestra iba a hacerse en una sala que tiene forma de container ¡justo de container que es donde han aparecidos algunas mujeres muertas en manos de femicidas! ¿habrá sido una casualidad o un fallido machirulo institucional? De ese plan quedó el efecto feria que tiene Células Madre hoy. Simultáneamente fue decisiva mi vinculación con Cecilia Larsen de la Biblioteca Nacional con la que habíamos empezado a planear junto a Duen Sacchi, Magda De Santo y Rodrigo Peiretti una revista de archivos LGTTBI. Ella me contagió la pulsión de archivo cuando me mostró el de Crónica que está en la biblioteca y me sacudió más cuando hizo un informe sobre las revistas y suplementos feministas que había en la hemeroteca. El archivo es una adicción y Cecilia me la pasó junto con sus compañeras de la Biblio. En algún momento hubo un plan de hacer la muestra en la Biblioteca del Congreso dentro del espacio cultural abierto con la asesoría de la diputada Teresa García, en la TV Pública cuando dirigía el canal Martín Bonavetti. O sea se fue haciendo tarde pero como para llegar justo a este momento, cuando estamos a punto de conseguir la Ley de Aborto Libre y Gratuito.

El feminismo toma como suyo el tema de la genealogía pero la genealogía es el reconocimiento de un legado: nosotras decimos: estas son nuestras precursoras, pero no al revés. Un legado no se impone como una autoridad y como una exigencia de reconocimiento a una autoría. Los feminismos de hoy están haciendo que muchas mujeres se cuenten a sí mismas sus historias de vida en relación al abuso, la violencia, la desigualdad en los afectos pero entramadas en sus historia políticas. Y eso me pasó a mí a partir del Ni Una Menos y el 8M.

En Celulas Madre hay muchas militantes de hoy: Mariela Scafati diseñó los altares laicos de “las siemprevivas”, Cecilia Palmeiro posó para el afiche en una foto de Sebastián Freire, ellas son de Ni Una Menos. Marina De Caro que pertenece a Nosotras Proponemos diseñó unas revistas en movimiento. La muestra está abierta a la toma, a la apropiación y la fiesta.

¿De dónde provienen los diarios y revistas que se exhiben?

Los materiales de Células Madre salieron de los archivos de la Biblioteca Nacional, el CEDINCI, el Instituto de Estudios de Género y el Centro Cultural de la Cooperación, pero están hechos con un criterio de selección personal de acuerdo a una versión testimonial: mi propio trabajo en los medios y las “sopladas” eruditas de María Eugenia Sick y Karina Jannello del CEDINCI, y de Laura Fernández Cordero que dirige el Programa de Memorias feministas y Sexogenéricas, Sexo y Revolución, de la cabeza de Horacio Tarcus, Hombre Archivo, y de mi afiddamento con Mayra Leciñana que militó muy joven en Lugar de Mujer y es investigadora del Instituto de Estudios de Género. 

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Células Madre, la prensa feminista en los primeros años de la democracia se inaugura el sábado 30 de junio a las 18 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

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