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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

17 de mayo de 2017

Los bebés robados por el franquismo

Hablar de memoria en España es investigar los miles de casos de niños robados al nacer entre 1940 y 1990, que dan cuenta no sólo de la violencia de Estado durante la dictadura sino que deja al descubierto los alcances de una compleja red de apropiadores. Una ong catalana impulsa la campaña "Te busco, te estamos buscando" porque el derecho a la identidad es un derecho humano esencial, que no se desvanece con el paso del tiempo.

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No es fácil hablar de memoria histórica en España. Esta dificultad, traducida muchas veces en silencio, tiene varias explicaciones. No ha habido un trabajo a nivel nacional sobre la memoria. La ley de amnistía entró en vigor en 1977 y ha permeabilizado cualquier intento de volver al pasado, de reescribirlo, de enumerar a sus víctimas y peor aún, de enjuiciar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Por eso, lo que no está escrito en los libros de historia lo están contando a viva voz sus víctimas, reunidas y revueltas en organizaciones en toda España como es el caso de SOS Bebés Robados Catalunya.

Cuando cuentan, en primera persona, su experiencia, la ignorancia sobre lo sucedido salta a la vista.  Prueba de ello son las caras estupefactas de quienes al escuchar las historias de las mujeres a las que les robaron sus bebés durante y después del franquismo confiesan: “pensé que hablaban sobre Argentina”; “no puedo creer que esto haya sucedido en mi país”.

Quienes se encuentran en la lucha permanente por retomar los hilos de la memoria son aquellos que sufrieron la pérdida de un familiar como es el caso de Rubén Amor Benedicto, querellante por la desaparición y asesinato de su abuelo durante el franquismo, quien ha presentado el caso ante la justicia argentina. “Aun seguimos buscando los cuerpos. En algunas ciudades, los niños juegan en parques infantiles construidos sobre fosas comunes. No es una metáfora (…) España es el segundo país, tras Camboya, en desaparecidos en fosas comunes. Solo a través de la justicia argentina se ha conseguido algún modesto movimiento. Modesto, pero grande en relación a la enorme impunidad que sigue imperando en este país", precisa. 

Hablar de memoria en España es investigar los aproximadamente 300 mil casos de bebés desaparecidos y robados durante y después del franquismo. Más precisamente entre 1940 y 1990. Estas apropiaciones no solamente dan cuenta de la violencia de Estado ejercida durante la dictadura sino que deja al descubierto los alcances de una red, conformada por médicos, enfermeras, monjas y familias pudientes, que llevó a cabo su accionar durante décadas. La complejidad de este entramado podría explicar por qué hasta el día de hoy resulta muy difícil para las familias unir las piezas de este rompecabezas: muchas pruebas han sido destruidas, borradas o modificadas tiempo atrás. Además, gran parte de los perpetradores ya han muerto.

Los bebés robados por el franquismo- Revista Haroldo
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Plaza San Jaime de Barcelona

En los hospitales o clínicas, los mensajes a las madres provenían de personas con jerarquía, como médicos, monjas y enfermeras: “Su bebé ha muerto, será un angelito”; “Su beba ha muerto, mejor así, era deformada, monstruosa”; “Su bebé ha muerto, pero usted es joven, podrá tener otros”.  

Durante 30, 40 años, estas mujeres guardaron esos mensajes en la memoria. Hasta que como recuerda Adelina Ruiz Santos, presidenta de SOS Bebés Robados Catalunya, vio en la televisión a unas personas afectadas por el robo de bebés que contaban lo mismo que le había sucedido a ella.

"Tuve a mis primeras hijas el 11 de diciembre de 1980, en la Maternidad de Barcelona,  fueron gemelas. Me provocaron el parto con siete meses de gestación, diciendo que una de mis hijas había muerto. Estuve hospitalizada tres semanas antes, porque había roto la bolsa de aguas. Durante todos esos días, no tuve dolores ni molestias. Me tuvieron tres días del parto, en los que no dejaron que mi marido ni mi familia, pudiese estar conmigo. Al momento del parto, el quirófano se llenó de personal sanitario (o eso creí yo), serían unas diez personas. Ví nacer a mis hijas, pero no me las enseñaron. Después me durmieron".

Su marido no pudo estar en el parto, le dijeron que las niñas habían muerto. Nunca pudieron ver los cuerpos. "Nos dijeron que se los llevaban a analizar a Madrid y que recibiríamos un informe. De eso hace 36 años y aún lo estamos esperando". 

"Hace 7 años que nos unimos a la asociación SOS Bebés Robados Cataluña  y con el asesoramiento de nuestros compañeros, pusimos una denuncia en 2011 y en 2013, la archivaron. Hace unos meses, que se ha vuelto a reabrir, con la documentación que he conseguido aportar, con nuestra propia investigación", cuenta Adelina, quien al igual que otras tantas mujeres a lo largo y ancho de España comprendieron que se trataba de un macabro plan. Fue así que decidió sumarse en 2011 a SOS Bebés Robados Catalunya y aunar las fuerzas, avanzar en grupo, compartir las experiencias y pedir justicia.

En varias ocasiones las familias que inician la investigación descubren que no hay registros del ingreso de estas madres a los hospitales el día del parto. En algunos casos, por las desprolijidades del sistema, es posible observar casos como el de Manuel Pimienta que busca a su hermano: “A mi madre le dijeron que el bebé había muerto, pero al iniciar la investigación descubrimos registros de cómo fue aumentando de peso, de cuando se le cayó el cordón umbilical".  La madre de Manuel Pimienta, conocida como “la abuela Dolores”, tiene 93 años. Asiste cada primer domingo de mes a la Plaza San Jaime de Barcelona para manifestarse junto a otras familias de afectados por el robo de bebés. Dolores, como tantas otras madres,  no se cansa de decir “No me quiero morir sin encontrar a mi hijo”.

El caso de Dolores es similar al de muchas otras, como quedó demostrado en un documental de 2011 de la BBC titulado “Bebés Robados y las familias que vivieron una mentira” (http://www.bbc.com/news/magazine-15335899), que denuncia que algunos niños fueron vendidos a familias extranjeras como el caso de Randy Ryder, un texano que busca a su familia en España (http://www.dailymail.co.uk/news/article-2116259/Prosecutors-charge-Catholic-nun-alleged-stolen-baby-scheme-Madrid-hospitals.html); o el de Antonio Barroso, a quien sus padres pagaron en cuotas a una monja.

Según el canal galo France 24 se trata de 300 mil niños a quienes les sustituyeron la identidad y que eran comprados por 6 mil euros (http://www.france24.com/en/20130620-new-stolen-baby-scandal-in-former-spanish-enclave).

Memoria, justicia y reparación

Con varios documentales que demuestran que los niños efectivamente fueron apropiados y con varias organizaciones de personas afectadas, tres regiones españolas han aprobado un proyecto de ley que reconoce a las víctimas de bebés robados y promueve justicia y reparación para sus familias puesto que hasta la actualidad son ellas mismas las que corren con todos los gastos que implica la búsqueda.

En ese sentido, Catalunya podría sumarse con la aprobación de un proyecto de resolución que permita, entre otras cuestiones, avanzar en las investigaciones. “Se tienen que recoger primero todos los testimonios, tomar en cuenta a todos estos testigos que aun viven y que pueden explicar su experiencia para que todos los libros de historia expliquen que en un momento determinado en España pasaron estas cosas, que no son ni uno, ni dos, ni tres casos…no sabemos exactamente si podremos llegar a concluir que era una trama organizada", dice Magda Casamitjana, diputada por el grupo parlamentario Juntos por el Sí.

“Tenemos muchos casos de niños desaparecidos, las madres están convencidas de que están vivos. Hay un montón de documentos falseados, retocados (…) Tenemos que buscar donde están todos estos niños. Y a partir de aquí, dar todo lo que podemos, desde el gobierno de Catalunya ayuda psicológica, psiquiátrica a todas estas madres que están sufriendo en estos momentos cosas muy trágicas”, reconoce la diputada. 

Casamitjana no está de acuerdo con la Ley de Amnistía de 1977. "Queremos saber aunque sea muy doloroso. Nada de amnistía. Lo que queremos es que las nuevas generaciones sepan qué pasó en un momento determinado en una época determinada. Primero para que no vuelva a pasar y para que quede constancia de que hay muchísimas cosas que no se saben y que nosotros queremos saber.”

Por esa razón, para la diputada la jueza argentina Servini de Cubría es bienvenida a realizar sus investigaciones: “La esperamos con las puertas abiertas del Parlamento, del Gobierno y de lo que haga falta. No podemos tener las cosas cerradas, se pudren…y las cosas que se pudren no traen nada bueno.”

Mientras tanto, la Ong lanzó la campaña “Te busco. Te estamos buscando”, que será presentada mañana 18 de mayo en Barcelona, con el objetivo de acompañar a las personas que tengan dudas sobre sus orígenes en el camino del reencuentro con su identidad. 

El derecho a la identidad es un derecho humano esencial, que no se desvanece con el paso del tiempo.

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