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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

19 de abril de 2016

Entrevista a Marcela Perelman

Retrato de época

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) tomó nota de la centralidad que el 40 aniversario del Golpe tuvo en la sociedad.  Para que los miles de registros fotográficos, actos y debates que se dieron en torno a este hecho socio-político, que no fue una efémerides más, no quedaran olvidados en dispositivos digitales lanzó una convocatoria para reunir en un archivo colectivo la memoria de ese día histórico. 

Información de imagen

Imagen recibida para formar parte del "Archivo Colectivo". Los cartings fueron llevados desde Miramar para transportar a las Madres y Abuelas en la movilización de Mar del Plata.

Dejar registro. Mostrar la centralidad y vitalidad que tuvo y tiene el 40 aniversario del Golpe en la sociedad. Cuidar que las infinitas imágenes tomadas por miles de manifestantes, las intervenciones artísticas y cientos de actos que se hicieron en todo el país no se pierdan en la vastedad de dispositivos móviles, y que –como sabemos- son descartables. En definitiva: hacer un retrato de época. Esto es lo que se propuso el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), después de tomar nota de la vigencia de la cuestión del Terrorismo de Estado en 2016.

“Una particularidad argentina”, resume Marcela Perelman, directora de investigación de la organización que trabaja en la promoción de los derechos humanos y responsable de poner en marcha el “Archivo colectivo”, una iniciativa que busca reunir materiales para preservar la memoria de la movilización social y los debates públicos de todo el país a 40 años del Golpe.

Pero la convocatoria tiene una historia: “Para el CELS la documentación es una herramienta central, nos permite contar con elementos para aportar a distintas estrategias de defensa de los derechos humanos, como las causas, investigaciones, denuncias y también para la memoria”.

El archivo del CELS es el tesoro. Son 974 cajas divididas en siete conjuntos: jurídicos, periodísticos, registro y documentación del terrorismo de Estado, gestión institucional, acciones y líneas de trabajo, documentos de otras organizaciones y documentos temáticos. 

El alcance temporal del archivo es de 1974 hasta la actualidad, pero la mayor densidad documental abarca los años que van de 1979 a 2000. En la sección que se denomina histórica está la producción vinculada con las primeras denuncias y documentación del Terrorismo de Estado, la ayuda legal y asistencia a los familiares de las víctimas, y fondos conformados por parte de los archivos personales de los dirigentes sociales Emilio Fermín Mignone y de Santiago Mellibovsky, que fueron donados por sus familias. También incluye los registros de las acciones de promoción y defensa de los derechos humanos durante la transición democrática en temas como violencia institucional o derechos económicos, sociales y culturales. 
“El objetivo principal de esta información es que esté a disposición de acciones de defensa de derechos -en algunos casos incluso como prueba judicial- y también permite un acercamiento como fuente histórica”, explica Perelman, que da cuenta de que por su importancia política y jurídica la documentación vinculada con las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la Dictadura fue inscripta en el registro de Memoria del Mundo de UNESCO como patrimonio de la humanidad.

En este tesoro no podía faltar ese momento clave que fue marzo de 2016, que no significó una “efemérides más, sino un hecho sociopolítico”.

“Con esta idea es que nos propusimos reunir materiales y documentación de las distintas movilizaciones, de los actos, las conmemoraciones en las escuelas, el modo en qué se trabajó en el aula, los afiches de las organizaciones que muestran énfasis distintos y lecturas diferentes sobre ese momento, los debates, las editoriales periodísticas, la repercusiones”, enumera la politóloga.

Además este aniversario “se da en un momento particular, en la transición de un gobierno a otro. Hay otras perspectivas desde el Estado, que tampoco son homogéneas, y nos interesa registrarlas y analizarlas. En ese sentido, la visita de Obama al país el 23 de marzo también merece ser estudiada”, adelanta.

El CELS vio en esta gigantesca movilización una oportunidad importante para reunir esos “microrregistros”, para que no quedaran olvidados en una computadora o un teléfono. O peor aun: que se perdieran por la característica efímera de los soportes digitales.

La convocatoria es a todos: personas, grupos, organizaciones sociales “para que formen parte de esa memoria. Cuando reunamos todos los materiales se hará un trabajo de clasificación -quiénes se movilizan, qué actores, qué agenda, qué discusiones- para poner el archivo online y a libre disposición”.

“Imaginamos un archivo con un registro profesional y un registro particular, pero lo más importante es mostrar la vigencia y la fuerza que tiene esta memoria en todos los niveles de la sociedad y en forma tan federal. La idea es juntar todos los materiales que iría a buscar un investigador para hacer un retrato de época. Para

dejar testimonio de esto hay que construir desde la diversidad. Queremos integrar la disgregación”, explica.  

Además este aniversario “se da en un momento particular, en la transición de un gobierno a otro. Hay otras perspectivas desde el Estado, que tampoco son homogéneas, y nos interesa registrarlas y analizarlas. En ese sentido, la visita de Obama al país el 23 de marzo también merece ser estudiada”, adelanta.

Perelman recuerda la buena cantidad de debates que generó la llegada del presidente de Estados Unidos al país y sobre eso dice: “La visita de Obama queda registrada. Es indudable que este gobierno no puede soslayar una cuestión central como este aniversario. Algunos pueden discutir si es genuino o estratégico, pero para nosotros es valioso que sea parte de la agenda de un gobernante hacer un homenaje a los desaparecidos. Que esto sea central en una visita del mayor nivel y de la más alta exposición internacional es fundamental para nuestra lucha, para nuestra agenda. Porque quiere decir que hay un capital para poner en juego y una acumulación consistente y sostenida a través de décadas que es un valor de nuestra sociedad y nuestra política que no puede ser ignorada. No fue algo secundario ni anecdótico”.

En este sentido, está convencida de que desapareció de la agenda la apuesta más fuerte que era la posibilidad de una aministía. “Esto no quedó dentro de lo discutible y desde lo personal creo que esto no va a ocurrir porque no hay condiciones. Creo que hay cuestiones que son irreversibles: el avance de proceso de justicia podrá avanzar, profundizarse, desacelerarse pero lo que se ha conseguido no se va a perder. No hay amenazas en los debates que estamos escuchando en cuanto a la asignación de responsabilidad a militares. Incluso las posiciones más agresivas, en los términos que lo dijo el ministro de cultura porteño, Darío Lopérfido, fueron desdichas por las autoridades del gobierno nacional y rechazadas por la comunidad con la que él tiene que trabajar. Me parecen muy interesanten las acciones de rechazo que están haciendo las compañías de teatro, al finalizar las obras, porque llegan a públicos muy amplios, que generan mucha empatía. Eso también formará parte de nuestro registro”.

En el análisis sobre las nuevas discusiones en torno al Terrorismo de Estado que se profundizaron en estos meses a propósito del 40 aniversario, Perelman reconoce que “hay determinados actores con posiciones más cercanas a la teoría de los dos demonios o de la denominada ´verdad completa´. La discusión sobre la acción de las organizaciones armadas no es nueva y lleva 30 o 40 años, en distintos niveles. Estos debates, en su clave actual, también se integrarán a los registros".

No acuerda con el concepto de “memoria completa”, que sostiene alguna bibliografía. “Es como si la otra fuera una memoria sesgada, pero además implica una noción de simetría y yo no asumo eso. La memoria del Terrorismo de Estado es una construcción colectiva muy rica y compleja, que supone no sólo construcción de memoria, sino también de verdad y de justicia”.

Perelman insiste en la particularidad de hacer memoria en Argentina. “La memoria del Holocausto tiene su propia característica. En nuestro caso, se ve reflejado en la centralidad del tema en los medios de comunicación, en los debates, en lo que implican las cargas desde lo social y emotivo, la presencia de los contenidos en las currículas escolares. Esto es un capital enorme que las organizaciones han sostenido con coherencia y pacíficamente”.

 

*Los materiales en cuaquier formato deben enviarse a consultas@cels.org.ar

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